Tertulia en el Igueldo

Mesa compuesta por Miguel Aguilar, Iñaki Ellakuría, Andreu Jaume, Marc López Plana, Àlex Oliver, Malcolm Otero, Javier Ozón y Daniel Tercero

Ocho jóvenes catalanes no nacionalistas fueron convocados por la revista a una distendida tertulia para debatir las consecuencias de la oleada independentista de Cataluña, de la deriva rupturista del gobierno de Artur Mas y de su convocatoria de elecciones anticipadas.

Noviembre 2012 | Tags:

 

Iñaki Ellakuría: Fue una enorme desilusión. Había una gran esperanza cuando llegó Maragall. Después de veintitrés años de pujolismo entraba otra cosa, aire fresco... Pero en el gobierno que formó entregó cultura y comunicación a Esquerra Republicana. La esperanza era que el PSC haría otra clase de política.

 

Daniel Tercero: De todos modos, creo que algo de culpa tienen también los sucesivos gobiernos centrales. Nos podemos culpar y decir que no hemos hecho nada, pero luchar treinta años contra el único gobierno que está implantado en Cataluña, que es la Generalitat, es complicado. Nadie nació para ser héroe. El PSC es el partido más culpable de lo que pasa, pero los gobiernos centrales han desatendido a sus propios ciudadanos en Cataluña. Por un juego electoral en el Congreso, los gobiernos de Madrid han dejado desatendidos a ciudadanos que aún son españoles.

 

Iñaki Ellakuría: Es fruto de un pacto que se hizo con Pujol. Él ayudaba a la estabilidad en Madrid, y a cambio se le permitía manejar aquí su chiringuito. Pero, además, Madrid no ha tenido empatía y no ha sabido comprender a los catalanes. Entiendo lo que quería decir Wert, que hay que educar a los niños catalanes también en lengua española, pero no podía haberlo dicho de una forma peor. El otro día salió Margallo comparando el nacionalismo catalán con el nazismo y el comunismo...

 

Andreu Jaume: Y a Mas le parece estupendo que digan esas cosas.

 

Miguel Aguilar: Y Monago y Feijóo y los demás saben que dándole a Cataluña consiguen votos.

 

Iñaki Ellakuría: Se retroalimentan.

 

Miguel Aguilar: Pero también hay que añadir una cosa: los treinta años de ventaja que nos han sacado aquellos para los que la catalanidad era fundamental y durante los que oponerse a eso era ser un facha. Eso ha sido dramático. Cualquier intento de oposición a una ideología conservadora y reaccionaria era vista como anatema. Y con eso hemos perdido treinta años.

 

Javier Ozón: Yo firmé el manifiesto por la fundación de un partido no nacionalista, Ciutadans. Pero ahora, años después, creo que su discurso es nacionalista pero de sesgo contrario. Siguen hablando de banderas. Creo que han fracasado.

 

Miguel Aguilar: Es un partido político que solo tiene un tema. Y eso es un problema.

 

Andreu Jaume: No es cierto. He seguido su actividad parlamentaria y no es nada despreciable. Lo que sale en los medios de comunicación es la bandera y la manifestación del 12 de octubre en la Plaza de Cataluña, pero hacen un trabajo parlamentario valiente e intenso. En el parlamento de Cataluña el único que le ha reprochado a Mas los temas de corrupción flagrante es Albert Rivera. Ciutadans tiene problemas para ubicarse ideológicamente en otros aspectos, pero no es verdad que solo hable de nacionalismo.

 

Daniel Tercero: No se trata de banderas, sino de la legalidad. Y la legalidad debe cumplirse; también, por ejemplo, en el caso de las banderas de las instituciones.

 

Javier Ozón: Ese es un problema secundario.

 

Lo que dice Daniel Tercero es indiscutible, pero también entiendo a Javier Ozón. Existe un grupo de gente en Cataluña –y yo me incluiría– que no es que detestemos determinada bandera y adoremos otra, es que pretendemos vivir sin que las banderas se metan mucho en nuestras vidas.

Malcolm Otero: A mí ser español, como ser catalán, no me importa nada. Lo que quiero es una convivencia lo más cordial posible y que no tengamos que tomar posición permanentemente respecto a si queremos más a papá o a mamá.

