Batalla en el desierto: La lucha entre la plata y el peyote en Wirikuta

Wirikuta, el territorio sagrado de los huicholes, está en peligro ante una serie de dudosas concesiones mineras. Kurt Hollander visitó este enclave para narrar un capítulo más de la centenaria guerra entre una modernidad mal concebida y una tradición mal defendida.

A una hora y media desde Real de Catorce yendo hacia el oeste y pasando varias minas abandonadas y laderas sin árboles, las montañas de pronto caen casi verticales hacia el desierto que se extiende hasta el horizonte. Aunque se trata de ecosistemas radicalmente distintos, tanto el desierto como las montañas son ambientes secos y polvosos, apenas poblados por humanos, prácticamente sin vida animal y acogiendo solo a las plantas más tozudas. Y sin embargo, esta tierra aparentemente inservible y conocida como Wirikuta, su nombre indígena, estas 140,000 hectáreas que incluyen la Sierra de Catorce y El Bajío, han proveído a México de unas de sus mayores riquezas, tanto económicas como espirituales.

La riqueza de Wirikuta está en dos substancias radicalmente distintas, una inorgánica, dura, no comestible, escondida en su mayoría dentro de las laderas, y la otra orgánica, comestible, jugosa, dispersada por toda la superficie del desierto. Estas dos substancias, la plata y el peyote, han coexistido lado a lado en Wirikuta por miles de años; aunque en una relación conflictiva que ilustra los problemas más profundos de la sociedad mexicana.

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Las culturas indígenas del centro y del sur del país, incluidos los aztecas, consideraban que el oro era el “excremento del sol” y la plata el “excremento de la luna”, sustancias sagradas que representaban al día y la noche, la vida y la muerte. Para los grupos indígenas nómadas del norte de México, la plata y el oro también eran divinos, las entrañas de la tierra, aunque sin pirámides, ni templos, ni palacios que decorar, estas culturas tendieron a dejar estos metales en paz como muestra de respeto.

La promesa de “rescatar y buscar oro e otros metales”, muchas veces usados para representar las imágenes de su dios, impulsó a exploradores y conquistadores españoles a zarpar hacia el Nuevo Mundo. Emprendían viajes de descubrimiento en México y toda América para obtener oro de los nativos salvajes por cualquier medio, desde rogar y hacer trueques hasta robar y asesinar. Cuando los emisarios de Moctezuma preguntaron qué hacía ahí y qué quería, Cortés respondió simplemente “rescate”. Al día siguiente, los nativos trajeron plumas, telas y algunas piezas de oro creyendo que con estos regalos Cortés los dejaría en paz. Todo lo contrario, se les envió por más; regresaron la siguiente semana con dos grandes carretadas de oro y plata y una gran cantidad de pepitas de oro, pero aún así no era suficiente.

En su primer encuentro en Tenochtitlán, Cortés presentó a Moctezuma, con toda ceremonia, un collar hecho de cuentas de cristal y a cambio recibió otro del que colgaban grandes pedazos de oro en forma de camarones. Cortés le confió a Moctezuma: “Los españoles padecemos de una enfermedad del corazón que solo se cura con el oro.” Aunque era una mentira ingeniosa, también revelaba una verdad profunda: Cortés y sus soldados, como los nobles y los banqueros europeos que financiaban su misión, padecían una “fiebre del oro”, una enfermedad incurable que sacaba lo peor en los hombres, creaba una insaciable sed de metales preciosos y eventualmente los enloquecía.

