La Hidra mexicana

El retorno del PRI

 

¿Ha aprovechado el PRI su travesía en el desierto para hacer un examen  de conciencia de sus hábitos corruptos y usos no democráticos? Para Roger Bartra la respuesta es no, y culpa a la clase política en su conjunto de ser responsable de no haber superado una cultura anclada en la ilegalidad que tiene al viejo-nuevo PRI de siempre a las puertas de Los Pinos.

Enero 2012 | Tags:

Sin embargo, la idea de que las coaliciones son ingredientes necesarios de la política en un contexto democrático se ha extendido notablemente. Desde luego, se presenta en muy diversas formas, desde su expresión como la fórmula más efectiva para derrotar al antiguo partido autoritario hasta la insistencia por lograr que el partido gobernante obtenga mediante coaliciones una mayoría en el Congreso. Hay gran inquietud ante la combinación de un poder presidencial fuerte pero cada vez más inoperante, una debilidad del poder legislativo plural y un robustecimiento de la fuerza de los gobernadores. Han surgido toda clase de recetas para remediar esta situación o, por lo menos, para atenuar sus consecuencias más desastrosas: parlamentarización del sistema político, reelección consecutiva e indefinida de legisladores, segunda vuelta electoral, reforma del federalismo, restauración de la llamada cláusula de gobernabilidad, disminución del número de legisladores plurinominales, gobierno de coalición, recortes al financiamiento público de los partidos, etcétera. Pero cualquiera de estos cambios requiere de un paso previo indispensable: la coalición o alianza de fuerzas políticas para aprobar estas y muchas otras reformas necesarias. No es previsible que ello ocurra antes de las elecciones presidenciales.

¿Qué nos revela esta situación? Diría que estamos ante una muy precaria y fragmentada cultura democrática. No se ha expandido impetuosamente una nueva civilidad que obligue a los partidos políticos a adoptar un comportamiento tolerante y responsable. No se ha desarrollado con suficiente vigor una cultura de la dignidad ni un orgullo democrático. En contraste, nos oprime todavía el enorme peso de la vieja cultura política autoritaria, que se halla profundamente inscrita en la sociedad mexicana. Es la rancia cultura priista que, aunque ha retrocedido en muchos ámbitos, se ha extendido fuera del partido que la alimenta y ha invadido al PAN, al PRD y a las élites políticas.

 

La hidra mexicana 3

 

Este fenómeno es más evidente en los espacios de la izquierda, donde una mezcla de nacionalismo, populismo y culto a la revolución ha frenado la expansión de expresiones modernas de la democracia y el socialismo. Cada vez se extiende más la influencia de dirigentes que provienen del PRI y que transportan con ellos la vieja cultura autoritaria. Pero el partido gobernante, el PAN, no está exento de esta especie de contaminación, pues a fin de cuentas los intereses de la derecha se han adaptado siempre muy bien a los usos y costumbres del nacionalismo revolucionario.

Estamos ante una situación paradójica: aunque el peso de la cultura nacionalista tradicional ha disminuido, no se ha consolidado una nueva actitud moderna y democrática. La precariedad de la cultura política moderna se debe en gran medida al hecho de que el partido que encabezó la transición democrática, el PAN, no ha sido capaz de ofrecer e impulsar una nueva civilidad, pues los lastres de la tradición católica conservadora han sido demasiado pesados y no ha contado con una intelectualidad influyente que pudiese iluminar el camino a una derecha moderna. La consolidación de una nueva cultura democrática ha sido frenada también por la izquierda que, a pesar de contar con una masa intelectual amplia, no logró superar el trauma de haber quedado al margen de la transición.

Debido a todo ello, no fue posible una coalición de las fuerzas modernas y democráticas de la izquierda y la derecha con el objeto, no solamente de realizar reformas políticas sustanciales, sino también para auspiciar el crecimiento de una cultura alternativa, opuesta a las tradiciones nacionalistas y revolucionarias del autoritarismo institucionalizado. En esta situación trágica podemos ver otra de las razones que explican el fortalecimiento del PRI. Ahora son algunos priistas los más entusiasmados en rescatar la idea de las coaliciones, para apuntalar su retorno.

 

Violencia y narcotráfico

El fortalecimiento del PRI tiene también sus causas en el extraordinario crecimiento de la violencia. La imagen predominante de México en los medios masivos de comunicación es la de un país sumergido en un mar de sangrienta violencia que ha generado decenas de miles de homicidios ligados a la lucha contra los narcotraficantes. México es reflejado en la prensa local e internacional como un país sometido a los desastres de una dudosa guerra contra los contrabandistas de drogas; ha heredado la imagen que tenía Colombia hace algunos años. Es una desgracia que esta imagen coincida con el proceso de transición a la democracia que se inicia a fines del siglo XX. En gran medida, la espectacularidad de los crímenes ha ocultado los complejos problemas a los que se enfrenta el sistema político mexicano. En buena medida esta imagen ha sido impulsada con fines políticos por el conjunto de la oposición, tanto por el PRI como por el PRD.

