El desafío de contar a nuestros muertos

En diciembre de 2006, Felipe Calderón declaró una “gran batalla contra la delincuencia, el narcotráfico y el crimen organizado”. Tras esta declaración, las ejecuciones se dispararon considerable y rápidamente. Ante la falta de información oficial al respecto, se han hecho grandes esfuerzos por documentar el fenómeno de la violencia  por diversas vías, desatando una guerra de cifras que hasta la fecha no ha dejado sino más preguntas.  

En un inicio, los periódicos nacionales realizaron conteos de las muertes relacionadas con el fenómeno del narcotráfico. Cada semana, nos encontrábamos con tablas comparativas de las cifras de ejecuciones que registraba cada diario. Desafortunadamente, estos “reportes”  no se tradujeron en una discusión pública sobre la metodología que había detrás de estos números. ¿Cuáles son  los criterios de los periódicos para que una muerte sea considerada una ejecución atribuible al crimen organizado? ¿Y qué hay de aquellas en las que las mismas fuerzas del orden están involucradas? ¿Cuáles son los criterios de publicación de esas notas y qué tanta información puede o no un periodista proveer al respecto? En un país donde la libertad de expresión de los periodistas está en riesgo constante, las respuestas a estas preguntas no son ni simples ni evidentes.

Otras fuentes oficiales disponibles tienen mayor claridad en sus criterios, pero sus limitaciones no son menores. Por un lado está la base de defunciones por homicidios del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), basada en actas de defunción, y que incluye lo mismo muertes por balas o atropellamientos. Ante la imposibilidad de desagregar las razones de muerte, esta base no nos puede decir mucho sobre las muertes resultantes por el crimen organizado. Por el otro lado, está la base de homicidios dolosos del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SNSP), la cual se basa en denuncias en procuradurías locales. Si bien este dato se actualiza cada mes, para que este número sea más realista y preciso, es fundamental  que los tres órdenes de gobierno suministren información completa. Sobra decir que las autoridades no siempre tienen incentivos para ser honestos al respecto. 

 Tomó cuatro años tener información oficial sobre el ‘saldo’ de la “batalla contra la delincuencia”. El 12 de enero de 2011, Alejandro Poiré, entonces Secretario Técnico del Consejo de Seguridad Nacional y Vocero en materia de seguridad, presentó la “Base de Datos de Presuntos Homicidios Relacionados con la Delincuencia Organizada”. Esta base engloba fallecimientos resultantes de ejecuciones[1], enfrentamientos (contra la autoridad y entre delincuentes)[2] y agresiones hacia la autoridad[3]. La información proviene de diferentes instancias como las secretarías  de  Defensa  Nacional,  Marina,  Seguridad  Pública  Federal  y  Gobernación. A su vez, el Centro Nacional de Planeación, Análisis e Información para el Combate a la Delincuencia (CENAPI) concentra toda la información,  realiza los procesos de captura y la valida.

 

Dado que cada una de estas bases de datos proviene de fuentes diferentes y en realidad captura diferentes fenómenos, las cifras no coinciden. Sin embargo, las cuatro fuentes registran una tendencia a la alza a lo largo del sexenio de Felipe Calderón. 

En un principio, la base de datos del gobierno federal parecía un gran avance en nuestro entendimiento del fenómeno de la violencia organizada, pero sus limitantes son numerosas. A lo largo de estos seis años de la administración de Calderón, la base de datos disponible al público ha estado limitada al periodo de diciembre 2006 a diciembre 2010. Hace unas semanas, en una entrevista con el periódico Reforma, el gobierno federal confirmó que estas cifras ya no serán actualizadas. De acuerdo con Jaime López Aranda, titular del Centro de Información del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, esta base de datos solo fue un “buen experimento de transparencia.” Bajo el argumento de que las categorías de “ejecución” y “homicidios relacionados con delincuencia organizada” no están tipificadas en la ley, el gobierno federal cerró una posibilidad más para comprender las causas y consecuencias de la violencia imperante en el país.

