Lecciones de samba

Brasil parecía el modelo a seguir para América Latina. Las recientes protestas mostraron lo que también era: corrupción, malos servicios, baja productividad. Carlos Elizondo nos advierte: hay que saber qué pasó en Brasil para no cometer los mismos errores.

Brasil fue la estrella de América Latina en la última década. Su economía superó a la del Reino Unido en 2011, a precios de mercado, para convertirse en la sexta economía del mundo. Desde 2001 es, junto con Rusia, India y China, miembro de los bric, los mayores países en desarrollo por su gran población y alto crecimiento. Fue seleccionada para ser sede del Mundial de futbol en 2014 y de la Olimpiada en 2016.

Las movilizaciones durante la Copa Confederaciones en contra del enorme gasto que implicará el Mundial de futbol (13 mil millones de dólares, y faltan los 15 mil millones que costarán las Olimpiadas[i]) han tomado por sorpresa a muchos, empezando por la presidenta del país, Dilma Rousseff. El optimismo respecto a Brasil que dominaba el debate fuera y dentro de aquella nación ha sido sustituido por una fuerte crítica a su gobierno. 

Antes incluso de las marchas de protesta, desde el lado empresarial se acusaba a los gobiernos del Partido del Trabajo de haber dejado pasar los años buenos para hacer reformas que impulsaran el crecimiento y en cambio haber intervenido cada vez más de forma caprichosa, generando incertidumbre y distorsionando aún más la economía. A su vez, las protestas en la calle reprochaban el despilfarro en el Mundial, la corrupción y privilegios que tienen los políticos, y exigían mejoras en los servicios públicos, en particular el transporte público.

Desde 2011 México crece más que Brasil. ¿Qué lecciones debemos aprender del éxito brasileño que, aparentemente, no cuajó? ¿Qué tenemos que hacer bien para no desaprovechar el momento?

La primera lección es el alto costo de que los mercados perciban a un país como “exitoso”. Incluso para economías como la brasileña o la mexicana, relativamente grandes, esa moda atrae tanto dinero que se aprecia el tipo de cambio.

Al principio esto tiene muchas ventajas. Por el ingreso de tantos dólares y la apreciación de la moneda local, la economía se ve mucho más grande. Si Brasil rebasó al Reino Unido en 2011, fue en alguna medida por la revaluación de su moneda, que pasó de 3.08 reales por dólar en 2003 a 1.67 reales por dólar en 2011.[ii] Una moneda que se aprecia genera una percepción de riqueza para todos. Los turistas brasileños eran conocidos en Miami como los “dénme dos”: una vez que les daban el precio de un bien que les gustaba, pedían otro.

Una razón por la cual México está siendo un destino más atractivo para los mercados financieros es nuestra relativa fortaleza industrial, particularmente en el sector automotriz. Hoy somos el octavo productor de vehículos ligeros del mundo y el cuarto exportador. México tiene ya tal densidad de plantas armadoras, que muchos proveedores de insumos se están instalando aquí. Hemos, además, recuperado mercado en varios otros sectores industriales en Estados Unidos.

Un tipo de cambio apreciado por ingreso de recursos financieros de corto plazo puede afectar nuestra capacidad para competir. No solo con China, sino con Estados Unidos, que gracias a los bajos precios del gas y costos laborales más competitivos que en el pasado, está teniendo una suerte de renacimiento industrial.

Lo deseable es que se vaya revaluando lentamente el peso. Con ello se incrementaría la capacidad de compra de la población y se facilitaría la inversión en bienes de capital importados abaratados. El reto es que esa revaluación sea paulatina, producto de un crecimiento en la productividad de los mexicanos y no resultado de movimientos de capital de corto plazo.