Durante los primeros años de la transición podemos observar una extraña paradoja. En la opinión pública mexicana predominaba la sensación y la creencia de que el país vivía en un infierno de violencia creciente. Sin embargo, ello no era cierto.[2]En realidad, entre 1992 y 2007 la tasa de homicidios había descendido notablemente año tras año. Desde luego, este descenso paulatino de la violencia no ocurría en todos los rincones del país. Había regiones y ciudades, especialmente en la frontera con Estados Unidos, en el norte de la Sierra Madre Occidental y en el oeste de Guerrero y Michoacán, donde por el contrario la violencia homicida había aumentado. En su conjunto, las tendencias nacionales eran positivas y no justificaban la generalizada sensación de inseguridad que percibían muchos ciudadanos y que denunciaba con alarma la prensa y la televisión. En cierta medida, esta paradoja se explica por el hecho de que los perdedores de las elecciones presidenciales del 2000, el antiguo partido oficial destronado y el partido de la izquierda desilusionada, fomentaron la percepción de que México se hundía en un pantano de violencia. Las corrientes políticas de la oposición impulsaron la idea de que la llegada de la democracia había traído consigo la violencia y la extensión del narcotráfico.

El descenso general de la violencia se detuvo abruptamente en 2008. En este año se inicia un ascenso vertiginoso y extraordinario de la tasa de homicidios, que vuelve a los niveles de dos décadas antes. No cabe duda de que este cambio brusco está relacionado con la intensificación de la lucha contra el narcotráfico desencadenada por el presidente Felipe Calderón. La interpretación más socorrida de este auge dramático de la violencia se remite al hecho de que la represión desatada por el ejército, la marina y la policía federal han provocado un desequilibrio en los grupos de narcotraficantes. Ello ha ocasionado un aumento de la competencia por llenar los huecos y la consiguiente violencia que enfrenta entre sí a las organizaciones criminales que se disputan los territorios. Eso explica el hecho de que las tasas de homicidios están concentradas en las regiones donde se combate al crimen con más determinación, y que ya tenían antes altos niveles de violencia.

Sin embargo, como ha mostrado con agudeza Fernando Escalante, esto solo explica parcialmente el extraordinario ascenso de la violencia a partir de 2008. Hay muchísimas más muertes que las atribuidas a las rencillas y venganzas entre narcotraficantes o debidas a la ampliación de sus actividades a otros rubros (secuestros y extorsión). La explicación que propone Escalante me parece que va en la dirección correcta. Sostiene que hay una crisis del poder y de la policía municipales, en parte provocada por la intensificación de los operativos militares. El problema es que en México ha habido tradicionalmente una complicidad de los criminales con las policías municipales que se encargan de mantener cierto orden en los mercados ilegales e informales. La crisis de estas policías abusivas, corruptas e ineficientes deja un vacío que obliga a muchos a proteger sus intereses por medios violentos. Así, a las pugnas entre grupos criminales se agrega la actitud defensiva y violenta de muchas personas que pelean por sus propiedades y sus negocios al margen de la ley. La agudización de la lucha desde el poder central contra el narcotráfico ha acelerado la crisis de lo que Escalante define como un sistema de mediación política basado en la negociación del incumplimiento selectivo de la ley. Este sistema es visto por muchos como una pesada herencia del antiguo régimen autoritario, durante el cual de mil variadas formas los gobiernos del PRI pactaron con las organizaciones criminales. El problema, durante la transición democrática, sería que el caos y la anomia están desordenando al crimen organizado.

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Comentarios (15)

Mostrando 15 comentarios.

El artículo de Roger Bartra resulta muy interesante por varios motivos. Aquí sólo me interesa destacar uno de ellos y proponerlo a la consideración de esta plataforma electrónica.

 

En el debate público de los últimos años en nuestro país se ha generalizado una crítica de la izquierda electoral cuyo argumento radica en su condición tradicional. Con esto se destaca su poca o nula disposición para “modernizarse”. De acuerdo con este punto de vista es muy lamentable el hecho de que México no cuente con una “izquierda moderna”.