Adicionalmente, ninguna de las  bases de datos aquí mencionadas  provee información sobre quién muere y quiénes ejercen la violencia. El argumento gubernamental al respecto es que “la función de esta base de datos es describir un fenómeno, no realizar tareas de administración o impartición de justicia”. Sin embargo, una parte fundamental de la descripción del fenómeno de la violencia en México es justo el perfil de las víctimas y victimarios. Primero, para realizar una mejor evaluación de los operativos contra el narcotráfico, necesitamos conocer también quiénes mueren. Para el gobierno ha sido fácil decir que quienes mueren son criminales, pero en repetidas ocasiones esto no ha sido cierto. Basta recordar la masacre de los jóvenes de Villas Salvarcar en enero de 2010, quienes fueron criminalizados de inmediato y después el gobierno federal se vio obligado a corregir y ofrecer disculpas. Y peor aún, este discurso ha justificado la violencia, como si hubiera seres humanos que merecieran muertes tan crueles como la decapitación o el desprendimiento de piel. Segundo, para hacer análisis precisos sobre las políticas públicas necesarias para enfrentar esta espiral de violencia, es esencial saber quiénes son los victimarios, dónde y cómo operan. Tercero, para tener una mayor comprensión del impacto de la violencia en la sociedad, necesitamos conocer más sobre los niveles de victimización civil, la cual ha sido ampliamente ignorada y referida como “daños colaterales”. Ninguna de estas tareas es posible con la información disponible y el gobierno actual no tiene, ni tendrá ningún incentivo para proporcionarla antes de que termine su administración.

Finalmente, todas las bases de datos aquí mencionadas ignoran los otros aspectos fundamentales de la violencia que vive nuestro país: los heridos, los desaparecidos, los desplazados, los amenazados. Los números de este otro tipo de víctimas no son menores, ni son casos aislados. De acuerdo con el último informe del grupo de trabajo de la ONU sobre las desapariciones forzadas o involuntarias, a lo largo del sexenio el número de desaparecidos  ronda los 5 mil. Por su parte, el Centro Internacional de Monitoreo de desplazados calcula un total de 230 mil desplazados por la violencia del narcotráfico desde 2007. Sin embargo, las cifras tanto de desaparecidos como de desplazados también han sido objeto de debate porque tampoco tenemos claridad sobre estos fenómenos, cómo y dónde empezar a contar.

Actualmente, decenas de académicos dentro y fuera de México trabajan en llenar estos vacíos, pero mientras el gobierno federal continúe ocultando la información sobre el fenómeno de la violencia y las metodologías detrás de las bases de datos disponibles sigan llenándonos de dudas, seguiremos sin conocer el costo real de la estrategia militar que Felipe Calderón decidió implementar durante su administración.  

Lo que es aún peor es que si ya era indignante que las víctimas, con rostro e historias reales, no fueran más que cifras para muchos, con la decisión de no actualizar los base de datos, no son más que espacios vacíos y hojas en blanco que se quedan en el olvido o la negación.

........

Actualización

El 18 de marzo en el periódico La Razón, Fernando Escalante Gonzalbo dio respuesta a este texto. Aquí la respuesta/continuación. 

 

 


[1]“Homicidio doloso cuya víctima y/o victimario es presumiblemente miembro de algún grupo criminal”

[2]“Actos esporádicos y aislados de violencia, comisión de delitos, perturbación de la paz social y el orden en contra de la  autoridad,  que  realizan  los  grupos  u  organizaciones  criminales  mediante  el  uso  de  armas  de  fuego  y  equipo militar.”

[3]“Los  ataques  de  organizaciones  delictivas  contra  instalaciones  gubernamentales  o  vinculadas  a  alguna

instancia  de  gobierno,  además  de  funcionarios  encargados  de  la  seguridad”

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Comentarios (5)

Mostrando 5 comentarios.