Después de que la mayor parte del oro azteca fue rescatado, no hubo abastecimientos nuevos de metales preciosos durante dos décadas, esto es, hasta que Cortés fundó la primera mina de plata en Taxco. Los españoles vinieron por el oro pero se quedaron por la plata. Aunque las primeras minas fueron fundadas en el centro de México, la mayor parte de los depósitos de plata estaban en el norte, a lo largo de la Sierra Madre, una región llena de metales preciosos. Durante el siglo XVIse fundó el Camino Real de la Plata, la ruta de abastecimiento y transporte para las minas que iba desde la capital hasta Nuevo México. El comercio de plata financiaba los fortines militares, los presidios y los soldados necesarios para proteger a los pueblos mineros y los caminos entre ellos de la resistencia armada que este comercio causó a lo largo del territorio. La plata también pagó la construcción de las primeras misiones que “concentraban” a los trabajadores indígenas domesticados (la mayoría provenientes de la ciudad de México o de Tlaxcala) paraser usados como mano de obra esclava en las minas.Para asegurar un suministro adecuado de mano de obra paraestas primeras minas de plata, el gobierno colonial decretó que el cuatro por ciento de los adultos de todos los pueblos indígenas debían ser enviados a las minas y, cuando eso no bastó, cientos de miles de africanos fueron capturados, esclavizados y transportados al otro lado del mundo para excavar plata en México.

Cincuenta años después de la caída de Tenochtitlán, la plata representaba el ochenta por ciento de las exportaciones de la Nueva España. Desde la mitad del siglo XVI hasta el final del colonialismo, las colonias españolas en América Latina redituaron en cien mil toneladas de plata. La plata de México y el resto del continente representó el 85 por ciento de la producción mundial entre 1500 y 1800, y desde el siglo XVI hasta el último cuatrimestre del siglo XIX, el uso de la plata mexicana como moneda corriente se extendía por toda Europa y Asia.

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Comentarios (25)

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Que hueva dan con sus retruecanos verbales..!! Pero lo peor son sus retruecanos mentales.. esa fijacion con "el turismo hipster", "jipitecas", etc, el modelo que se han formado, uno muy chistoso, como de pelicula de los 70s, les aseguro que hay tambien por ahi una generacion X o Y que con tacto y respeto experimenta, vive, aprende y entiende el uso de sustancias rituales como el Hikuri (peyote).

Hay tambien en la actualidad en muchas partes del mundo incluyendo Mexico, debemos enterarnos, un movimiento de ideas que, en primer lugar, se da cuenta claramente que la eleccion de elegir usar ciertas plantas u otras para alterar estados de consciencia es unica y finalmente resposabilidad del individuo, como adulto responsable y consciente. Cualquier intromision en esa libertad es tan solo un reminiscente de cualquier forma de tirania del Estado que quieran citar.

Las razones ecologicas para la proteccion de una planta ritual y sagrada para los coras y huicholes todos las entendemos. Las razones de respeto hacia culturas que mantienen un sitio y una tradicion sagrados tambien. Lo que no se entiende, ningun cerebro racional comprende, y es el fondo del articulo y de la discusion, son las razones del gobierno mexicano para aceptar un trato de algunos millones de dolares por aceptar la entrada, en sitios considerados patrimonio cultural e inmanente, de mineras extranjeras que como se ha dicho hasta el cansacio, dejaran danos irreversibles al ecosistema y solo produciran una minibonanza economica intrascendente y pasajera.

En fin. Elevemos el nivel del debate, no de las palabras domingueras de diccionario.

See u

Fernando

Más chistoso es que usted quien se espanta ante la palabra "hipster" (por cierto, más bien se usaba en los años cincuenta y cuarenta; nuncamente en los sesenta-setenta) y usa términos de los noventa (ya nadie se acuerda, salvo uno mero, de la Generación X). En realidad desde hace algunos añitos la palabra hipster se ha vuelto a utilizar en relación a una generación que en más de un punto recuerda a la dichosa gen X, pero descafeinada. Ni modo, no está usted en lo "in" (y creo que esa palabra sí ya no se usa).

Dudo que un wirrarika o un mazateco usen la palabra "experimentar" para sus ceremonias; ese es otro tipo de colonialismo que pretende poner en el mismo saco a todas las culturas -ahí sí- con un relativismo occidental llevado hasta el límite. No todas las culturas, y ahí está el meollo del asunto, consideran al individuo como el límite de las leyes. De hecho para la mayor parte (atrasados, dirá usted; estúpidos tal vez) el hombre es impensable fuera de la comunidad; la comunidad es impensable sin relación al universo... y así. La idea de que alguien "experimente" con lo sagrado es una destrucción de sus valores pues lo sagrado existe sólo dentro de un ritual.