La segunda lección es entender bien qué pasó en Brasil. Sobran quienes creen bailar samba y han sacado conclusiones equivocadas de los años de éxito brasileño. Piensan que Brasil creció tanto porque no son neoliberales, que sus ventajas se derivaban de que tuvieron un gobierno interventor que protegió a la industria local y usó todo tipo de incentivos para promover a un sector u otro. Paradójicamente ahora que aparecen las protestas, empiezan a surgir los críticos de izquierda que alegan que el problema de Brasil es... que fue neoliberal.[iii]

La principal razón de su alto crecimiento por algunos años fue una mejora en sus términos de intercambio. El 22.8% de las exportaciones de Brasil en 2000 eran materias primas. En 2010 la proporción había subido a 51%.[iv] El crecimiento chino generó una presión inflacionaria en las materias primas. Entre el año 2000 y 2012 el precio del acero creció 12.6% en promedio anual, el de la soya 10.3% y el del azúcar 11.3%.[v] Las exportaciones totales de Brasil incrementaron en el mismo periodo 340%, pasando de 55,086 millones de dólares en 2000 a 242,580 millones en 2012. Las manufacturas crecieron mucho menos. De representar 57% de estas exportaciones en 2000, pasaron a ser 32% para 2011. El crecimiento de la producción industrial ha sido bajo, salvo en 2010, que creció 11.5%. El promedio anual de 1999 a 2011 es de solo 2.7%.[vi] Hace un par de décadas Brasil era un jugador importante en productos manufactureros. Hoy, salvo grandes historias de éxito como Embraer, exporta con éxito productos manufacturados fundamentalmente a países donde no tienen mucha competencia, como Argentina y Venezuela.[vii]

Ahora bien, capitalizaron el boom de materias primas porque tenían buenas empresas en el sector, algunas de ellas parcialmente privatizadas desde mucho tiempo atrás, como Vale, el principal productor de hierro, o Petrobras, que en 1997 fue sometida a una reforma de fondo que abrió el sector a la competencia desde exploración y producción hasta refinación y petroquímica.

Brasil nunca tuvo ejidos como nosotros. Ni límites a cuánta propiedad agrícola se puede acumular. El movimiento de los Sin Tierra fue uno de los apoyos para que Luiz Inácio Lula da Silva llegara al poder en 2003, pero nunca se hizo una reforma agraria. Tienen una industria agroalimentaria muy eficaz porque una empresa puede tener miles de hectáreas, como Cutrale, la principal productora de naranjas y de jugo en el mundo. Poco más de 15 mil terratenientes tienen propiedades superiores a las 2,500 hectáreas y suman un total de 98 millones de hectáreas. El 1% de los propietarios rurales controla 46% de todas las tierras.[viii] Es un sistema injusto, pero productivo. Les da la escala para ser eficientes. Este año se espera una producción de soya mayor a la de Estados Unidos. No están subsidiados y han tenido un gran desarrollo tecnológico, gracias a Embrapa, su notable instituto de investigación agropecuaria.

Se dio también una expansión del crédito, aunque fundamentalmente al consumo. Brasil tenía una banca sólida. Nunca fue nacionalizada como la nuestra, con lo cual pudo aprovechar la caída en la inflación, prestando sobre todo a los consumidores. Pero la oportunidad traía aparejadas tasas de interés muy altas. Un brasileño promedio dedica el 24% de sus ingresos a pagar su deuda, más que el consumidor promedio en Estados Unidos. El margen de interés, es decir, la diferencia entre el costo del dinero para el banco y las tasas a las que prestan, fue de entre 20 y 25%.[ix] Los bancos brasileños son más rentables que los mexicanos. La rentabilidad promedio de los sistemas financieros como proporción del total de sus activos entre 2009 y 2012 fue de 1.65% para México y 2.17% para Brasil.[x]

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Comentarios (5)

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Al leer este artículo me dio esperanza de que México a pesar de ser un país noble con el gobierno, estamos todavía a tiempo de precionar a estos hermosos políticos que dicho sea de paso debería de salir menos en televisión y andar menos tiempo viajando para resolver los problemas que existen en el país. Tres puntos a resaltar:

1.- Burocracia.

2.- Profesionalismo.

3.- Corrupción.

No hay más que decir, para creerles a estos gobiernos deben mostrarnos mas objetividad en su relación laboral para con los de a pie que somos los que mantenemos este país.

Después de leer el artículo,mi manera de pensar sobre la idea de que Barsil ha hecho todo bien para ser parte de los BRIC, ahora tengo un poco más abierto mi criterio.

Esclenete artículo, pero, sobre todo, muy fácil de comprender.

No hay atajos sin duda. Gracias por el artículo!!!!

Espléndido artículo. Ojalá alguien en esta administración sepa leer (y lo haga).

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