Reygadas contra la interpretación

Llamar polémico al cine de Carlos Reygadas se ha vuelto un lugar común. Con todo, la exhibición de Post Tenebras Lux en el pasado festival de Cannes polarizó más opiniones que nunca –incluida la del jurado, que al final le otorgó el premio al mejor director–. En la siguiente conversación, el cineasta comenta los prejuicios del espectador y defiende su derecho a la no explicación.

Los protagonistas de Japón, Batalla en el cielo y Luz silenciosa son hombres en situaciones límite que llevan a cabo una acción liberadora. Juan, el protagonista de Post Tenebras Lux, no es un agente del cambio, pero parece invocar el suceso trágico que habrá de cambiar su vida.

Lo que le sucede a Juan es algo azaroso, pero propio de la situación actual. Es decir, una consecuencia de la tensión de cosmogonías que existe en el país, y que no se ha resuelto desde la destrucción de México hace 490 años.

 

La relación ambigua entre patrón y servidor es un tema recurrente en tu cine. ¿Esa tensión es mayor entre los nativos de Tepoztlán, donde ocurre la historia, y quienes han emigrado ahí (lo que llaman sociedad tepostiza)?

Puede darse en cualquier lugar de México: entre un jardinero y tú, por ejemplo. Existe la sociedad tepostiza, pero en la película eso es irrelevante. Esa relación de amistad y distancia simultáneas es propia de una visión occidental dominante que se impone sobre las demás. En la película puede verse cómo Juan y su familia tratan al Siete [su empleado] con amabilidad pero también con altivez, y cómo este se comporta con sumisión disimulada. No quiero ser determinista y decir que lo que le sucede a Juan representa la venganza de la clase oprimida, porque no me interesa hablar de clases. Es un asunto que trasciende ese tipo de divisiones.

 

Me pareció que Post Tenebras Lux era una reelaboración de “Este es mi reino”, el segmento que filmaste para el proyecto Revolución. Ahí puede observarse la ambivalencia de esta relación.

El tema siempre ha estado ahí pero lo he ido afinando. En Japón, por ejemplo, el título sugería que te puedes ir a cien kilómetros del Distrito Federal y la cosmogonía es tan distinta que podrías estar en otro país. Eso era más metafórico. Ya no me acerco al tema de manera esquemática, sino como una parte vivencial de la realidad. Por otro lado, no la llamaría relación ambivalente. Tiene reglas muy complejas que prácticamente solo los mexicanos –o algunos latinoamericanos en contextos similares– podemos identificar.

 

Cuando la película se exhibió en Cannes muchos críticos la llamaron “incomprensible”. A mí me pareció lo contrario. ¿Puede ser que la complejidad de códigos de la que hablas haya contribuido a que un extranjero la considerara ilegible?

Probablemente. El tema de la decapitación, por ejemplo, es muy cercano a nosotros pero no necesariamente a los demás. Por otro lado, cualquier persona medianamente informada sabría que la decapitación es algo propio de México, así como un mexicano sabría que en Japón la gente puede hacerse seppuku [como llaman los japoneses ortodoxamente al harakiri]. A la vez, leí comentarios de gente que había visto la película en Canadá o en Rusia, y que hablaba de sociedad mestiza y poscolonial. Al final, tengo la esperanza de que así como nosotros disfrutamos una película de [Yasujirō] Ozu, aunque se nos escapen referencias de cómo se vive en Japón, a otros les pase lo mismo con mi película.

 

El presidente del jurado de Cannes, Nanni Moretti, dijo que tu película dividió mucho a los jueces. ¿Has especulado por qué?

Siempre se escapan chismes; sé que a unos les gustó mucho y a otros, nada. A estos últimos podría llamarlos “la banda Ewan McGregor”: una parte del jurado que identifico con el tipo de gente que cree que las películas tienen que ser de una forma determinada. Que hay que establecer bien la situación, presentar a los personajes, definir los flashbacks, etcétera. O que si una película es confusa –del tipo Memento– debe quedar claro que ese es el tema: la confusión. Cuando esa gente ve algo distinto piensa que detrás hay un tipo que trató de hacer una película y no pudo. Básicamente, un inútil. Es un asunto de conservadurismo. No quiero decir que estoy rompiendo moldes: hay cientos de cineastas que han propuesto un cine distinto desde hace muchísimo tiempo.

