Libros - Febrero 2010
Correr el tupido velo, de Pilar Donoso
por Jorge Edwards
El libro de Pilar Donoso sobre su padre adoptivo, el novelista José Donoso, Correr el tupido velo, es duro, severo, por momentos patético, muchas veces apasionante, revelador en casi todas sus páginas. Su lectura es fascinante para novelistas, hombres de letras, artistas de cualquier parte: para todos los que quieren asomarse a los misterios –gozosos y dolorosos– de la creación literaria...
Libros - Febrero 2010
Crímenes, de Alberto Barrera Tyszka
por Miguel Gomes
Alberto Barrera Tyszka es uno de los narradores venezolanos mejor conocidos y, sin duda, una de las voces más independientes de las nuevas promociones de escritores del mundo hispánico. La concesión del Premio Herralde a su novela La enfermedad (2006) llamó la atención hacia su obra, que contaba con una novela previa, publicada en México, También el corazón es un descuido (2001), y volúmenes de poemas y microcuentos aparecidos en su país natal...
Libros - Febrero 2010
El desencanto, de José Woldenberg
por Roger Bartra
Es terriblemente inquietante que la carrera de un político de izquierda tan inteligente como José Woldenberg se encuentre hoy sumergida en la desilusión. Desde luego, no es suya la culpa. En sus memorias –envueltas en una ligera capa de ficción– nos va describiendo las circunstancias que paso a paso fueron tejiendo el lienzo del desencanto...
Libros - Febrero 2010
Los indígenas de Chiapas y la rebelión zapatista, de Marco Estrada Saavedra y Juan Pedro Viqueira
por Pedro Pitarch
El neozapatismo ha pasado prácticamente al olvido. La rebelión en Chiapas, que en sus primeros momentos despertó la imaginación y el entusiasmo de muchos en México y en el resto de mundo, que suscitó encendidas adhesiones y compromisos, discursos, análisis, grandes palabras en fin, desapareció de la escena pública, en esta época de fama efímera, simplemente por desinterés, por aburrimiento...
Libros - Febrero 2010
Pitecántropo, de Julio Trujillo
por Julián Herbert
Hay poetas que perciben la tradición como una incalculable cuenta bancaria que inesperadamente les legó un tío lejano. Cautelosos, se acomodan a vivir de los holgados intereses sin poner nunca en juego el capital (porque, ¿y si lo pierden todo?). Otros poetas, en cambio, ejercen su tradicionalismo con la actitud de quien hereda una casona y decide mudarse a vivir en ella...
Libros - Febrero 2010
Así por el estilo, de Joseph Brodsky
por Valeria Luiselli
El invierno pasado conocí a un profesor de letras eslavas de la universidad de cuny, hosco, desencantado y esotérico como todos los eslavos que he conocido. En nuestro camino diario entre el Writer’s Institute de Nueva York y la estación del metro, compartíamos un cigarro e intercambiábamos algunas ideas...
Libros - Febrero 2010
Transición, de Carmen Aristegui y Ricardo Trabulsi
por Fernando García Ramírez
El lector, este lector, no agradece la actitud servil de Carmen Aristegui ante algunos de sus entrevistados. (Transición es un libro que reúne 26 entrevistas con políticos e intelectuales relacionados con la política mexicana en los últimos treinta años.) Con algunos Aristegui es incisiva, suspicaz y severa...
Libros - Febrero 2010
Diario de duelo, de Roland Barthes
por Christopher Domínguez Michael
So pretexto de reseñar el Diario de duelo, que reúne las fichas que Roland Barthes redactó tras la muerte de su madre, lo he releído las últimas semanas. Lo disfruté muchísimo y menos que una reseña debería, quizá, intentar una lista, a la manera de algunas que aparecen en Roland Barthes por Roland Barthes (1975), de lo que me gusta y lo que no me gusta de Barthes. Lo que me gusta. Debe decirse, para empezar, que nunca fue difícil caer bajo el imperio de los encantos de Barthes...