Ahora, si en vez de hablar del peyote hablamos de la mescalina, aquí ya es otro asunto en el cual no existe ningún problema de los mencionados anteriormente: cada quien sus cosas , sus hábitos y sus intereses. Aunque apunto: la mayor parte de los que usan estas sustancias carecen de respeto y sólo buscan lo que encuentran: volverse más estúpidos de lo que ya eran.

Finalmente, no dudo que haya algunos pocos que se acercan a estas culturas, prácticas y ritos con respeto. Son los menos. Convertir al divino numinoso en atracción turísitica es llevar la vulgaridad occidental (la masificación; la pérdida de valores en aras de un desarrollo "verdadero"; la uniformización paradójicamente la "indvidualización"... o mejor dicho, la volatilización de la sociedad y su final forma estéril) a un contexto que hasta ahora se ha negado a entrar a este juego.

En fin. Curiosamente no estamos tan en distintos canales. Lea sin prejuicios y sin temor a "palabras domingueras". Nadie busca "legislaciones". Al contrario, al menos yo abogo por la libertad. Pero también la libertad para poner en entredicho a occidente. Pluralidad.

Muy sagrados los cerros, pero los cerros no dan de comer, ni de beber. La industria puede contribuir a mejorar la vida. Lean el artículo de Luis González de Alba en su blog. www.luisgonzalezdealba.com

Which one?

Por otro lado, mi esimado señor, los cerros (wirikuta no es un cerro) pueden dar de comer y de beber -aunque esa visión marxistoide de que lo único importante es el sustento material que no toma en cuenta que la pérdida de la visión de mundo y de la cultura de un pueblo es tan importante como su exterminio; no hay que escoger entre destruir un mundo o a un grupo humano: hay que respetarlos a ambos. Todo es cosa de cambiar esa idea que piensa que la única manera de vivir es a través del desarrollo a la occidental (y occidental del siglo XIX). Los recursos naturales tarde o temprano desaparecen y destruyen todo el ambiente cercano por lo que sólo queda un terreno yermo; en cambio el desarrollo educativo no tiene esos problemas. El desarrollo (odio la palabreja "desarrollo") puede y debe respetar al medio y a la cultura de sus habitantes.

Yo no le recomiendo leer a González de Alba, sino a Camus en El hombre rebelde. ¿Mejorar la vida?, ¿según quién?, ¿en relación a qué? El único fin de la industria es producir.

Es indignante que el peyote se ponga en peligro de extinción por su sobre explotación para consumo de clases medias urbanas. En Guadalajara se ha puesto de moda su consumo y a nadie le importa un comino su frágil estatus. El mercado de "experiencias extàticas" es una manifestación más de una sociedad fragmentada y patètica.

Lo patético es la falta de regulación, Romántica, si estuviera permitida la sintetización de la mezcalina o la producción para la venta de peyote vía injerto, la gente podría ponerle duro y los indígenas, si así lo quieren, preservarla condición sagrada de su planta.

Pero no creo que ahora me vayas a salir con que si, que se libere...Y no lo vas a hacer porque eres conservadorcilla, porque eso de que la gente la pase bien, a ti te parece mal. Bueno pues por eso es que una de las responsables de que el peyote esté por desaparecer, eres tu.

Y porqué no mejor se las dejamos a los indígenas para sus muy específicas ceremonias, y corremos a los místicos snobs que le están dando en toda la madre a una zona de la que ignoran todo. Salvo que ahora resulte que son las gentes de la minería, oficio que por cierto tiene cientos de años en la zona, las que recorren el desierto arrancando la susodicha planta a lo pendejo. Esta plaga de turistas new age, le puede poner "duro" a lo que se le antoje en sus lugares de origen y la van a pasar requete-bien y con pura fórmula sintética, y así nos dan una mano a los que creemos que es bueno ser "conservador", particularmente si se trata del entorno natural.

