Bitácora electoral No. 2: Las desbandadas | Letras Libres
artículo no publicado

Bitácora electoral No. 2: Las desbandadas

Donde se hace recuento de las desbandadas de militantes y políticos que durante años fueron acérrimos rivales de los partidos a los que ahora se unen.

Gabriela Cuevas dejó al PAN luego de haber sido diputada local y federal, y jefa delegacional de Miguel Hidalgo (2006-2009) para apoyar a Andrés Manuel López Obrador como senadora independiente, pues por el momento no planea afiliarse a Morena. La relación entre Cuevas y López Obrador no es reciente. Hace 13 años, después de que la Cámara de Diputados lo desaforó de su cargo como jefe de gobierno, se le giró una orden de aprehensión por desacato a una resolución judicial por abuso de autoridad. Ella y el exdiputado Jorge Lara pagaron su fianza para que no fuera a la cárcel con la finalidad de que el tabasqueño dejara de usar los medios y las instituciones para manipular a la ciudadanía. Las diferencias entre ambos parecen haber quedado en el pasado y ahora el líder de Morena le ha garantizado una candidatura para que continúe siendo legisladora y presidenta de la Unión Interparlamentaria.

Su salida del partido en el que militó por 23 años ha provocado una serie de reacciones, entre ellas la de Vicente Fox, quien criticó su decisión y se preguntó qué dirían los fundadores del PAN, y la del secretario general del partido Marcelo Torres, quien lamentó que abandonara el partido después de que no se le garantizara una curul. Para el ahora expanista Javier Lozano, el principal responsable de la desbandada panista es el precandidato Ricardo Anaya, quien desde la dirigencia nacional “impuso una lógica de exterminio y exclusión, echó a la independencia a la mejor posesionada de nuestros militantes y abusó de todos los recursos del partido, incluidos los spots institucionales, con fines estrictamente personales [...]”. Por lo que no duda que más militantes lo abandonen, como Margarita Zavala, José Luis Lluegue Tamargo, María Luisa Calderón y Julio Di-Bella. A pesar de las señales, el propio precandidato panista piensa que el partido no atraviesa ninguna crisis.

Cuauhtémoc Blanco, el futbolista convertido en alcalde de Cuernavaca, es otro de los fichajes más recientes de López Obrador. Después de dejar al Partido Socialdemócrata para irse a las filas del Partido Encuentro Social, ahora contenderá contra Rabindranath Salazar en una encuesta interna para definir quién sería el candidato de la alianza Morena-PT-PES para la gubernatura de Morelos. De ser designado candidato, Blanco se enfrentaría al hijastro del gobernador Graco Ramírez, Rodrigo Gayosso, quien busca la candidatura por el PRD. En el pasado, Blanco y Ramírez se han enfrentado abiertamente por temas como la seguridad pública.

El yerno y el nieto de Elba Esther Gordillo abandonaron Nueva Alianza para también integrarse a Morena. René Fujiwara, nieto de la líder magisterial y exdiputado, invitó a los jóvenes y a los maestros a apoyar al tabasqueño porque “conoce al país y es optimista”. Fernando González Sánchez, yerno y operador político de Gordillo, ha anunciado públicamente su afiliación a Morena. Estas adhesiones han resultado polémicas porque, para López Obrador, la “Maestra” era una de las principales agentes de la mafia del poder.

Más allá de las adhesiones de alto perfil, alrededor de 50 mil militantes mexiquenses del PRD abandonaron su partido para unirse al proyecto político que encabeza Andrés Manuel López Obrador, insatisfechos por la alianza de su partido con el PAN. Entre ellos se cuentan varios ediles, consejeros y líderes locales de varios municipios del oriente del Estado de México que representan un alto porcentaje del padrón electoral. Por su parte, miembros de Movimiento Ciudadano también manifestaron su inconformidad por la existencia del Frente y decidieron abandonar las filas de su partido.

Estas acciones tienen una repercusión en el total de votos que los partidos políticos pueden asegurar. En su portada, El Universal publicó un análisis que refleja la tendencia a la baja en el voto duro del PAN y el PRD. Un panorama poco favorecedor para estas agrupaciones políticas de cara a las elecciones próximas.

Al sumar a sus filas lo mismo blanquiazules que tricolores, turquesas y amarillos, Morena se beneficia con el engrosamiento de sus simpatizantes. En su columna en El Universal, Guillermo Sheridan describe a Morena como “un jarrito elástico y versátil, para acomodarse en el cual basta la bendición del Líder Único, porque la Patria es primero”. La pregunta es si habrá lugar para todos y si López Obrador y la dirigencia de Morena sabrán evitar los previsibles conflictos internos. Por su parte, nuestra columnista Cynthia Ramírez cuestiona la insistencia en creer que los políticos “son bolsas de ideales andantes y que les da lo mismo estar en un puesto de decisión que sellando oficios en la oficialía de partes, siempre y cuando sea el lugar en el que por ‘convicción’ quieren estar.” Hacemos mal en olvidar, dice, “que estamos hablando de políticos y de carreras políticas y que la intención de cualquier político que se precie de serlo es ganar, alcanzar un puesto de decisión desde el cual pueda hacerse del poder y ejercerlo”.