Sandra,

Buena nota, pero creo que hay problemas de fondo con tu argumento:

1. Afirmas que es imposible "desagregar las razones de muerte" en la base de datos de defunciones de INEGI. Eso es notoriamente incorrecto: basta con acudir a esta página (http://www.inegi.org.mx/est/contenidos/espanol/proyectos/continuas/vitales/bd/mortalidad/MortalidadGeneral.asp?s=est&c=11144) y hacer una consulta con el desglose de causas detalladas CIE. Allí podrás encontrar amplios detalles sobre la causa y el lugar del fallecimiento.

2. En el mismo sitio puedes realizar diversos cruces para obtener información (sexo, edad, escolaridad, ocupación, estado conyugal, etc.) de las víctimas y el incidente. Es por tanto incorrecto que "ninguna de las  bases de datos aquí mencionadas  provee información sobre quién muere".

3. Tampoco es enteramente cierto que "todas las bases de datos aquí mencionadas ignoran los otros aspectos fundamentales de la violencia que vive nuestro país: los heridos, los desaparecidos, los desplazados, los amenazados." En la base de datos del SNSP (http://www.estadisticadelictiva.secretariadoejecutivo.gob.mx/mondrian/in...), es posible obtener información sobre lesiones (con desglose de culposa/dolosa y por tipo de arma: arma de fuego, arma blanca, otros), privación ilegal de la libertad (secuestro), extorsión y amenazas, además de distintos tipos de robo con violencia. Sin duda, en cada una de esas categorías existe una muy importante cifra negra, pero para nuestra fortuna, contamos también con encuestas de victimización, en particular la ENVIPE, la cual permite aproximar con mayor certeza el número de víctimas (salvo para el caso del secuestro). Esta encuesta se puede consultar igualmente en línea (http://www.inegi.org.mx/est/contenidos/proyectos/encuestas/hogares/regul...). 

Tienes razón en apuntar a las muchas carencias de las bases de datos sobre mortalidad e incidencia delictiva. Sin embargo, hay mucha más información que la que deja ver tu artículo. Simplemente, se requiere un poco más de esfuerzo para encontrarla.

Saludos.

 

Soy sociologo y criminologo y miré a la violencia en Mexico desde los años 90.

Es mi opinión profesional que no existen indicadores fidedignos en México. Todos estan lleno de errores, y en aquel clima hay muchos posibilidades de venir con cuentos — como casi todos los de Felipe Calderón. Tambien, tenemos que reconocer que los datos son interpretaciones de un sere humano o de un agencia.

Es complicado explicar, pero es muy obvio en la realidad sociologica que los datos con menos intervención ó manipulación tendrian la utilidad al maximo. Quiere decir, los datos derivado de decisiones tecnico construido usando algunas distinciones especializados (como Reforma) o usando distinciones basado en la juridica tengan mas arbitrariedad y mas errór (estadistica).

Entonces, que es mi recommendación? Pienso que los datos de INEGI (defuntos por homicidio) representa una cuenta con menós intervención humano. Si, hay errores en la clasificacion y por la falta de no mandar datos de todos distritos. Y es posible que unos defuntos no estuvieron clasificados como un homicidio aunque fueron (por ejemplo con el suicidio ó algunos clasificados como difunto por accidente). Pero, hay menos oportunidades de manipular y excluir "cuerpos" que cuando alguien haga una decisión de solamente contar "dolosos" (SNSP) o de contar difuntos con signos de narcos (Reforma).

Usando datos de INEGI, Es mi opinión que durante la guerra de Felipe Calderón hubieron un aumento de 65 hasta 75 mil mas muertos imprevisto sin la operacion contra los narcos. Como? En el sexenio de Vicente Fox hubieron 60,477 difuntos por homicido (cuerpos contado). En el sexenio de Ernesto Zedillo hubieron 53,962 difuntos por homicidio en los datos INEGI. Hasta el fin de 2011, hubieron 106,084 difuntos por homicidio desde 2006. Hubieron mas de 27,000 mil difuntos por homicidio en 2011 (INEGI) y hay un proyecion de otro 28 o 30 mil en 2012.