Denota absoluto desconocimiento de la zona, suponer que la importancia patrimonial del Catorce, se limita a la existencia de un planta tan común en el paisaje desértico mexicano como lo es el peyote.

Hablando de cuestiones que denotan falta de conocimiento, estimado Enrioque, el marco legal del peyote está exactamente como lo propones desde hace mucho años: los huicholes y pueblos indígenas pueden usar el peyote legalmente y el resto, como tu o como yo, lo tenemos prohibido. Tu cómo la ves: ha ayudado mucho este estado de las cosas? Porque si ha ayudado, entonces porqué el peyote está en peligro de extinción?

Y, por cierto, está padre autodenominarse "conservador" del entorno natural y,al mismo tiempo, propugnar a favor de la minería moderna de concesión gratuita y corta, a cielo abierto, para sacar poco metal en el mìnimo tiempo posible, de vetas hace mucho agotadas.

Eso sí es pensamiento mágico y no fregaderas...

Hay por lo menos unos cuantos problemas en toda la argumentación del artículo.

Primero, no veo la necesidad de reforzar la exagerada leyenda negra que pinta a unos españoles (malos, mañosos, pero brutos por no poder usar el capital) contra unos indios (buenos y crédulos) que observan las demás naciones aterradas (ellos no criminales, y lo suficientemente inteligentes para hacer con el capital lo que se debe hacer). En realidad como prácticamente toda cultura (si no, pregunten a los tlaxcaltecas cómo les iba con los aztecas) sólo buscaban lo que les convenía. Y su visión de mundo era otra: basaban todo en la religión. No coincido con sus valores, pero no hay que exagerar. Nunca hubo un genocidio semejante al de EU.

Segundo. Coincido en que es necesario legislar por el uso de los alucinógenos dentro de un contexto ritual. Es la base de una cosmologia tremenda y además más que preservar (esa palabra de museo), permite el crecimiento de una cultura. Pluralidad. Una cultura y una religión (que no son mentiras, como pueden pensar ateos de caricatura). Sin embargo no creo justo establecer un comercio masivo ni el cultivo del divino numinoso. No muestra ningún tipo de respeto a una cultura que tiene en él su centro. ¿Qué haría un católico si tomasen su divina hostia como diversión? Una cosa es la investigación de propiedades de la planta y otra el comercio recreativo. Los turistas rebeldosillos lo miran como una droga más.

Tercero: Más que comprar la aprobación del pueblo wirarika con estimulos gubernamentales y demás paternalismos, habría que ofrecer tierras a este pueblo (además, claro de legislar claramente sobre su tierra sagrada) de manera que el sustento material con el que han vivido (por decisión propia) se mantenga. No crear reservas sustentadas por un gobierno hipócrita y que convierten a los indígenas en parásitos hartos y frustrados como en EU, sino el apoyo de proyectos autónomos surgidos de ellos mismos y no de politicastros.

¿Tierras en donde? ¿para que al rato encuentren algunotro tipo de minerales en las nuevas tierras y se las vuelvan a quitar? Es cierto que es muy maniqueo hablar del español maligno y el indio bueno, pero eso no invalida la argumentación. Tu lo que propones es destruir a las comunidades indigenas, su cultura, yque se asimilen a los modos de vida occidental.

El argumento es que los ´pueblos indigenas que se resistieron a ser asimilados han sufrido opresion por los gobiernos de la colonia y por los sucesivos gobiernos mexicanos. La expansión del modo de vida occidental invadió sus territorios, su espacio vital , empujandolos a sitios donde la dificultad para sobrevivir es mayor.

El segundo punto de la argumentación es que el gobierno actua irresponsablemente al hacer concesiones mineras al por mayor, que no redituan en beneficios para la comunidad, y en muy pocos beneficios para el gobierno federal. Lo pero es que la explotación minera compromete el uturo de la región, provocando una catastrofe económica cuyos costos no estan siendo cubiertos por lo que pagan las compañias mineras actualmente. Un empresario responsable incluye en el precio de sus productos el costo de renovar su planta productiva. Un gobierno respiondable debiera planear a futuro e incluir en los pagos que las mineras hacen las considferaciones ecologicas y de generaci´pond e riqueza par ala población local.

