artículo no publicado
Ilustración: Jonathan López

A la sombra del boom

Hace poco se cumplió medio siglo de la publicación de Cien años de soledad. Entre celebraciones y lecturas críticas, el aniversario también sirvió para debatir, de nuevo, una de las etiquetas más recurrentes para hablar de la literatura que se escribe desde América Latina. Si bien el boom hizo visible, como nunca antes, la producción literaria del continente, también es cierto que condenó a muchos escritores a ser leídos desde coordenadas muy particulares. Figuras como el uruguayo Juan Carlos Onetti, el argentino Antonio Di Benedetto, el paraguayo Augusto Roa Bastos y la chilena María Luisa Bombal –y otros, como Puig, Garro, Asturias, Ferré– representan una pluralidad tal de estilos y búsquedas literarias que no siempre pueden enmarcarse en el boom sin correr el riesgo de simplificarlos.

Se trata de cuatro autores que ocupan ya un lugar indiscutible entre los clásicos hispanoamericanos, porque asumieron, a contracorriente, sus propias apuestas formales. Onetti desconfió de la novedad por la novedad misma y mantuvo una preocupación profunda por el porvenir de la novela; Roa Bastos llevó a sus límites la ficción en su afán por aproximarse al caos de la historia; Di Benedetto dinamitó los fundamentos de la narración tradicional, anticipando el juego literario que haría célebre a Rayuela, y María Luisa Bombal encontró en el cruce entre lo realista y lo sobrenatural un modo de retratar la vida íntima.

Las perspectivas desde las cuales se habla de estos escritores –en contraposición al boom, con atención a las circunstancias biográficas, a partir de los logros técnicos– corroboran el carácter inagotable que tienen las obras destinadas a perdurar. Ejemplos de un momento brillante para la novela hispanoamericana, que creció al abrigo o a los márgenes de un fenómeno que supo unir la calidad literaria con la oportunidad editorial. ~


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