 

En Post Tenebras Lux aparecen tus hijos con sus nombres reales, la esposa del protagonista se llama como tu esposa y en entrevistas has dejado saber que vives en Tepoztlán. No es necesario saber mucho de ti para encontrar señas autobiográficas. ¿Es descabellado ver en Juan, el protagonista, a tu álter ego?

Sí: es descabellado. Para el caso, me he hecho planteamientos más cercanos a los de los protagonistas de Japón y de Luz silenciosa. Los paralelos que tú encuentras –en apariencia evidentes– no son para nada eso.

 

Podías prever que se iba a dar esa lectura.

Sí, pero no me importaba. Si a mis hijos les ponía otro nombre no iban a reaccionar. Y, curiosamente, la actriz se llama Natalia, como mi esposa. Su personaje iba a tener otro nombre pero noté que iba a ser problemático, porque mis hijos la llaman así. No son trasuntos por una razón: para mí lo más importante de un ser humano no es dónde vive, cómo se viste, si tiene perros, o si va a baños de intercambio de parejas [en alusión a una escena de la película]. Lo más importante son sus valores, no solo los morales. En esa parte fundamental, Juan y Natalia no son como yo. Ellos encarnan un aspecto definitorio de la occidentalidad: son personas que lo tienen todo –educación, dinero, pareja e hijos– pero están insatisfechos en un nivel espiritual. Yo también puedo sentirme insatisfecho, pero no en el mismo sentido.

 

En tus películas, esta incluida, aparecen no-actores en estado de ebriedad: en concreto, campesinos. Mucha gente cuestiona esta práctica y la llama explotación.

Cualquiera que piense eso no es más que un moralista hipócrita.

 

¿Por qué no les pides que actúen? Si no son actores, podrías llevarlos a cierto estado emocional sin que estén alcoholizados.

Si yo fuera de extracción indígena no me harían ese reclamo. Es un cargo por parte de gente que no sabe relacionarse de igual a igual; que tiene culpa y la proyecta en alguien más.

 

La embriaguez los coloca en un lugar de vulnerabilidad total. Lo que dicen es muy personal.

Quizá hay quien cree que la embriaguez es indigna. Como yo mismo me pongo en ese estado y no pienso que sea indigno, al contrario, no me parece un problema. Además, filmo a todos igual. También a los llamados “ricos”.

 

No fue el caso en Post Tenebras Lux...

Uno de los no-actores que aparece en la cena de Navidad y que llega a una mesa a molestar a los demás está borracho en realidad. Como está más cercano a tu clase ya conoces su comportamiento. Es posible que por eso no te haya llamado la atención.

 

Concedido. No lo noté, o no me pareció incómodo. Lo que sí se percibe en ese mismo grupo –el de amigos y familiares de Juan– es una violencia latente. Emana de los niños entrenando para el partido de rugby, de los cohetes que se lanzan en Navidad y en el tono de competencia en las conversaciones de los adultos.

Es lo mismo pero a la inversa: lo notaste porque quizá es tu clase. La violencia está presente en todo los niveles y en todas las clases –por lo menos en esta parte del mundo.

Ver artículo completo ›
Comentar ›

Comentarios (4)

Mostrando 4 comentarios.

Pues me declaro un ignorante absoluto, no creo que hiciera falta hacer algo tan aburrido e inentendible para dar el mensaje de desigualdad hipocresía, etc. Algo sí ha logrado: no me la puedo sacar de la cabeza: es como el recuerdo de un accidente reciente. 

David Lynch y sus pajas mentales ya tienen un digno sucesor. 

Yo defiendo mi derecho a decir que el cine de Reygadas es puro efectismo, provocación grandilocuente. Pedanterías, pues. 

Me ha aburrido desde el primer minuto. 

pues llegale compadre, no es tu cine, vayase a donde quiera. te molesta? no tiene caso, no te estaá hablando a tí.

Gran entrevista, me permite apreciar aún mas el cine de Reygadas (y de autor en general), tanto en su lenguaje evidente como en una interpretación exclusivamente mía de lo que es su película. Me gusta mucho que no caiga en los límites convencionales. Saludos

Enviar un comentario nuevo

Comentar

Si ya eres usuario registrado o crea tu cuenta ahora
To prevent automated spam submissions leave this field empty.
Términos y condiciones de participación