Breve discurso sobre la cultura

 

Opuesto a la banalización, la pérdida de jerarquías, la palabrería teórica y el artificio innecesario, Vargas Llosa defiende en este ensayo el valor de la educación humanista y la capacidad que la literatura y la alta cultura tienen para transformar la vida humana en una aventura profunda y apasionante.

Julio 2010 | Tags:

A lo largo de la historia, la noción de cultura ha tenido distintos significados y matices. Durante muchos siglos fue un concepto inseparable de la religión y del conocimiento teológico; en Grecia estuvo marcado por la filosofía y en Roma por el derecho, en tanto que en el Renacimiento lo impregnaban sobre todo la literatura y las artes. En épocas más recientes como la Ilustración fueron la ciencia y los grandes descubrimientos científicos los que dieron el sesgo principal a la idea de cultura. Pero, a pesar de esas variantes y hasta nuestra época, cultura siempre significó una suma de factores y disciplinas que, según amplio consenso social, la constituían y ella implicaba: la reivindicación de un patrimonio de ideas, valores y obras de arte, de unos conocimientos históricos, religiosos, filosóficos y científicos en constante evolución y el fomento de la exploración de nuevas formas artísticas y literarias y de la investigación en todos los campos del saber.

La cultura estableció siempre unos rangos sociales entre quienes la cultivaban, la enriquecían con aportes diversos, la hacían progresar y quienes se desentendían de ella, la despreciaban o ignoraban, o eran excluidos de ella por razones sociales y económicas. En todas las épocas históricas, hasta la nuestra, en una sociedad había personas cultas e incultas, y, entre ambos extremos, personas más o menos cultas o más o menos incultas, y esta clasificación resultaba bastante clara para el mundo entero porque para todos regía un mismo sistema de valores, criterios culturales y maneras de pensar, juzgar y comportarse.

En nuestro tiempo todo aquello ha cambiado. La noción de cultura se extendió tanto que, aunque nadie se atrevería a reconocerlo de manera explícita, se ha esfumado. Se volvió un fantasma inaprensible, multitudinario y traslaticio. Porque ya nadie es culto si todos creen serlo o si el contenido de lo que llamamos cultura ha sido depravado de tal modo que todos puedan justificadamente creer que lo son.

La más remota señal de este progresivo empastelamiento y confusión de lo que representa una cultura la dieron los antropólogos, inspirados, con la mejor buena fe del mundo, en una voluntad de respeto y comprensión de las sociedades más primitivas que estudiaban. Ellos establecieron que cultura era la suma de creencias, conocimientos, lenguajes, costumbres, atuendos, usos, sistemas de parentesco y, en resumen, todo aquello que un pueblo dice, hace, teme o adora. Esta definición no se limitaba a establecer un método para explorar la especificidad de un conglomerado humano en relación con los demás. Quería también, de entrada, abjurar del etnocentrismo prejuicioso y racista del que Occidente nunca se ha cansado de acusarse. El propósito no podía ser más generoso, pero ya sabemos por el famoso dicho que el infierno está empedrado de buenas intenciones. Porque una cosa es creer que todas las culturas merecen consideración, ya que, sin duda, en todas hay aportes positivos a la civilización humana, y otra, muy distinta, creer que todas ellas, por el mero hecho de existir, se equivalen. Y es esto último lo que asombrosamente ha llegado a ocurrir en razón de un prejuicio monumental suscitado por el deseo bienhechor de abolir de una vez y para siempre todos los prejuicios en materia de cultura. La corrección política ha terminado por convencernos de que es arrogante, dogmático, colonialista y hasta racista hablar de culturas superiores e inferiores y hasta de culturas modernas y primitivas. Según esta arcangélica concepción, todas las culturas, a su modo y en su circunstancia, son iguales, expresiones equivalentes de la maravillosa diversidad humana.

Si etnólogos y antropólogos establecieron esta igualación horizontal de las culturas, diluyendo hasta la invisibilidad la acepción clásica del vocablo, los sociólogos por su parte –o, mejor dicho, los sociólogos empeñados en hacer crítica literaria– han llevado a cabo una revolución semántica parecida, incorporando a la idea de cultura, como parte integral de ella, a la incultura, disfrazada con el nombre de cultura popular, una forma de cultura menos refinada, artificiosa y pretenciosa que la otra, pero mucho más libre, genuina, crítica, representativa y audaz. Diré inmediatamente que en este proceso de socavamiento de la idea tradicional de cultura han surgido libros tan sugestivos y brillantes como el que Mijaíl Bajtín dedicó a La cultura popular en la Edad Media y el Renacimiento / El contexto de François Rabelais, en el que contrasta, con sutiles razonamientos y sabrosos ejemplos, lo que llama “cultura popular”, que, según el crítico ruso, es una suerte de contrapunto a la cultura oficial y aristocrática, la que se conserva y brota en los salones, palacios, conventos y bibliotecas, en tanto que la popular nace y vive en la calle, la taberna, la fiesta, el carnaval y en la que aquella es satirizada con réplicas que, por ejemplo, desnudan y exageran lo que la cultura oficial oculta y censura como el “abajo humano”, es decir, el sexo, las funciones excrementales, la grosería y oponen el rijoso “mal gusto” al supuesto “buen gusto” de las clases dominantes.

