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¿Existe el libre albedrío?

Enero 2011 | Tags:

En una carta a Rabindranath Tagore, Albert Einstein hizo una afirmación que ha sido citada con frecuencia por los deterministas. Dijo que si la Luna fuese dotada de autoconciencia estaría perfectamente convencida de que su camino alrededor de la Tierra es fruto de una decisión libre. Y añadió que un ser superior dotado de una inteligencia perfecta se reiría de la ilusión de los hombres que creen que actúan de acuerdo a su libre albedrío. Aunque los humanos se resisten a ser vistos como un objeto impotente sumergido en las leyes universales de la causalidad, en realidad su cerebro funciona de la misma forma en que lo hace la naturaleza inorgánica.

En el verano de 1930 Einstein tuvo una reveladora discusión cara a cara con Tagore. El gran místico hindú se empeñaba en encontrar en el universo un espacio para la libertad, y creía que el azar a nivel infinitesimal, descubierto por los físicos, muestra que la existencia no está predeterminada. Seguramente se refería al principio de incertidumbre de Heisenberg, también llamado principio de indeterminación. Einstein sostenía que los científicos no pueden hacer de ninguna manera a un lado la causalidad; en los espacios diminutos el orden no es perceptible, mientras que en un plano macroscópico se puede entender cómo funciona el orden. Tagore interpretó esta situación como una dualidad contradictoria radicada en lo más profundo de la existencia: la que opone la libertad al orden del cosmos. El físico en cambio negaba la existencia de esta contradicción: aun los elementos más pequeños guardan un orden. Tagore insistía en que la existencia humana se renueva eternamente debido a que hay una armonía que se construye sobre la oposición entre el azar y la determinación. Einstein decía, en contraste, que todo lo que hacemos y vivimos está sometido a la causalidad, pero reconoció que es bueno que no podamos verla. Tagore, para probar su punto, puso el ejemplo del sistema musical en la India, donde el compositor crea una pieza pero permite una elasticidad que expresa la personalidad del intérprete, quien goza de cierta libertad en la interpretación.

Las diferencias entre Tagore y Einstein simbolizan dos grandes formas de abordar el problema de la libertad. El primero, como muchos religiosos, trató de aprovechar lo que parecía un resquicio abierto por los físicos para colar la idea de la indeterminación. A muchos les pareció que el principio de incertidumbre de alguna manera podía significar que los electrones gozaban de “libertad” y que se escapaban de la cadena causal.

La actitud de Einstein ha influido en quienes suponen que el libre albedrío, como una propiedad de la conciencia humana, es una mera ilusión. Por ello sostienen que el cerebro está cruzado por cadenas causales empíricamente comprobables en las que habría una conexión entre pensamientos y acciones. La idea de que la conciencia, actuando libremente, es la causa de las acciones sería en realidad una ilusión. El libre albedrío es visto, desde esta perspectiva, meramente como una sensación construida por el cerebro y no como una indicación directa de que el pensamiento consciente ha causado la acción, como lo ha formulado Daniel Wegner, de la Universidad de Harvard. Según este psicólogo la gente cree equivocadamente que la experiencia de tener una voluntad es en realidad un mecanismo causal. Quienes creen que existe el libre albedrío se equivocan de la misma manera en que erraban los que pensaban que el Sol daba vueltas alrededor de la Tierra. La gente creía en el sistema ptolemaico, dice Wegner, en parte por la influencia de las concepciones religiosas que colocaban a la Tierra en el centro del universo creado por Dios. La creencia en la voluntad consciente como un agente causal es un error similar (The illusion of conscious will, 2002).

Yo creo que esta es una concepción equivocada. La libertad no se puede entender si la conciencia es encerrada en el cerebro. Cuando muchos neurocientíficos se empecinan en rechazar esta idea, condenan sus investigaciones y reflexiones a quedar cautivas de un círculo vicioso, en el cual el libre albedrío no es más que una ilusión creada por el cerebro, un mero epifenómeno acaso necesario pero carente de poder causal. Esta idea nos deja sin una explicación del libre albedrío, que entonces puede ser solo visto como una expresión política dotada de una enorme aura filosófica y literaria, pero que no sería más que un eslabón en una cadena determinista alojada en el cerebro de los humanos. Si, en contraste, ampliamos nuestra perspectiva y entendemos a la conciencia como un conjunto de redes cerebrales y exocerebrales podemos descubrir facetas y procesos que una visión estrecha es incapaz de entender. Es la propuesta que hice en mi libro Antropología del cerebro (2006). Me parece que la libertad solo puede ser entendida si la ubicamos como un proceso que ocurre simultáneamente dentro del cerebro y en las redes culturales que nos rodean. La libertad es un fenómeno propio de la conciencia. ~

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Comentarios (10)

Mostrando 10 comentarios.

