Dossier

Letras Libres - La Jornada

Jornadas de odio

Del 18 de noviembre al 5 de diciembre de 2011 fuimos testigos de un espectáculo orquestado y grotesco: en pleno uso de sus derechos periodísticos, y siendo fieles a la tradición que los caracteriza, el diario La Jornada publicó veinticinco artículos, siete notas informativas y tres editoriales (dos de ellos en primera plana) dedicados a degradar el oficio periodístico, dominados por una sola pasión: el odio.

Durante siete años, La Jornada y Letras Libres se vieron enfrascados en un largo y complejo proceso judicial. Casi al término de ese periodo, Enrique Krauze anunció (Reforma, 12 de junio de 2011): si Letras Libres pierde el caso, aceptará el fallo de los tribunales; si gana, tenderá la mano a La Jornadaen busca de diálogo y concordia. Ganamos el caso (la Suprema Corte negó a La Jornada el amparo interpuesto ante una nueva victoria jurídica de Letras Libres), tendimos la mano y la mordieron. Luis Hernández Navarro llegó a comparar la mano tendida de Krauze con la mano que en 1968 tendió Gustavo Díaz Ordaz a los estudiantes, en un párrafo memorable por su nula consistencia moral, que terminaba de este modo: “Después de eso [de tender la mano], ordenó la matanza del 2 de octubre.”

La Jornada dedicó en diecisiete días 35 notas a infamar a Letras Libres y Enrique Krauze, algo único en la prensa mexicana. Este vano intento de linchamiento, este character assassination, fue todo menos casual, no obedeció al juicio individual de periodistas indignados ante un fallo adverso. El recurso es un patrón muy semejante al diseñado hace algunos años por los servicios de inteligencia cubanos, y ha sido utilizado repetidas veces en Cuba contra sus disidentes y fuera de la isla en un intento de aniquilar la posición de quien, a su juicio, atenta contra los intereses de La Habana. Una estrategia burda por lo demás, consistente en llenar de injurias a un medio o personaje para aniquilar su fama pública. Esta estrategia, similar a la que se aplica en Cuba, no debe extrañar a nadie; basta recordar que La Jornada  es el único medio mexicano que reproduce los cada vez más delirantes textos de Fidel Castro y que la única obra periodística de relieve que ha producido en décadas Carmen Lira, directora de La Jornada, ha sido una entrevista (que involuntariamente los reveló de cuerpo entero) al dictador que sigue gobernando Cuba a través de su hermano. No en balde, a los pocos días del fallo de la Suprema Corte, se reunió en La Habana un grupo de periodistas de “izquierda progresista”, para expresar solidaridad con La Jornada. Paradójica defensa de la libertad de expresión emitida desde un país caracterizado por atropellar a diario esa crucial libertad sin la cual el periodismo no tiene ningún sentido. Por cierto, en esa cálida reunión habanera, el ministro de Cultura cubano, Abel Prieto, luego de expresar su solidaridad con La Jornada, explicó que Cuba “no cuenta con un servicio de internet eficiente” debido, entre otras cosas, a “factores geopolíticos”. Es decir, que reprimen el derecho a la información de su pueblo alegando razones de “seguridad nacional” (cuando de todos es sabido que solo la nomenklatura  cubana y los hijos y parientes de los altos funcionarios de la isla gozan de acceso irrestricto a internet.) Desde ese paraíso de libertades conculcadas vino la solidaridad y la estrategia del ataque. Gran lección de periodismo “independiente”.