¿Y en dónde yo propongo una asimilación? Una cosa es darle a estas comunidades la oportunidad de TOMAR SUS PROPIAS DECISIONES y otra es pedir lo que han hecho los gobiernos mexicanos desde la Colonia: integrarlos en una cultura. Otra también es hacer lo que los gobiernos de EU o de Australia: convertirlos en parásitos de subvenciones del gobierno, como un museo o una fotografía olvidada en el fondo del cajón y que poco a poco se desvanece.

Es muy infantil pensar que los pueblos primeros son incapaces de ver por sí mismos (siempre lo han hecho; y si se les dan oportunidades y medios, mejor todavía) y que necesitan de papá gobierno (los Caracoles lo han desmentido, así no simpatice del todo con el neozapatismo) o de un líder carismático (de ahí mi antipatía).

Precisamente lo que pido (si lees mi segundo comentario) es RESPETO; AUTOGOBIERNO; PLURALIDAD. Y no sólo pluralidad de caricatura, de pieza de museo: diálogo y respeto.

"¿Qué haría un católico si tomasen su divina hostia como diversión?"

El turismo religioso católico es:

1.- Turismo de diversión, básicamente esparicimiento, como todo turismo. Lo mismo que las peregrinaciones a la meca y los topes contra la pared que se dan los judíos en no se qué muro en no se donde (ni me importa en el sentido religioso).

2.- No tienes que DECIRLES eso, nomás digo que con que la cosa quede en estado similar, podrías generar muchísimo más dinero que andar poniendo una mina pichurrienta de 3 millones de dólares como consesión que te va a dejar todo contaminado y después de la misma (que durará máximo unos 15 años), no podrías siquiera darles esta experiencia imaginaria que propongo, tan irrespetuosa del "sagrado numinoso" (:rolleyes:)

Hablar sobre el turismo religioso catolico no viene al cuento, procura no desviarte para darle gusto a tus obsesiones.

Porqué no? La comparación la hizo primero mi interlocutor: de quien son esas obsesiones entonces?

Para empezar no sé qué es "(:rolleyes:)"; me imagino que una de esas caritas que suelen colocar, pero no le doy.

El "turismo religioso", como usted le llama, no va a drogarse con el centro de su creencia. Los ritos, por decirlo así, dionisiacos han existido siempre y son parte de la "suspensión de valores" propia de todo ritual. En otras palabras; los peregrinos católicos -o sincréticos- que van de peregrinación a un santuario pueden emborracharse; pelear; jugar; pero todo dentro de un espacio sagrado (más sobre el asunto: lea a Huizinga o a Eliade) y sobre todo: el universo gira en torno de un corazón ritualístico que es intocable y al mismo tiempo que se vuelve a representar. La hostia -en el caso de los católicos-; los hongos -para los mazatecos- o las velas y el potch -para los tzotziles son elementos intocables y merecen nuestro respeto; así no compartamos sus creencias. No son un juego. O mejor dicho: por serlo, escapan a la racionalidad.

Nada en contra de la experimentación o el conocimiento científico; todo en contra de la trivialización de ésta, nuestra sociedad unidimensional que piensa que lo único importante es una confusa noción de "progreso".

El dichoso turismo de hipsters (por decirles así; supongo se ofenderán esos nietos descafeinados de la de por sí descafeinada beautiful people) sólo mantiene de respeto ante unas creencias ajenas el necesario para mejor disfrutar de un universo que no les pertenece, no entienden y que a fin de cuentas considera un exótico resabio de la ignorancia (no como ellos, que pueden disfrutar de un universo "desprejuiciado").

Por cierto, no se preocupe, seño, si lo que quiere usted es drogarse, el peyote crece en muchas partes más (la Iglesia nativa de EU lo considera también parte de su sistema de creencias; también los rarámuri y varias otras culturas); lo único cierto es que con el proyecto de la mina el mundo sagrado de los huicholes desaparecerá: el centro de su cultura.