 

Este punto de vista ha alimentado una corriente de opinión muy sólida, especialmente difundida por algunos líderes de la revista que acoge este comentario. Por ello quisiera destacar que Roger Bartra es uno de los pocos (muy pocos entre quienes enjuician negativamente a la izquierda) en señalar que la derecha electoral en México, representada por el PAN, tampoco es una fuerza moderna ni plenamente democrática. Al menos así lo indican sus actos de gobierno entre 2000 y 2012. Entre las pruebas de este dicho Bartra destaca la tradición conservadora de matriz católica del PAN que se impuso sobre sus reservas liberales, su disposición a establecer acuerdos de corto plazo con fuerzas autoritarias del Estado mexicano, su negativa para encabezar una reforma de la educación mexicana y un federalismo plenamente democrático. Yo añadiría su renuencia para reducir al orden constitucional democrático la conducta de los poderes no regulados, entre los cuales se destacan los empresarios más poderosos del giro de la comunicación audiovisual.

 

La condición premoderna, tradicional, autoritaria, fuertemente nacionalista de nuestra cultura política no podrá ser evaluada críticamente sin considerar, cierto, la contribución actual a este capital simbólico del PRD y del movimiento social encabezado por AMLO, pero tampoco sin considerar la gestión del PAN en el mismo sentido.

perdon por mi falta ortografica, dice conscientizar, debe decir concientizar (de conciencia). gracias.

Dr. Roger Bartra, su articulo me parecio muy interesante, en mi opinion aporta elementos que pueden ser retomados para conscientizar nuestra vision politica del pais.

En este sintido, el regreso del PRI responde a nuestro sentido conservador y poco visionario, nos encanta a los mexicanos participar pero sin estar verdaderamente involucrados ni arriesgar "el físico" (por decirlo coloquialmente) es claro entonces como nosotros mismos, la ciudadanía, al levantar quejas y propiciar nuestra división encabezada por 2 políticos aparentemente contrastantes, haciamos de nuestro pasado un engaño, creer que en el siglo pasado no estabamos "tan mal" es producto de lo que el señor López ha repetido hasta el hartazgo; dividir y conquistar es la clásica maniobra de guerra, eso fue en este caso, aprovachado muy bien por el PRI, ya que al ver a la mitad de la población incrédula de la legalidad y legitimidad del gobierno en turno y a la otra totalmente desilucionada por el triste show de violencia que vivimos, se encargó entonces de hacernos sentir que, si bien, antes no estabamos "tan bien" tampoco estabamos "tan mal" sentir que por desgracia el señor López se encargó de acresentar "en su favor" ya que en ningún momento la preferencia lo puso siquiera cerca del puntero, los ataques constantes por parte de la verdadera oposición se encargaron de hacer que la desconfianza generalizada (heredada del régimen priísta) en las intituciones se viera expresada en, incluso, ver con buenos ojos el regreso a un sistema lleno de corruptelas y falta de credibilidad, que de cualquier manera no tienen (ni habrían tenido) los gobiernos aparentemente opuestos al PRI; lo cierto es que económicamente México es (hasta cierto punto) ejemplo de como pasar por crisis consecutivas sin morir en el intento (otra ves las herencias priístas) ya que en muchas ocaciones lo hemos hecho, si bien es clara la crisis social que se vive, en la cual expresamos nustro deseo de cambio dejando de lado el verdadero sentido de aventura y exploración por el de comodidad y preservación haciendo que, justamente nuestras quejas y denuncias se conviertan en la más tangible realidad... mi más sentidas condolencias a los más de 30 millones de mexicanos que NO votamos por el PRI, la cobarde voluntad de casi 19 millones se ha impuesto =( 

- a la maquinaria del PRI, determinada a volver a Los Pinos desde que "lo sacaron", no podía ganársele con discursos redentoristas, mucho menos con la buena fe y los plantones masivos de sus seguidores… una elección es la guerra, y una guerra se gana con estrategia y con mucha inteligencia, no sólo con buenas intenciones…

… si el Peje decide contender dentro de 6 años, otra vez, tendrá que leer, comprender y poner en práctica "El Arte de la Guerra” (Sun Tzu), cuyo capítulo inicial declara que “el arte de la guerra se basa en el engaño”…

El PRI marco un antes y un después de la sociedad, la cultura y la política mexicana, a peor o mejor. De eso no tengo ninguna duda.

No sé cómo se puede hablar de una "cultura democrática" diferente si precisamente se cometió un fraude electoral dentro de la "alternancia" política. 