 

Iñaki Ellakuría: El 12 de octubre fui a la zona alta de Barcelona a ver a mi madre. Estaban las calles llenas de banderas de España. En mi barrio, en un mismo bloque de pisos, en algunos balcones hay banderas esteladas y en otros españolas. Si el conflicto político llega al rellano de la escalera, estamos perdidos. Y está llegando. Eso es un éxito del nacionalismo.

 

Javier Ozón: Llevamos treinta años de discurso nacionalista y se ha convertido en un mantra. Y el discurso político es simple por naturaleza, porque si no, no se entiende. El problema es que si existiera un discurso no nacionalista en Cataluña, ese discurso tendría que matizar, y actualmente un matiz no da para un titular. Hay que construir un discurso nuevo y en la actualidad eso es prácticamente imposible.

 

¿Habría que ceder en algo para que no se rompa nada?

Malcolm Otero: Pensemos en esta complejísima realidad que es cómo van los dineros de Cataluña al resto de España y del resto de España a Cataluña. Podemos buscar en cada momento el sistema que sea más justo para proteger a los que están más desprotegidos. Pero el principio que debe regir es la justicia, no el chantaje. Cuando alguien te dice: “O me das lo que quiero o me voy”, eso no tiene fin.

 

Daniel Tercero: Tendría que haber una voluntad de entendimiento por las dos partes. Si las autoridades catalanas estuvieran dispuestas a ceder en algo, tal vez podría solucionarse. Pero ahora han dicho que lo quieren todo.

 

Miguel Aguilar: Pero ¿cuánta gente les va a seguir? Me remito de nuevo a la encuesta de La Vanguardia. Marc decía que el independentismo había pasado de ser emocional a ser racional. Creo que en el fondo no es cierto. Los que son independentistas lo son por motivos emocionales. Desde cualquier punto de vista de equidad, de justicia, de reparto de rentas, es mejor un Estado más grande que uno más pequeño.

 

Hay algo que no estamos teniendo en cuenta, y que no compartimos pero que existe, y es la creencia de que la élite catalana es tan corrupta o más que la española, pero “es la nuestra”.

Miguel Aguilar: Pero eso es un motivo emocional. Lo que hay que hacer es desmontar esos argumentos irracionales.

 

Andreu Jaume: No servirá de nada. Porque te darán una respuesta emocional.

 

Iñaki Ellakuría: Hay una gran ilustración de lo que es Cataluña. En junio hay una manifestación por el Estatut y al día siguiente España gana el Mundial y se celebra en la calle. El gran problema es que el discurso mayoritario nacionalista ignora esa realidad. Yo no soy nacionalista, pero me preocupa mucho que se fracture la sociedad catalana.

 

Àlex Oliver: España es un pacto que yo puedo defender. No me hacen falta banderas para hacerlo. Pero entiendo que desde Madrid, donde están las instituciones del Estado, tendría que defenderse este pacto. No hacer una defensa nacionalista de nosotros contra ellos.

 

Andreu Jaume: Es el gran error no solo de Cataluña, sino también del resto de España, desde la Transición hasta hoy. Se tendría que decir que en España no hay una lengua, hay cuatro. Hay que decir que el catalán es una lengua española.

 

Iñaki Ellakuría: Lo que me gusta de España es su mezcla y su variedad. Hay que explotar eso.

 

Andreu Jaume: Una de las tantas cosas que se perdió con el franquismo, que sí existía en la República, era la relación entre escritores en catalán y en castellano. Vicente Aleixandre era amigo de Foix, Gabriel Alomar era muy amigo de Juan Ramón Jiménez y Antonio Machado, se leían, se comentaban. Eso desapareció. No hay un diálogo. Y eso resulta en un empobrecimiento de las dos culturas.

 

Estamos ya en el punto en el que el riesgo de fractura social es alto. No en términos de violencia, sino de que la política lo impregne todo y rompa afectos. Cada vez que vengo a Cataluña y me veo con viejos amigos, la mayoría de ellos independentistas, me pregunto: ¿estropeo la cena o no? ¿Digo claramente que no soy independentista y ya no hacemos más que discutir o me callo y nos divertimos?

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Comentarios (4)

Mostrando 4 comentarios.