Libros - Febrero 2010
La invención de los derechos humanos, de Lynn Hunt
por Manuel Arias Maldonado
Es improbable que uno salga hoy en día a la calle sin toparse, durante el paseo, con alguna reivindicación de derechos individuales ¡e incluso alguno colectivo! Asociaciones profesionales, ciudadanos anónimos, presuntas naciones: todos invocan sus derechos con la mayor naturalidad...
Libros - Febrero 2010
Sobre el estilo tardío. Música y literatura a contracorriente, de Edward W. Said y El ruido eterno. Escuchar al siglo XX a través de su música, de Alex Ross
por Blas Matamoro
Al morir en 2003, Said dejó varios textos inconclusos. Michael Word reunió uno de ellos, el presente, lo pasó a limpio y lo compaginó con otros afines, ya totalmente revisados por el autor, dando lugar al conjunto. El motivo conductor es la obra tardía de algunos músicos y escritores: Richard Strauss, Verdi, Thomas Mann, Jean Genet, Britten...
Libros - Febrero 2010
El inquisitorio, de Robert Pinget
por Manuel Arranz
En la historia de la literatura, hay un tipo de obras –no puede decirse que constituyan un género en sí mismas, y generalmente se trata de novelas– a las que los críticos, con rara unanimidad, han dado en llamar artefactos literarios. El prototipo de este tipo de obras sería seguramente Finnegans Wake, si hubiese alguien capaz de leerla, Locus Solus entre los franceses, V de Thomas Pynchon entre los americanos, Rayuela entre los argentinos, y sin duda Larva de Julián Ríos entre nosotros...
Libros - Febrero 2010
Bajo el signo de Marte, de Fritz Zorn
por Andrés Barba
“Soy joven, rico y culto; y soy infeliz, neurótico y estoy solo. Provengo de una de las mejores familias de la orilla derecha del lago de Zúrich, también llamada la Costa Dorada. He tenido una educación burguesa y me he portado bien toda mi vida. Por supuesto también tengo cáncer, cosa que se deduce automáticamente de lo que acabo de decir.” Ése era el impetuoso y dostoievskiano comienzo del manuscrito que, a mediados de la década de los setenta, recibió –gracias a la mediación de Adolf Muschg– un editor suizo para su publicación, tras el que siguió una carta del psicoterapeuta del propio autor (y cuyo verdadero nombre era Fritz Angst) apremiándole a tomar una resolución sobre el manuscrito ya que el autor se hallaba internado en un estado gravísimo...
Libros - Febrero 2010
Una sonrisa, por favor y El ancho mar de los Sargazos, de Jean Rhys
por Javier Aparicio Maydeu
Ella Gwendolen Rees Williams (1890-1979), “una inglesa flaca y vestida de negro”, como ella misma se describe en su volumen de memorias fragmentadas Una sonrisa, por favor (que, en realidad, es un cahier de notes de tapas negras, un jugoso diario personal póstumo y hasta ahora inédito en España), fue otra inquilina de la Rive Gauche llegada al París de las plumas y las absentas de los felices veinte para aprender de Ezra Pound y Gertrude Stein, bailar en cabarets mediocres para llenar su estómago, leer Jane Eyre mientras se ensayan técnicas del modernism y beber sin continencia en cenáculos a los que acudían escritores norteamericanos de la Generación Perdida y británicos como Ford Madox Ford, que actuó de padrino de Ella: le prologó su primer libro, los relatos de The Left Bank (1927) y trató de mantenerla sobria para que en su lucha interior entre bohemia y talento ganara el talento, de modo que Ella pudiera seguir escribiendo sobre la identidad de la mujer, la liberación sexual, la marginación y el desarraigo en novelas como After Leaving Mr Mackenzie (1930) y Good Morning, Midnight (1939)...
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