Roger Bartra: modernidad y democracia. Uno de los libros obligatorios en mi formación como historiador era EL MODO DE PRODUCCIÓN ASIÁTICO de Roger Bartra, en feliz compañía con la historia de México narrada en términos marxistas por Enrique Semo, ahora como bien observó en su momento José María Espinasa, Bartra se ha tejido una tradición intelectual:no la del marxismo, sino el de la tradición del ensayo de Montaigne. En tiempos pasados en lugar de leer a Bartra, leía VUELTA de Octavio Paz. Esta nota es necesaria, pues en la presentación del ensayo LA HIDRA MEXICANA de Bartra se exige al PRI el examen de conciencia de la que hablaba Paz, un eco secular del cristianismo. Paz en el pasado veía con simpatía a Bartra, un "científico social" haciendo uso de la metáfora para pensar la sociedad y la política. Nos recordaba Paz que las grandes aportaciones a la cultura moderna pasaban por una lectura atenta de los clásicos: Marx, Freud, Einstein, ejercieron esta lectura atenta. La belleza ensayística y la penetrante mirada hacia los usos y costumbres de nuestras formas autoritarias, antimodernas -reflexión que no encontramos en nuestros opinadores formados en las ciencias sociales- emparentan el ensayo de LA HIDRA MEXICANA con nuestra tradición del ensayo político de HORA CUMPLIDA (1929-1985) de Octavio Paz.

Muy buen análisis de el Sr. Bartra, mi única pregunta sería, si el Pri esta emergiendo como una fuerza nuevamente, ¿no será por estos otros tres factores principalmente?, (1) la cultura que no se puede cambiar en 12 años, (2) el dinero que el Pri derrocha endeudando a las entidades donde gobierna y que aprovecha para comprar el voto, en sus estados y en los otros tambien, y (3) la percepción intelectual de amplios grupos academia que tienden a culpar al PAN y las administraciones de la llamada transición, terminando por convencernos a todos que la democracia es algo para lo que no nacimos los mexicanos, y esa es la verdadera victoria del PRI, aquella en la que la decepción de la democracia es la garantía de su retorno, esa victoria cultural es la que nos va a dar en toda ... y yo creo que usted Don Roger ha abonado a esa percepción, sobre todo en su artículo. No dejo de ser su admirador. Saludos

Si como no, problema de percepción ... para repetir como loro las justificaciones del calderonato. Y para nada cuentan los 50 mil muertos y los mas de 50 millones de pobres y la gran corrupción y el gran desgobierno y la repartición de puestos públicos al por mayor para panistas sin ninguna experiencia ... mas lo que se acumule en la semana hasta que termine la agonía del calderonato.

el autor es uno más de los extraviados de la transición...no analiza la cuestión desde el punto de vista de las luchas de clases ni de la lucha general antiimperial.. entiende una democracia abstracta donde sólo caben la derecha y una "izquierda desideologizada que sucumbió por avandonar todo referente ideológico.. se volvieron demócratas sin objetivos...

antiguo régimen? y el autoritarismo derechista no explica la vuelta del PRI?

Son increíbles los malabarismos del autor para buscar por todas partes las razones del inminente regreso al poder del PRI y no mencionar en lo minimo lo que es la razón básica: el pésimo desempeño del PAN y la continuidad de un corrupto sistema de gobierno, durante los casi 12 años "del cambio democrático". 

Letras Libres está a punto de pasar a la historia por su apego incondicional y acrítico al frustrante panismo, como lo fue en su momento Nexos con el frustrante salinismo.

Agudo, penetrante y esclarecedor ensayo sobre nuestra cultura política anclada en los viejos usos y costumbres surgidos del autoritarismo imperante en la era del PRI, que aún siguen vivos y que probablemente resurgirán si ese partido vuelve a la presidencia, como todo parece indicar. No puedo estar más de acuerdo que entre el viejo régimen que no ha muerto y la cultura democrática que apenas despunta, todavía no cuaja entre nosotros (los mexicanos) ésta última, y tampoco se consolida. Me temo que en términos evolutivos quizá tengamos un retroceso, ciertamente imputable a la incapacidad de los gobiernos panistas, a los fracasos y descalabros del PRD y las izquierdas (que ellos mismos se propinaron con AMLO a la cabeza) y a la paciente espera del PRI para recuperar el poder perdido.

¡Siempre ha sido un placer leer a Roger Bartra! Excelente análisis y negro futuro para México el retorno del PRI a Los Pinos.

La de Bartra, la mejor lectura del momento. Su artículo puede encabezar una serie de reflexiones interesantes. Por ejemplo, ¿cuál es la naturaleza íntima del vínculo entre la violencia desatada y el PRI? Existe el vago mito o sentir de que el PRI, quién sabe por qué, pondría fin al caos. Este mito, quizá el más importante, tarde o temprano será utilizado por los analistas de Peña para activar ese voto crédulo, necesario para terminar de ganar las elecciones. 

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