artículo no publicado

AMLO: el proyecto contra el proyecto

En el tema educativo dentro del nuevo Proyecto de Nación propuesto por López Obrador aparecen ideas sorprendentemente contrarias a la postura pública del candidato.

Todavía en 2011, cuando AMLO presentó su Proyecto alternativo de nación (10 puntos para lograr el renacimiento de México) la idea de la educación privada era parte del proyecto de la “mafia del poder” para acabar con México. Según AMLO, desde 1995 el Banco Mundial se empeñó en que “la perspectiva empresarial de la calidad” normase “las competencias, la certificación, la formación de capital humano, en todos los ámbitos educativos del país”; programas “neoliberales” que, al parecer del líder, “impuestos desde Salinas constituyen un ataque directo contra el derecho a la educación (la Constitución establece como garantía una educación pública, gratuita, laica, democrática y nacional)” (p. 210).

Lo más grave de todo esto ocurrió en la educación media superior y superior. Según AMLO, que haya cada vez más escuelas privadas obedece a que “hay una concepción excluyente: el propósito deliberado es que la educación deje de ser un factor de movilidad social y se convierta en un instrumento para perpetuar la desigualdad y dar legitimidad a un proyecto basado en la mercantilización” (p. 211)

Esa era la postura de 2011. Ahora, ante las elecciones de 2018, ha dado un giro radical.

Alguien subió hace un año a la internet el borrador de una iniciativa de “Ley que otorga autonomía a universidades particulares de calidad asegurada” que el presidente Peña Nieto presentaría ante la cámara de diputados el 3 de marzo de 2013. Esa iniciativa de ley, que obviamente era parte de las reformas educativas, hacía un encomio de las instituciones de educación superior privadas educación y daba razones para otorgarles la autonomía. Al parecer nunca fue presentada formalmente.

Lo misterioso –como escribí hace días en un comentario– es que donde sí se hizo publico el sentido substancial de ese “proyecto de ley” fuese en el nuevo Proyecto de Nación 2018-2024 que presentó AMLO hace un par de semanas.

(La responsabilidad de diseñar el “eje” educativo fue encomendada por AMLO a una “Comisión de Educación, Valores, Cultura y Ciencia” que preside una escritora que se llama Laura Esquivel, quien pinta para ser la próxima secretaria de cultura o de educación.)

No es extraño que en la presentación del nuevo Proyecto de Nación de AMLO, en el discurso con el que presentó su trabajo ante la asamblea de MORENA, la comisionada Esquivel haya hecho la denuncia de rigor contra las universidades privadas “avaladas por las grandes corporaciones”.

Lo que sí fue extraño es no sólo que el nuevo Proyecto de Nación argumente lo más opuesto al Proyecto de 2011, y lo más opuesto al discurso de la escritora Esquivel, sino que aun titule un capítulo de esta forma:

SE DEBE RECONOCER A LAS INSTITUCIONES DE EDUCACIÓN SUPERIOR PARTICULARES QUE HAN ALCANZADO ALTOS ESTÁNDARES DE DESEMPEÑO

Y lo que ya rebasa hasta la extrañeza y la esquizofrenia es que, además, la escritora Esquivel y los connotados intelectuales de su Comisión, se hayan apropiado de una buena cantidad de material que había aparecido originalmente en aquel borrador firmado por Peña Nieto en 2013. Como se ha puesto en duda lo que escribí hace días, aporto como prueba uno de doce párrafos.

Dice el borrador del proyecto de ley de 2013 de Peña Nieto (p. 3):

Los planteles de los particulares, con autorización o con reconocimiento  de  validez  oficial  de  estudios, de  conformidad  con  lo dispuesto  por  el  artículo  10  de  la Ley  General  de  Educación, forman parte del sistema educativo nacional y constituyen un servicio público […] La  participación  de  los  particulares  en  la  educación,  no  solo  es importante   en   términos   de   cobertura,   infraestructura   instalada y capacidad docente; sino también es relevante en lo que se refiere a la diversificación  de  la  oferta  educativa  y  a  su calidad,  toda  vez  que existen  distintas  instituciones  educativas  particulares.

Y dice el Proyecto de Nación de AMLO (p. 397):

Los particulares que cuentan con autorización o con reconocimiento  de  validez  oficial  de  estudios, conforme a la Ley  General  de  Educación, forman parte del sistema educativo nacional y constituyen un servicio público. Además, la  participación  de  los  particulares  en  la  educación superior es importante en términos de cobertura, infraestructura instalada y capacidad docente; pero también es muy relevante en lo que se refiere a la diversificación de  la  oferta  educativa  y  a  su  calidad,  toda  vez  que existen  distintos  tipos de instituciones  educativas  particulares.

