artículo no publicado

Nueva ola británica

Tate Modern, el museo de arte moderno más grande del mundo y el primero de la Gran Bretaña, abrió sus puertas al público después de gastar 215 millones de libras esterlinas y cinco años de remodelación. El descomunal edificio era antaño una central eléctrica levantada según los planos de Sir Giles Gilbert Scott, quien también diseñó la caseta telefónica roja, tan británica como la ceremonia del té.
     La museografía que predomina alrededor del mundo conduce al visitante de una corriente pictórica a la cronológicamente siguiente. La curaduría de la nueva sede Tate busca suavizar este esquema evolucionista. Aquí las salas agrupan las piezas según: "Paisaje, materia, entorno"; "Naturaleza muerta, objeto, vida real"; "Desnudo, acción, cuerpo"; e "Historia, memoria y sociedad".
     Desde 1984 la Tate celebra anualmente el mayor premio para artes plásticas en Gran Bretaña, el Turner, que ha sido otorgado en varias ocasiones a artistas jóvenes; una nueva generación que se nutre de miembros nacidos sobre todo en la década de los sesenta y que comparte rasgos como tener una carrera universitaria en arte y una pieza en la colección del magnate publicitario Charles Saatchi. Para los recién graduados venderle una obra puede ser la diferencia entre poner un estudio ocolgar los pinceles —expresión algo anacrónica, pues pocos pintan.
     A comienzos de los noventa Saatchi comenzó a exhibir sus adquisiciones en exposiciones llamadas Young British Artists (YBA), nombre que se extendió al grupo de artistas. Entre éstos encontramos a los hermanos Chapman, Jake y Dinos, que hacen esculturas de jovencitas mutantes en fibra de vidrio y látex con narices de dildo y otras malformaciones grotescas. Sarah Lucas trabaja de manera similar llevando el desnudofemenino al extremo para criticar la explotación de la mujer y su cuerpo.
     Chris Ofili mezcla en sus cuadros presencia cultural negra y humor. Un cuadro suyo fue el causante del berrinche que armó el alcalde de Nueva York, Rudolph Giuliani, cuando amenazó suspender el subsidio del gobierno local al Museo de Arte de Brooklyn si se inauguraba Sensation, una selección de las exhibiciones de Saatchi. La obra en cuestión, que Giuliani nunca vio, es una virgen negra, rodeada de recortes derevistas pornográficas, en forma de ángeles con senos modelados en estiércol de elefante.
     En esa exposición también pasaba lista la femme fatal de la generación, Tracy Emin, con una tienda de campaña en la que bordó los nombres de todas las personas con las que se había acostado. Después le sumó una instalación que era la cama alrededor de la cual vivió una temporada: rastros como una botella de vodka a medio terminar, cuadernos, ropa interior, una toalla femenina y condones usados la acompañaban, además de videos y una serie de dibujos infantiles cubiertos de leyendas como "no puedes fornicar un zapato".
     La figura icónica de los YBA es Demian Hirst. Por una comisión de Saatchi surgió La imposibilidad física de la idea de muerte en la mente de alguien vivo, un tiburón tigre conservado en un tanque de formaldehído. Desde entoncesencurtir animales ha sido una de las propuestas principales de Hirst.
     Los agentes de salubridad de Nueva York impidieron la entrada a Dos fornicando, dos viendo, una vaca y un toro en estado de pudrición que copulaban mediante un sistema hidráulico. Argumentaron que el olor haría vomitar al público y que de colocarse en un aparador sellado los cadáveres podrían explotar. Otra obra es un par de cerdos, tasajeado uno y cortado en canal el otro, titulada Este cerdito fue al mercado. Este cerdito se quedó en casa.
     Hirst también puede ser frío, casi quirúrgico, con instalaciones encerradas en grandes vitrinas de acero y vidrio, u obras como La historia del dolor, una pelota blanca que flota sobre varias hojasafiladas, suspendida por una corriente de aire irregular que la hace acercarse y alejarse. Una interrupción en la corriente causaría que la pelota reventara.
     El reconocimiento de críticos y curadores se manifiesta con las piezas de Lucas y los Chapman que figuran en la sala del desnudo bizarro de la Tate Modern. Hirst y Ofili han ganado recientemente el Turner, los dos a los treinta años, y Emin ha sido finalista. En el trabajo de la mayoría es evidente la actitud generalizada de llamar la atención mediante impresiones fuertes, a veces rayando en la puerilidad y elexhibicionismo. Su vida y su obra se entrelazan en un continuo performance que les sirve para mantener un papel preponderante en los medios, donde es más común verlos en las secciones de espectáculos que de cultura. Varios aspectos, como las filas multitudinarias afuera de la Tate Modern semejantes a las de un concierto, más que vincularlos con la tradición artística de su país lo hacen con el rock británico.
     Por otro lado, son una generación dócil al establishment. Ninguno de los artistas se manifestó públicamente en contra de la censura que sufrió Sensation en Nueva York. Es sin duda una consecuencia de que el mercado defina laestética, a tal grado que los más jóvenes crean siguiendo como modelo lo que Saatchi ha comprado a la fecha.
     Fuera de esta pasarela, el arte se manifiesta de otras maneras. Artangel es una curadora de proyectos que tratan la conciencia del espacio urbano, la calle y la memoria. Un ejemplo es La voz ausente de Janet Cardiff, donde el público participa de manera activa en una intrigante narración que debe seguirsecaminando por el barrio londinense de Whitechapel. El recorrido comienza en la librería pública, donde una voz femenina guía al escucha por los estantes y le comenta que hay alguien detrás de ella. Lo hace tomar una novela policial y leer el pasaje de una persecución, mientras música de suspenso suena en el fondo. Mientras recorre calles y edificios, el público vive la ciudad mezclando sus emociones y recuerdos con los que el relato le susurra al oído.
     La palabra arte se ha expandido y cualquier cosa puede serlo bajo un discurso conceptual coherente. La verosimilitud del relato nos hace susceptibles a la obra. Hirst busca expresar la fragilidad de la existencia y la influenciacorruptora del mundo, donde la única vía de salvación es el aislamiento. Sus instalaciones, así como La voz ausente y el resto de la nueva plástica británica, sólo pueden ser apreciados si el público está dispuesto a escuchar los cuentos que el artista le cuente. -