Casi al final de la andanada, Francisco Javier Guerrero con graciosa ingenuidad escribió: “No hay tal campaña de odio contra Krauze en La Jornada.” Sin embargo, un rápido repaso de esas 35 notas publicadas por La Jornada, arroja lo siguiente: según Luis Hernández Navarro, Krauze está al servicio del gobierno español, fue reclutado y es propagandista de la “reconquista española”; según John Ackerman, responde a “los poderes fácticos mexicanos”; según José Steinsleger, además de amoral, cínico y falaz, Krauze obedece a la CIA, al Estado español, a la plutocracia mexicana, a la mafia cubana de Miami, al Mossad israelí, a una internacional liberal que integran terroristas cubanos; Luis Linares lo llama “intelectual orgánico de la derecha”; otros van más lejos y lo señalan como cómplice de las “derechas y los fascistas de América Latina y el mundo”; para Rodríguez Araujo, Krauze es “un derechista y un mentiroso”. Para La Jornada esos insultos no lo son, ese alud de odio no es tal, esas calumnias no existen, y no lo son, desde su torcido punto de vista, porque ellos son las víctimas, los agredidos, los periodistas puros que defienden al pueblo bueno, los comprometidos con “los que menos tienen”. No se ven a sí mismos como todo el mundo los ve, dogmáticos, sino como paladines de las mejores causas del mundo. No se ven como todo el mundo los ve, como los simpatizantes de ETA, Hamás y las FARC, entre otros grupos, sino como los defensores de la soberanía nacional, abogados de las causas perdidas. No se ven como todo el mundo los ve: como un diario gobernista (me refiero a los gobiernos del PRD) que lucra con el amarillismo de izquierda al que denomina “causas justas” y que, según lo vimos y padecimos hace poco, está poseído por un hondo resentimiento. A ellos, la Suprema Corte les negó un amparo. Soñaron con “expulsar del discurso” a Letras Libres. Acariciaron la idea –pero la demanda penal se les vino abajo con rapidez– de privarme de la libertad por expresar mis opiniones críticas. No pudieron hacer una cosa ni la otra.

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Comentarios (9)

Mostrando 9 comentarios.

Sr. García Ramírez: dijo usted, cito: "En una involuntaria confesión, Rodríguez Araujo escribió: 'Esta es la paradoja del litigio entre nuestro diario y la revista Letras Libres: La Jornada ganó perdiendo...'." No hago ninguna confesión, ni voluntaria ni involuntaria. Usted ha descontextualizado lo que he escrito. El párrafo que escribí en mi artículo del 1 de diciembre de 2011 dice:

Es mi opinión, señor Calderón, que su reacción a nuestra denuncia, encabezada por el joven y brillante abogado Sandoval, ha sido desmedida y más propia de una personalidad autoritaria que de un demócrata apegado a derecho. Modestamente le sugiero que no lleve el asunto ante la scjn (así con minúsculas) porque ésta está obligada a contestarle que por encima de las que usted llama "imputaciones falsas y calumniosas", está la libertad de expresión. Esta es la paradoja del litigio entre nuestro diario y la revista Letras Libres: La Jornada ganó perdiendo y usted y sus empleados García Luna, Galván, Saynez etcétera quedaron desprotegidos jurídicamente para actuar en nuestra contra. Nadie sabe para quién trabaja.

Atentamente, O. Rodríguez Araujo.

Me queda claro cuál es la división del trabajo en la izquierda Mexicana: AMLO se dedica a la prédica amorosa mientras "La Jornada" lo descarga de la fatiga de orquestar y diseminar odios. El verdadero estado mayor de la izquierda ideológica en México no son sus partidos, sino en ese binomio de autocomplacencia moral e intelectual que forman La Jornada/Proceso, que además se ocupan de los juicios sumarios y ejecuciones imaginarias que reclama su facciosa necesidad de darle una lección -si se puede definitiva a manera de tributo y remedo de la muerte- a quien no comulga con ellos ni comparte sus pasiones.

Estoy en total desacuerdo en considerar a Fernando Savater el "Julio Iglesias" de la filosofía. A ese forzado de la escritura le queda mejor el titulo de "El Rafael de la Filosofía", o ya de perdis "el Fari" de la filosofía....por otro lado, todas esos articulos contra Letras Libres hacían muy dificil la lectura del diario.......

Consentido del odio.

A propósito del PSOE de FG afirma en la Jornada :

" No menos vergonzosa fue su paternidad en la reinstauración del terrorismo de Estado contra la organización armada ETA, una actividad que, se suponía también, era asunto exclusivo del franquismo, el fantasma que aún revolotea por la llamada piel de toro."

¿Si JZ tiene pendientes ante la justicia española por qué no se procede en consecuencia?

¿ Por qué existe una representación diplomática del "país vasco" en polanco ?

¡Bravo, Fernando! Una vez más han ganado las causas del liberalismo; las que siempre han defendido ustedes desde la revista Vuelta y ahora con Letras Libres, verdaderos valuartes del pensamiento crítico, lúcido, exigente y abierto, de la democracia y las libertades civiles. No hay que cejar nunca en denunciar el sectarismo, el dogmatismo, la cerrazón y a los enemigos de la libertad.

perdón, pero, ¿qué son los "valuartes", no serán los "baluartes"?

Hay una fecha que está mal, en lugar de decir; (Reforma, 11 de junio de 2012), debería decir (Reforma, 11 de junio de 2011).

Gracias Jairo. Ya corregimos el error.

Saludos

5 de diciembre de 2012?

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