La internacional regionalista de Errejón | Letras Libres
artículo no publicado

La internacional regionalista de Errejón

El líder de Más Madrid, partido que votó la semana pasada presentarse a las elecciones generales, es el único pegamento de una coalición muy débil y con tendencia a la fragmentación.

Cuando parecía que las elecciones del 10 de noviembre iban a ser un calco de las del 28A, la posible candidatura de Más Madrid, con Íñigo Errejón como un muy posible cabeza de lista, añade algo de interés. Pero difícilmente será clave: el partido no tiene implantación territorial y podría restar votos a Podemos aunque se vaya a presentar solo en circunscripciones medianas y grandes. Lo único evidente es que Errejón volverá a ser diputado tras su breve paso por la Asamblea de Madrid (nunca le ha interesado especialmente la política regional), aunque prometió en agosto que no se planteaba dar el “salto nacional”.

Errejón intenta demostrar que no va a caer en el cesarismo de Pablo Iglesias. Se ausentó de la votación de Más Madrid que decidió acudir a las elecciones generales y todavía no ha hecho declaraciones sobre la posibilidad de que él la lidere. Pero es el único pegamento de una coalición muy débil y con tendencia a la fragmentación.

El problema de Podemos, y especialmente de Más Madrid y el errejonismo, es similar al problema de las ultraderechas europeas: es complicado elaborar (tanto en la teoría como en la práctica) una Internacional Nacionalista. Unos son prorrusos y otros no, unos sionistas y otros antisemitas, y todos piensan que su nación y cultura son superiores a las de los demás. En el caso español, ¿cómo elaborar una estructura federal a partir de particularismos regionalistas que persiguen intereses exclusivamente locales? Todos los partidos españoles sufren problemas similares, pero Más Madrid los sufrirá más. Es un partido con tendencias nacionalpopulistas.  

Si Madrid tuviera identidad nacional, Errejón sería un líder soberanista madrileño. Como no la tiene, defiende una especie de patriotismo español peronista: orden, seguridad y pertenencia. Es algo que no encaja con las posibles filiales del partido, que si se alejaron de Unidas Podemos fue a menudo por nacionalismo y como respuesta a las tendencias centralizadoras de Iglesias.

El regionalismo identitario (en Baleares Més irá a las elecciones junto a ERC y apoya políticas lingüísticas discriminatorias, igual que Compromís en la Generalitat, en Galicia los nacionalistas de la antigua BNG forman parte de En Marea, en Cataluña el número 1 en la lista para las elecciones generales es Jaume Asens, que tiene simpatías nacionalistas, e incluso en Andalucía la filial de Podemos coquetea con el andalucismo) combina mal con una estructura federal. Pero especialmente combina mal con el “patriotismo transversal” (sea lo que sea esto) que defiende Más Madrid y que se explica bien en la serie de artículos que elaboró en CTXT Clara Ramas (diputada regional del partido y muy cercana al nacionalismo de Errejón) sobre “el patriotismo democrático que viene”, y en un revelador artículo sobre la guerra de independencia de 1808:            

Las élites perdieron toda influencia sobre las clases medias y el pueblo, por haber desertado: “A un lado estaban los afrancesados, al otro la nación”. ¿Fue acaso algo distinto el 15M? Los señoritos, hoy como ayer, vendían el país -ayer al Emperador francés, hoy a los que no pagan impuestos y cultivan fortunas en paraísos fiscales-; los de abajo se construían a la vez como nación y como pueblo.

La tesis patriota de Ramas (“Sin transformación social no hay construcción de patria: el único camino progresista es anudar la nación y el pueblo.”) va a encontrarse rápidamente con una realidad complicada: cada una de las filiales de una posible alianza a nivel nacional de Más Madrid (o “Más País”, como ha sugerido el presidente de Chunta Aragonesista, José Luis Soro) exigirá su derecho a defender la construcción de su propia patria.