Pero bueno, lo mismo pasaría con su propuesta de turismo hip. No desaparecería el divino numinoso; sólo la cultura que lo considera el centro de la experiencia religiosa. ¿Pero qué más da, no?

Bué, vamos, escribí esta idea de esta manera para compararla con la de la mina. Creo que ya en este punto, por discutir, permití que la discusión se fuera por derroteros ajenos a mi objetivo original: plantear minas en concesiones cortas y baratas como una opción positiva dado que aporta empleos es una idiotez. Es menos idiota y plantearía que mucho menos dañino para la cultura indígena de marras ofrecerles un proyecto bajo su control y usufructo, de turismo hipster-hastaelhuevo-controlado.

Es decir, si ya estamos en un punto tal que al gobierno no le importa regalar (3 millones de dólares es regalar) concesiones de corto plazo con un impacto de empleos muy pequeño, que no va a sacar de la pobreza a los indígenas ni a los pobladores de la zona, porqué no considerar opciones que cuando menos son ecológicamente sustentables y son menos dañinas contra esas culturas que la propia mina?

Vamos, sé perfectamente que sería imposible implementar mi idea, pero la planteo porque me parece una buena forma de señalar qué tan graves resultan estas decisiones gubernamentales.

PS: La otra discusión con respecto a la pertinencia de asumirse defensor de todas las religiones y sobre la ética de ese tipo de posiciones, podemos tenerla después y en otro foro. Para aclarar mi posición: me parece que el respeto a la religión termina en el punto donde la misma se exige derechos individuales (el consumo del peyote, por ejemplo) y, al mismo tiempo, exige que nadie más que sus miembros (y, en este caso, los "miembros" no pueden ser "blancos") pueda participar de un recurso natural.

O todos coludos o todos rabones.

Ciertamente en teoría su propuesta es menos dañina que lo de la mina. Y muy bien, como una simple propuesta para contrastarla con la que aparentemente quieren estos señores, me parece mejor (pero todavía: destrucción de una cultura).

Sobre el otro punto... Sí, sé que lleva a una larga discusión. Sin embargo, por eso dije que NO estoy en contra de la investigación (aunque me sigue pareciendo personalmente una muestra más de la simplicidad de nuestra sociedad unidimensional que -como dirían Horkheimer y Adorno- deshabita al universo y se erige como la única visión del mundo "real").

Le sigo recomendando leer a Eliade. Así sabría que el Divino numinoso al igual que la hostia católica (y que todo símbolo -usando esta palabra en su sentido original) sólo se torna divino en el contexto ritual. Es decir, aunque en él se encuentra la potencia de la visión; sin la ceremonia esta cualidad no es verdadera (de ahí que los mazatecos, por ejemplo, sólo tomen el teonanacatl dentro de una ceremonia; si no los hongos se "vengan" o pierden sus propiedades).

De esta manera, no me parece absurdo, eso sí, la síntesis química de la mescalina (aunque repito, me parece una trivialización; los enteogenos no son diversiones), sin tener que afectar a los pueblos wirrarika, raramuri... o en su caso a los mazatecos. Ahí sí cada quien hará lo que se le venga en gana y se destruirá como quiera (y digo destruir porque sin un contexto adecuado estas sustancias sólo le darán al que las consume lo que busca; en su mayoría hacerse aún más estúpidos; caso muy distinto de las culturas primeras). Para ponerlo en un ejemplo: el vino es sagrado para las religiones cristianas, sin embargo fuera del contexto ritual (y sobre todo, fuera de el lugar donde se da la representación divina -wirikuta para los wirarika; la iglesia para los cristianos; el rito para los mazatecos; el baile ritual para los yanomamis y su yahge) es sólo una sustancia más.

El caso con los wirrarika es un poco más delicado (es una cultura que no tiene la separación -artificial- laica), pero lo repito: la sustancia mescalina NO ES el divino numinoso. Y en ese sentido eso sí puede investigarse, a pesar de mis decepciones que ya he expuesto.