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Comentarios (5)

Mostrando 5 comentarios.

Me parece que la propuesta de Mario, va en contra de esa noción de cultura popular que se privilegía tanto en nuestros dias, de tal forma se piensa que la cultura popular ha roto los estereotipos que privilegiaban la alta cultura, sin emabrgo, como lo demuestra Vargas Llosa es una burla. Esta cultura sigue sometida bajo el control de grupos privilegiados (que ostentan el poder) que de alguna u otra manera crean esta noción de cultura que permea en nuestros días, sí bien es cierto que el internet rompe fronteras de conocimiento habría que ver el uso de este medio claramente ya que entre más información existe mayor es la desinformación... interesante ensayo de Vargas Llosa para reflexionar.

Cultura viene del latin: cultus , que significa cultivo o cultivado.

Quiere decir que cualquier expresión o cualquier froma o idea o preoducto desarrollado ya sea el cultivo de alimentos o el cultivo de tradiciones, de historias de todo lo que de a luz entre un grupo de seres que han intervenido en el desarrollo de este esta ligado a la cultura.

Que tiene que ver haber visto las pinturas de van Gogh o la torre eifel para ser culto?

Están encerrados en el esteriotipo del intelectualismo cuando una tribu muy lejana del africa puede tener tanta cultura como "la cultura occidental" que es lo que realmente defiende mario en este articulo. Y a que se refiere con que hoy ya nadie es inculto porque todos tenemos acceso a internet o al periódico? Porque HOY? Antes no era asi acaso?

Los incultos no hacían nada entonces, solo se revolcaban en el barro, comían , bebían , dormían , tenían sexo y dormían ( que ya de por si se puede denominar eso a cultura) es decir, los animales son cultos ya que desarrollan técnicas variadas e inteligentes para atrapar a sus presas o huir de los cazadores. Quizá la diferenciación que quizo hacer mario aca es entre la gente pobre y la gente rica, porque una tiene mas acceso a mayor cantidad de cosas que la otra , o quizás se referia a la cultura según dicta la opinión de los "lideres de opinión" de estos días. Hasta la mas infima pandilla es parte de una cultura , la cultura son los rasgos que caracteriza a una sociedad , no se define como el resultado de un examen de cultura general donde el mas culto es el que esta enterado de mas cosas acerca de lo que según la cultura occidental dicta hay que conocer como por ejemplo: Shakespeare o miguel angel o da vinci o Einstein o heminghway o Schopenhauer o Wagner o Mozart betoven dali Picasso. Aver si Vargas llosa puede responder estas preguntas:

Quien es Ali farka? Quien es eden ahbez quien es Daniel Johnston quien es Washington Phillips o como son los dogon o los papua o que sabe sobre la cultura chamanica y sobre sus dioses y su simbologíao si conoce de series japonesas como dragon ball , death note o lo que es un shinigami?

Seguro que de todas esas preguntas puede contestar máximo 4

Y son todas pertenecientes a la cultura. Que tanto sabe de oriente , de sus dioses de sus costumbres, de sus misterios, de sus artistas de como piensa la gente sabia de alla?

Cree que porque usa palabras extravagantes y expresiones literarias nadie se va a dar cuenta de que esta manipulando los conceptos.

Mario Vargas llosa es un intelectual mas de esos que creen que para ser culto hay que ser escritor y lector , hay que visitar museos y memorizar fechas y nombres , es la soberbia del literato que maneja palabras y pasa el examen de cultura general pero que en el fondo no ha profundizado mucho en cuanto a la naturaleza humana y solo se va a entender con intelectuales y políticos toda la gente que el llama "gente culta".los que terminaron la universidad y los que no o los que no fueron o los que no terminaron son los incultos.

Si las personas cultas con sus aportaciones a la propia cultura la han banalizado irresponsablemente, hasta casi borrarla y despojarla de sus conceptos, es preciso reconstruir los fundamentos y propósitos de la misma.La cultura sin adjetivos puede y debe sostenerse como faro para seguridad de las embarcaciones.Los gobiernos y las instituciones necesitan urgentemente del saber y de las formas de vida superiores( en el sentido correcto del término).Ojalá los intelectuales y sabios regresen a su tarea de la vida ,con rendición de cuentas, a una humanidad en zozobra y anhelante.

Estoy totalmente de acuerdo contigo, felicidades.

MUY BUEN ARTICULO ME PARECIO SUPER INTERESANTE, FELICIDADES

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