El artista portátil

Conversaciones con Kenneth Goldsmith

Para Marc, Issa y Santiago

Kenneth Goldsmith ha sido: programador informático, escultor, apodado Kenny G, disc jockey en WFMU (la radio libre más longeva de Estados Unidos), comparado con Joyce (¡!), poeta laureado del MOMA en Nueva York, libretista de ópera (basada en su compendio de entrevistas con Andy Warhol), seleccionado para la exposición de arte contemporáneo documenta 12, invitado a la Casa Blanca a dar un taller (en el que explicó a Michelle Obama cómo había escrito su libro Day, trascripción completa de un ejemplar del New York Times), autor de varios libros de teoría crítica (entre ellos Uncreative writing, apología de la anticreatividad, y el apropiacionismo), y, desde 1996, creador y administrador de UbuWeb, el archivo de arte de vanguardia más importante de internet.

Sin embargo, él prefiere definirse simplemente como procesador de texto.

Goldsmith retoma las vanguardias que lo precedieron, del letrismo al arte conceptual (cita continuamente a Cage, Broodthaers, Duchamp y Warhol), y las utiliza para teorizar de forma accesible la práctica creativa en la era de internet. Sus ensayos, conferencias y lecturas son tan didácticos como auto propagandísticos: plagadas de referencias, hipervínculos y aforismos prêt-à-citer. Ameniza lo mismo una entrevista con Stephen Colbert que a un grupo de senadores.

Su proyecto más conocido y generoso es UbuWeb: resultado del trabajo monumental que realiza prácticamente solo —UbuWeb no es una institución, es un tipo que acuesta a sus niños, se sirve un whisky y se sienta frente a la computadora cada noche de diez a una— y que ha hecho más por la difusión de las artes de vanguardia que cualquier museo o escuela de arte.

Kenneth Goldsmith, como personaje de su propia creación, es conceptualmente escurridizo: enriquece cada día un ingenioso compendio-boomerang de insultos a su obra y auto-crítica que sus detractores le devuelven apenas alterados. No hay forma entonces de llamarlo superficial, o pedante, o manipulador, o charlatán, o pretencioso, ni —por supuesto— copión (¡o hasta tonto!) sin citar, a un tiempo, algo que él ya ha dicho de sí mismo. Si lo que hace es el nuevo arte, él sea quizá el nuevo Warhol.

El archivo virtual (sobre) Kenneth Goldsmith es vasto, organizado y portátil. Todo lo que hay que saber sobre él se/lo ha dicho ya. Para conversar con Goldsmith solo hace falta Google. Así que este artículo está hecho a base de cortar/copiar (traducir)/pegar fragmentos de sus conferencias, lecturas y tweets, sus conversaciones con otros y, finalmente, conmigo.

 

“Si miras con detenimiento, te darás cuenta de que prácticamente todo se apropia, se samplea, se toma prestado, se birla, se roba y se libera. ¡Quizá la verdadera vanguardia sea la originalidad!”

 

Daniela Franco: A veces pienso que la escritura conceptual es el nuevo arte, trabajos como el tuyo o el de Christian Bök y Darren Wershler.

Kenneth Goldsmith: Bueno no, no creo que la escritura conceptual sea el nuevo arte porque no puede participar en el mercado y hoy el arte es, sobre todo mercado. La poesía no tiene nada que ofrecer a las formas contemporáneas del arte, así que tiene libertad total. Por eso es tan potente, mientras que la mayor parte del arte hoy es impotente.

DF: Pues a mí me gusta creer que la poesía conceptual ha sustituido al arte como la verdadera forma vanguardista de creación y, por lo tanto, insisto en que es el nuevo arte.

KG:Vale, bueno, lo acepto. ¿Sabes? Me lo quedo. Me parece que la poesía es pura y que el arte a estas alturas es una porquería, es nauseabundo y no lo disfruto. Odio el mundo del arte, pero amo el arte. Creo que el mercado se ha vuelto tan fuerte que ya no hay posibilidad de discusión, cuando algo vale tanto dinero lo que tengas que decir al respecto...