Por eso, es muy posible que durante el sexenio de FCH vamos tener 135,000 + difuntos por homicidio — ó 75,000 mil mas que en el sexenio de Vicente Fox, y 72,000 mas que en el sexenio de Ernesto Zedillo. 

De dondé viene y como hay mas difuntos? Claro, hay la posibilidad de un incrementación por tener un población mas grande. Pero, sin cambios sociales, un incrementación en la cuenta no estaria grande. Por ejemplo, hubieron un aumento de 6 mil en el sexenio de Fox en comparción con el sexenio de Zedillo. 

Por eso, es posible que algunos (¿7 mil?) de los 135 mil difuntos en el sexenio de FCH son homicidios "normales" (un frase extraña, pero quiere decir los homicidios rutinarios que siempre existen). Por eso, es posibe que "solamete" 75,000 menos 7 o 8 mil son un aumento de la guerra narco — y tendramos como 67 o 68 mil mas difuntos que lo esperabamos por la trayectoria de historia sin un guerra contra el narco.

En mi opinión profesional, hubieron 65 hasta 75 mil mas difuntos en Mexico por la guerra. Y claro, hay otra victimas de la guerra — los heridos no contado aqui, los dezplazados, los refugios en otros paises, y todo el dolor de los parientes y familiares de todos los muertos.

 

Al no favorecer ya las estadísticas al gobierno, ya que no solo  las victimas inocentes van en constante aumento, así como una violencia e inseguridad sin precedente en México, debido a la diversificación del crimen organizado, en áreas que van mas allá del narcotráfico, como;  el robo, secuestro, extorción, explotación sexual  etc.

Y donde a pesar de todo los grupos de la delincuencia organizada siguen siendo tan poderosos o quizá aún mas que antes, y donde a pesar de las fabulosas cifras de drogas y armas decomisadas tan elogiadas por el gobierno, el numero de adictos y el índice de drogadicción van en creciente aumento, sin mencionar el terrible aumento de ejecuciones, asesinatos  y muertes dolosas, los estrategas y el mandatario de gobierno hicieron lo que mejor saben,  ignorar por completo  toda evidencia  que desacreditara  la supuesta eficacia de su política, no hablando mas de la escalada de violencia sin precedentes, el gran numero muertes con violencia, ejecutados, desaparecidos, así como un número cada vez mayor de victimas inocentes -en un comunicado de  prensa, El secretario de Defensa estadunidense, Leon Panetta, dijo que según cifras proporcionadas por funcionarios de México, “un total de 150 mil personas han muerto (LA JORNADA) en la guerra contra el narcotráfico en ese país”- , esto es lo que ha caracterizado el sexenio del presidente Felipe calderón, y quedara para la posteridad como el mayor de los fracasos en el intento de frenar al crimen organizado, y  narcotráfico en México.

http://resistenciacivilylibrepensadores.wordpress.com

Que fuertes conclusiones , que doloroso no nada más para los familiares de las victimas, si no para toda la sociedad que estamos indefensos ante "hombrecitos improvisados" en el poder, que escudandose en su posición se atreven a ensayar sus fantasias infantiles, jugando con la vida de quienes deben  ser su resposabilidad  protejer.

MIL felicidades!!!!

Un articulo para reflexionar.

Es verdad lo que dices Sandra, y entonces como saber todo lo demas si el gobierno lo oculta???

Y lo de los espacios en blanco en la tu investigación, nunca se podrán llenar, si la informacion que falta es inaccesible para todos; hace falta que todos los que pueden se pongan las pilas y creen una base de datos real, actualizada y donde en verdad muestren lo que pasa en el país.

 

Muchas Felicidades por tu artículo

 

Es muy interesante!!!

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