Por otro lado, esa idea de la uniformización cultural y legal como dice León-Portilla suena bellísimo en la teoría; en la práctica ha dado lugar a la muerte de las culturas y al empobrecimiento del mundo: se quiere uniformizar a la vida.

Ah, su contestación a Romántica falla en un punto: los enteógenos proporcionan todo menos placer... bueno, tal vez para personas medio simplonas. Pero no, no son nada placenteros. Al contrario, pueden ser temibles (a mí, como le voy a Nietzsche, me fascina).

En efecto, coincido plenamente con todo lo que escribe usted aquí. Y sobre los enteógenos en particular, por doble partida: no son "party drugs", pero cada quien puede hacer su propio ritual... La cosa es que no debieramos tampoco hacer políticas públicas que nos separaran por raza o cultura y otorgaran derechos a unos y a otros no sólo por no haber nacido hijo de alguien.

Y si, por esto estoy en contra de todo el rollo ese de "usos y costumbres".

quepuede uno desir me quedo seco al escuchar eso quien es el responsable de eso lo de mexico es sagrado mejor pongan ajente de palabra corason y pensamiento dios los ayudejuan

Me gustaría saber de cuantos años son esas concesiones. Si les cobraron tres millones de dólares deben ser ínfimas,, pequeñísimas y su derrama económica muchísimo menor que el daño ecológico y humano probable en el largo plazo.

Yo creo que lo que deberían hacer es legalizar el comercio y cuidar el cultivo científico de peyote a gran escala, exclusivamente por concesión al pueblo warixa y en un área geográfica determinada, con el objeto de generar un destino turístico místico-espiritual (que sea de mentiras, no importa).

El peyote, aunque toma mucho en cultivarse desde semilla, es renovable y puede cultivarse a través de ingerto de manera cuasimasiva y con buenas posibilidades comerciales. Se podría, si se permitieran pensar libremente (tanto los huicholes y pobladores de Real de 14, que seguro estarían aterrados ante esta posibilidad, como los panistas, que no les pasaría por la cabeza la frase legalización controlada jamás de los jamases), crear muchísimo más negocio en esa zona que una pinche minita de 3 millones de dólares y (mucho, creo yo) menos de 5000 empleos directos.

No mamen: piensen, cabrones.

Con los gobiernos del cambio segumos cambiando riqueza minera por cuantas de vidrio, y todavía más si consideramos que los precios de los metales han llegado a niveles estratosféricos mientras que las mineras pagan la misma miseria de siempre. Pero si calderón dijo que no podia ponerse a pensar porque tenía que iniciar la guerra contra las drogas inmediatamente a su toma de posesión, ahora puede decir que no podía ponerse a pensar tenía que dar concesiones mineras antes de que baje el precio de oro y plata ...

Los usos terapeúticos podría motivar investigación y desarrollo tecnológico, realmente de punta, pero desperdiciamos nuevamente las oportunidades por lo inmediato (la renta magra que se cobra por la explotación). Va a pasar lo mismo que con el barbasco, conocido como anticonceptivo por nuestras culturas: no se aprovechó, se vende como materia prima.

Excelente artículo.

Lo verdaderamente absurdo de la situación es que ni siquiera como ejercicio retórico es posible argumentar a favor de las mineras: ¿qué beneficio están dejando al país? Ni siquiera se les cobran impuestos por el volumen de sus ventas, se les venden pedazos de tierra para que saquen los minerales, den su pago fijo por hectárea y se vayan. ¿Qué va a pasar con los que se quedan? ¿Por qué nadie nos pregunta nuestra opinión a los ciudadanos sobre estos proyectos? Si los habitantes de las zonas mineras, los mineros mismos y el erario público no están siendo beneficiados por los proyectos, ¿a quién le convienen?

Sospecho que detrás del caso de Wirikuta hay una historia más triste.

EUROPA, la tierra madre del opresor!!!

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