El resto de ese capítulo del Proyecto de Nación de AMLO va por el estilo.

Este (llamémosle) desaseo, me temo, no es nuevo en los proyectos de AMLO.

En el referido Proyecto alternativo de nación (10 puntos para lograr el renacimiento de México) de 2011, se lee (p. 213 y ss):

Según los expertos el idioma español tiene alrededor de 80 mil vocablos; el común de los mortales, los que apenas terminaron la primaria dominan únicamente alrededor de 8 mil, esto es, apenas el diez por ciento. Esto se refleja en el conocimiento del lenguaje que se transmite de padres a hijos. La conclusión es obvia: en una sociedad de clases tanto la riqueza como el capital lingüístico se distribuyen desigualmente.

Supongo que el experto era el diputado Rodolfo Lara Lagunas (PRD) que al proponer una reforma al artículo 47 de la Ley General de Educación, el 14 de septiembre de 2010, meses antes de que AMLO lanzara su proyecto, había escrito:

Según los expertos el idioma español tiene alrededor de 80 mil vocablos; el común de los mortales, los que apenas terminaron la primaria dominan únicamente alrededor de 8 mil, esto es, apenas el diez por ciento. La conclusión es obvia: en una sociedad de clases tanto la riqueza como el capital lingüístico se distribuyen desigualmente. 

El Proyecto de 2011 fue elaborado por una veintena de intelectuales (incluyendo a Laura Esquivel) “progresistas”, pero el diputado Lara Lagunas no está entre ellos. Y es curioso que todo lo que dice el Proyecto  es idéntico a lo que escribió antes Lara Lagunas. Es obvio que a los intelectuales que redactaron el Proyecto se les olvidó citar su fuente. Y más curioso es, puesto que Lara Lagunas fue determinante en la formación de AMLO, quien estudió con él entre 1965 y 1968 (según George W. Grayson en su libro Mexican Messiah).

Escribió Lara Lagunes:

Seguramente que el fenómeno llamado Harry Potter, para quienes estamos interesados en fomentar la lectura, nos probó que la estrategia planteada por Torres Bodet es la que mejor responde a la tarea de formar lectores. Millones de libros, en una diversidad de idiomas, de Harry Potter han atrapado a niños y adolescentes de todo el mundo. Esta serie de textos nos probó que cuando los contenidos están vinculados a la edad, a los intereses de los lectores el placer de leer es todo un acontecimiento. Si empezamos a fomentar la lectura con textos vinculados a las condiciones existenciales de nuestros alumnos es seguro que con el tiempo se podrán leer las obras cumbres de la literatura nacional y universal. Todo a su tiempo. La cuestión es adoptar toda una estrategia en donde se parta de los intereses de los lectores. De este modo las lecturas ya no serán castigo y sesiones de aburrimiento. Se reitera, la venta de millones de libros en todo el mundo de Harry Potter nos prueba que la formación de lectores en el mundo infantil es posible.

Y repite el Proyecto de 2011 (no sin asearse de la mención a Torres Bodet, tan reaccionario):

El fenómeno llamado “Harry Potter”, es decir, millones de libros que, en una diversidad de idiomas, han atrapado a niños y adolescentes de todo el mundo. Este fenómeno nos prueba que cuando los contenidos están vinculados a la edad, a los intereses de los lectores el placer de leer es todo un acontecimiento. Si empezamos a fomentar la lectura con textos vinculados a las condiciones existenciales de nuestros alumnos es seguro que con el tiempo se podrán leer las obras cumbres de la literatura nacional y universal. Todo a su tiempo. La cuestión es adoptar toda una estrategia en donde se parta de los intereses de los lectores. De este modo las lecturas ya no serán castigo y sesiones de aburrimiento. La venta de millones de libros en todo el mundo de Harry Potter nos prueba que la formación de lectores sí es posible.

Y así sucesivamente.

Así pues, todo indica que el placer de leer, en el caso de López Obrador y sus asesores culturales y educativos, no incluye el deber de anotar las referencias a lo que dio tanto placer leer que se reproduce como propio.   

Y ahora me pregunto, si así sucede en los “ejes” sobre cultura y educación, ¿ocurrirá algo semejante en los “ejes” sociales, políticos y económicos?