Me ha parecido muy interesante este debate y creo que con él queda patente la necesidad perentoria de luchar contra la soledad y la melancolía que acechan sin piedad al no nacionalista en Cataluña. A menudo sentimos miedo de que el repudio a este pensamiento único que se respira en este pedazo de España nos obligue a coger banderas que no sentimos como nuestras, por ejemplo, a ir a una manifestación haciendo ondear una bandera española, esa bandera que tantas veces hemos visto en manos de gente que no cuenta con nuestra simpatía...

Quizás haya llegado el momento de seguir el consejo de Simone Weil y viajar al pasado para encontrar alguna semilla a la que valga la pena dar una segunda oportunidad: recoger el testigo de los exiliados, de los que lucharon por una España diferente de la que nos tocó vivir. Quizás haya llegado el momento de crear también nosotros un mapa sentimental que nos permita mirar de igual a igual a un nacionalista y decirle que nosotros también tenemos nuestro "corazoncito". Oponer razón a tal avalancha de sentimentalismo se ha mostrado de muy poca utilidad y quizás éste haya sido el talón de Aquiles del PSC. Comparen si no el atractivo épico de la independencia (una épica de fin de semana con banderita pero épica) con la necesidad de precisar el frío concepto de "federalismo" (que además nadie nos ha llegado a aclarar del todo).

Me ha alegrado mucho que apareciesen las palabras de Mas de "una Catalunya millor" porque precisamente fueron esas las que usó cuando se quitó de encima a los taurinos de Cataluña, esa masa informe y escandalosamente pequeña de charnegos y catalanes renegados que se niegan a tenderse en el lecho de Procusto que ha diseñado el nacionalismo para los habitantes de esta tierra. Creo que esa vergonzosa e inútil votación en el Parlament tendría que haber alarmado a todos los no nacionalistas de Cataluña. Lo importante en esa ocasión no era ser o no taurino sino estar o no de acuerdo con que se prohíba una expresión cultural por razones identitarias. Cataluña no era taurina ni antitaurina: era una tierra donde ambos grupos podían convivir. Ahora ya no.

Creo que también es muy interesante que se haya puesto de manifiesto esa sensación de indefensión que tenemos los no nacionalistas porque, a pesar de que se promulguen leyes en España que nos pueden favorecer, aquí se desobedecen sin que tal comportamiento tenga ninguna consecuencia jurídica y sin que nadie se escandalice por ello.

Espero que se repitan este tipo de debates porque es importantes que se oigan otras voces que quizás ayuden a despertarnos de este "sueño nacional" que tiene visos de convertirse muy pronto en pesadilla.

 

 

No hay demasiados independentistas catalanes en este elenco... Es el "debate" más tendencioso y unilateral que he leído jamás en esta revista. Desde aquí en México se nota el enorme sesgo que ha tomado este tema en Letras Libres desde hace tiempo, que por demás me parece preocupante.

Triste degradación de la tradición (y voluntad) de diálogo y reflexión de esta publicación, al presentarnos aquí un supuesto contraste que, es evidente, no es para nada representativo de las posiciones políticas en Cataluña (sociedad cuya historia política e ideológica pareciera no tomarse en serio en ningún momento en este texto). 

Hace poco celebré el artículo de Juan Manuel Villalobos en Letras Libres"¿En qué momento se jodió El País?". Sería triste que eso también sucediera en esta revista. Saludos respetuosos.

 

No hay demoasiadas mujeres en este elenco.

Me parece una buena idea proponer y llevar a cabo debates como estos, porque, al fin y al cabo, es un tema de opinión que debe hacer reflexionar a muchos. Por otro lado, el error que veo en esta mesa redonda es que directamente se escoge a "catalanes opuestos al nacionalismo". De esta manera, por un lado no se permite la pluralidad, y por otro, es un encuentro con una conclusión poco objetiva... Me gustaría que ustedes también pensaran esto, porque tampoco es bueno que algunos se hagan una idea equivocada de lo que puede estar pasando, incluso de las razones de algo que podría llegar a pasar... Aun y así, muchas gracias por la tertulia, actividades intelectuales que siempre enriquecen, tanto a participantes como a lectores. Gracias de nuevo.

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