Alberto Fernández | Letras Libres
artículo no publicado
  • Al ganar la elección con niveles de apoyo no vistos en mucho tiempo, Andrés Manuel López Obrador ha recibido un mandato de enorme importancia. Ante el virtual colapso de los otros partidos, el lugar de la oposición estará en las organizaciones de la sociedad civil.
  • Los habitantes de los pueblos gemelos de Baarle-Hertog (belga) y Baarle-Nassau (holandés) cruzan fronteras en cada calle. De forma análoga, si un gobierno crea divisiones al interior de una sociedad, lo más subversivo que esta puede hacer es ignorarlas. 
  • Según encuestas, la mayoría de los millennials le darán su voto al candidato de Juntos Haremos Historia. ¿Por qué una generación hipertecnológica y conectada se vuelca en torno a un candidato cuyas visiones sobre ciertos temas son anticuadas?
  • Lo que más define la relación del tabasqueño con la iniciativa privada es la dicotomía entre empresarios "buenos" y empresarios "malvados". Por ello, es difícil anticipar los contornos de la política económica que seguirá en caso de llegar a la presidencia. 
  • La visión de Andrés Manuel López Obrador sobre las relaciones internacionales es conocida y no ha variado en doce años. Fue claro desde el primer minuto del debate que moverlo de ese parapeto iba a ser un enorme reto. 
  • El combate a la corrupción es el tema principal de este ciclo electoral, y por eso el candidato puntero en las encuestas lo ha puesto en el centro de su programa. Pero ese combate no debe ser una excusa para la ambigüedad ideológica. 
  • Ningún proyecto político es perfectamente coherente en su lógica interna. Todos exigen en algún momento, y en mayor o menor medida, una suspensión parcial de la razón y una dosis de fe.
  • Los debates pueden ser una sucesión de llaves bien aplicadas para desconcertar al rival y enardecer a los seguidores fieles, y también un escaparate de las mejores propuestas para quienes aún no deciden el sentido de su voto. Todos los espectadores deben tener un lugar.