DF: ...es irrelevante.

 

“Mis libros no se pueden leer, yo no puedo. Son aburridísimos. La gente me dice que los ha leído, pero es absolutamente imposible. Debemos reflexionarlos. Son cosas en las que no pensamos y, cuando lo hacemos, son muy profundas.”

 

DF: ¿Baste quizáhablar de la poesía, sin escribirla hablar del arte sin hacerlo? ¿Es la teoría crítica del arte el arte en sí? ¿Podemos prescindir de la obra, del texto?

KG:A mí me interesa hacer: pasar por el proceso de escribir o crear una obra mejora de alguna forma la conversación en torno a ella, en lugar de simplemente prescindir del objeto o texto. Cierto tipo de arte conceptual proponía arte que nunca se realizaba y hay escritura conceptual que hace lo mismo; el Oulipo, propuso libros increíbles que nunca se escribieron y lo lamento mucho. Habrían sido, como los pocos que hicieron, objetos estupendos. Creo que la discusión mejora cuando hay algo sobre lo que discutir.

 

“La creatividad está en bancarrota, es un concepto manido, un lugar común y, al mismo tiempo, se tiene en muy alta estima. Construyendo una noción negativa de creatividad, quizá podamos dar nueva vida a esta práctica. De ahí mi concepto de lo no-creativo. Es difícil que una persona se deshaga de la creatividad, de la individualidad, del corazón. Propongo a mis alumnos que hagan lo menos posible para impregnar un trabajo con su personalidad, porque ella estará ahí sin importar cuánto se esfuercen. Cada elección que hacemos está impregnada de individualidad; no es necesario esforzarse tanto.”

 

DF: ¿Veremos –¿estamos viendo ya?– la influencia del conceptualismo en la narrativa mainstream?

KG:Lo que hago es proporcionar herramientas para escritores. No espero que nadie haga trabajo duro de apropiacionismo, pero creo que la escritura conceptual pone el ejemplo con una serie de licencias que pueden usarse para construir narrativa o trabajos más convencionales de ficción. La vanguardia sirve para eso, ¿sabes?, como el surrealismo. Hubo pocos escritores surrealistas, pero mucha gente utilizó las herramientas del surrealismo, que no es sino otra manera de construir otros tipos de ficción.

 

“El siglo XXI se encuentra en lo que no se ve, en el concepto de lo ultraleve de Duchamp. Esos nuestros dispositivos portátiles cuya neblina espesa de datos impregna el aire que respiramos, esas cosas son las que nos ubican en el presente del siglo XXI. Y es así que la nueva estética no es tanto un movimiento como un indicador, un momento de observación que nos informa que la cultura y sus medios de producción y recepción ha cambiado radicalmente mientras estábamos distraídos mirando hacia otra parte.”

 

DF: ¿Crees la vanguardia existe hoy en un vacío ideológico? Se espera que los intelectuales tengan una opinión y postura política, pero no necesariamente los artistas. ¿Habría lugar para un movimiento como el situacionista?¿Debe el arte ser activista, político?

KG: El arte que me interesa es siempre incombustible y político. Es diferente a lo que otros están haciendo, tiene espacio para la utopía, proporciona alternativas. Como yo lo veo, UbuWeb es una alternativa al resto de internet. Y eso me parece una actitud política. Es la política de lo cotidiano, pero creo que contribuye a crear un panorama  alternativo, que crea un espacio de resistencia y da pistas sobre cómo resistir. Aunque sí, sin ser directamente ideológico más allá de la personificación de sí mismo. El hecho de que Ubu exista como lo hace y ha hecho, es una señal de resistencia como cualquier otra. Es totalmente ilegal.

Ver artículo completo ›
Comentar ›

Comentarios (0)

Enviar un comentario nuevo

Comentar

Si ya eres usuario registrado o crea tu cuenta ahora
To prevent automated spam submissions leave this field empty.
Términos y condiciones de participación