En mi opinión si existe el libre albedrío usando el determinismo hace poco escribi sobre esto la pueden leer en el siguiente enlace http://danieldario.com/libre-albedrio-el-determinismo-a-favor/

Dios creó al ser humano, le dijo: de todo árbol podrás comer, pero del árbol de la ciencia del bien y él mal, no podrás comer, él día que lo hagas, de cierto morirás. Si hay una ley que regula tus acciones, entonces no tienes poder de decisión, si desobedeces, impulsado por cualquier causa, externa o interna, de igual manera, no eres libre.

bueno eso,,,es curiosidad...si le dices a un niño q no coja algo,,,, el lo va a hacer, por curiosidad, adan y eva eran como unos niños -.-

creo que no existe el libre albedrio si existiera eligiriamos cuando morir.

Tenemos libertad de elección entre varios escenarios posibles, pero una vez que decidimos "un trayecto" nos llevará indefectiblemente a un destino establecido de antemano "Lo que es inevitable ya Ha sucedido"

No hay libre albedrio, estrecho.

El de arriba se pasea por todas las web q hablan de este tema...POR FAVOR leer el libro para q este señor se quede tranquilo.

El libre albedrío no existe por más que nos ilusione tenerlo. Se puede demostrar por medio de la filosofía, física o psicología. La moral no necesita del libre albedrío, pues sigue siendo útil en el determinismo o el azar (indeterminismo). La discusión se debería centrar en cómo debemos vivir sin libre albedrío, cómo podemos ser felices sin libertad. Todo eso es lo que analizo en mi libro: "Cómo vivir feliz sin libre albedrío" que de momento podéis descargar gratuitamente en www.janbover.org.

 

El libro analiza todos los aspectos debatidos sobre el libre albedrío y más (con bastantes ideas propias). El libro está dividido en 5 apartados: un Estudio filosófico y un Estudio psicológico que analiza la imposibilidad del libre albedrío analizándolo desde todos los ángulos posibles, un Estudio moral que demuestra que la moralidad no tiene nada que ver con el libre albedrio, y un Estudio estadístico y Estudio práctico que analiza de qué modo podemos actuar sabiendo que no somos libres, y a pesar de todo ser felices.

 

Espero que os interese y, si fuera así, que me devolváis algún comentario al finalizarlo.

 

Jan Bover

www.janbover.org 

Gracias por permitirme expresar mi sentir

Creo que desde el punto de vista en que planteas las respuesta o solucion a la pregunta de si existe el libre albedrio seria nesesario preguntarnos como estamos conformados si somos nonas fisico y/o tambien espiritual

Porque creo que tu punto de vista visto de mi punto de vista no tomas el lado espiritual

Comento que somos creacion no somos el creador y pretendemos tomar desiciones en la parte de la creacion

por eso creo yo que estaba confundido por querer tomar las deciciones en la parte que no me corresponde.

Saludos

Creo que mi perspectiva es diferente. La cuestión central es cómo reaccionamos ante una situación. Hay personas que andan por la vida tratando de sacar el mayor provecho para ellos, sin importarles cómo afectan a otros. Mientras otros tienen una actitud diferente: son respetuosos, a veces actúan incluso contra su propio interés, aceptan sus errores, etc. Por qué somos tan diferentes es un misterio: ¿tenemos mérito por dominar nuestras pasiones o simplemente así estábamos destinados a ser? Estas preguntas no son menores ni fáciles. En suma hay personas buenas y malas, y no tenemos una forma clara de explicarnos la diferencia, para mí es un misterio. Tendríamos que recurrir a conceptos controvertidos como el alma o la fe. Así qué la cuestión quedará indeterminada por más estudios científicos que se hagan al respecto. Si no hubiera gente de bien este mundo estaría condenado al caos, y si uno es determinista no tendría una razón auténtica para seguir el bien. Creo que esto no resuelve el asunto es cuestión pero si lo pone en una perspectiva más humana, que me parece irrenunciable por nuestra capacidad de tener intuiciones morales.

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