No medir,
contar el tiempo.
¿Cómo contar tu tiempo?
Por lo que acontece
distintamente
por eras personales
según vivas
dicha o dolor
—lo que en ti se destaque
agudamente
o se confunda en el corrimiento—
lo que te corroe
lo que te corrobora.
Contar por sobresaltos
o por sucesión
por prelaturas de celebrantes
de las sacerdotisas
en el santuario de Hera
cerca de Argos
o por genealogías
más y más vagas
a medida que remontan
en edad
o por hazañas de los héroes epónimos
por exterminación de las razas de hierro
por nacimientos señeros
o por las violaciones
que los dioses consuman con mortales
para generar distinta descendencia
tribus nacidas de mezcla.
Contar por capas de leño
o por las alternativas de tu carne
sus flaquezas
por las pérdidas que marcan tus días
por rememoraciones
por ese mismo sueño
que a través de variantes
en tu muñón perdura. –
El cocinero curioso
Hace poco más de veinte años era impensable. Hace poco más de veinte años, cuando la fascinación por la gastronomía empezó a gestarse en el mundo occidental, era impensable, a casi nadie se le…
Un thriller doméstico de la vieja escuela
La novela más reciente de Juan Pablo Villalobos, "El pasado anda atrás de nosotros", es un ejemplo de sabiduría técnica, una lectura estimulante para la cultura narrativa del México actual.
Malraux, el comediante heroico
Los buenos biógrafos actúan como los buenos novelistas: toman una hipótesis de personaje y la desarrollan a través de una trama documental previamente seleccionada…
Eric Joyner, portador de tintas azucaradas
El ilustrador Eric Joyner y los motivos de su fascinación por las donas.
RELACIONADAS
NOTAS AL PIE
AUTORES