artículo no publicado

Un “presidium de tótems”

En la correspondencia entre Octavio Paz y Carlos Fuentes, el Segundo Congreso Latinoamericano de Escritores.

En la correspondencia entre Octavio Paz y Carlos Fuentes (que he estado comentando en este espacio), el poeta le pregunta al narrador, el 15 de febrero de 1967, qué sabe sobre un Segundo Congreso Latinoamericano de Escritores que iniciaría en México en marzo (el primer congreso había sido en Arica, Chile, en 1966).

De acuerdo con Leonardo Martínez Carrizales, la idea de ese congreso arraigaba en el afán por hacerse “del liderazgo latinoamericano por parte del gobierno de México”, presidido por Gustavo Díaz Ordaz en asuntos de desarme y educación. Para lograrlo, desde “la perspectiva de Jaime Torres Bodet”, el gobierno necesitaba, apreciar que “la literatura y los escritores algo tenían que ver con el desarrollo social de la nación y con la administración de la conflictiva paz mundial”, como en la página 78 de su libro.

El gobierno puso el proyecto de congreso bajo la advocación de Simón Bolívar y de Rubén Darío, y envió a recorrer América Latina, para invitar escritores, a una comisión presidida por el “Vate” López Bermúdez (escritor posiblemente, político probado y “orfebre en la cantera de la palabra”: se recitaban en una época su “Canto a Cuauhtémoc”, su “Canto a Morelos” y su respuesta a López Velarde, “Dura Patria”. Con el “Vate”, como parte de esa comisión itinerante, iba Juan Rulfo, como lo evoca Benjamín Carrión en su Correspondencia (1995, vol. 2).

Quien pasó por Nueva Delhi fue un señor Moisés Ochoa Campos, quien le extendió a Paz la invitación a nombre de Mauricio Magdaleno, Carlos Pellicer y Agustín Yáñez, secretario de educación de Díaz Ordaz. Paz se disculpó por razones de trabajo y le escribió a Fuentes:

¿Quién nombró a Ochoa Campos y a las otras personas que organizan en nombre de los escritores mexicanos ese congreso? Ojalá que me equivoque, pero presumo que la delegación de México estará compuesta por Torres Bodet, Agustín Yáñez, Mauricio Magdaleno y, para dorar la píldora, Pellicer… No sería imposible que incluyesen también, con el mismo objeto, a Rulfo y a Arreola.

Este señor Ochoa Campos (1917-1985), cercano a Torres Bodet, fue el primer graduado de la carrera de ciencias políticas  de la UNAM y, por ende es llamado “el primer politólogo mexicano”. Era experto en oratoria mexicana y en historia de su natal estado de Guerrero (y, claro, escritor).

Fuentes contesta de París el 20 de febrero:

El congreso de escritores… No sé qué decirte. No quiero exagerar. Me da muy mala espina todo el aparato oficial que lo apoya, rodea y protege. La comisión que ha viajado por Latinoamérica incluye a Rulfo para dorar la píldora, sí, pero la voz cantante y canora ha sido la de… El Vate López Bermúdez. Ya he recibido cartas de amigos que, respetando a Rulfo, no pueden dar crédito a sus orejas: una frase de López Bermúdez basta para negar la literatura. No ha sido invitado nadie de relieve: ni Vargas Llosa ni Cortázar ni García Márquez ni Donoso: nadie peligroso, nadie independiente. Figuras para dorar la píldora, sí: Neruda, Pellicer, Arreola, Rulfo. Muchas asociaciones locales de escritores; los burócratas de la literatura, los guardianes del mármol y las cenizas. Gente buena, cuando por excepción y casualidad hay un PEN local de cierta calidad, pero no por selección individual del comité mexicano organizador: Magdaleno no sabe quién es Onetti. Caso significativo: en México vive García Márquez, [pero] el representante de Colombia será Germán Arciniegas. No digo más, pero imagina el presidium de tótems…

Fuentes no menciona a la Asociación de Escritores de México (AEM), que era la organizadora del congreso, si bien con dinero del Estado, por medio de Agustín Yáñez, el secretario de educación. Esta AEM aún existe, presidida por un señor de nombre Alberto Trejo. Con dinero del gobierno del D.F., publicó en 2008 una Memoria en la que, además de repetir que los Contemporáneos eran “afeminados” y los estridentistas eran “viriles”, se narra la historia de la asociación. Su presidente era Pellicer, sus vicepresidentes José Martínez Sotomayor y Juan Rulfo, Rubén Bonifaz Nuño su secretario de “Honor y Justicia”, Luis Guillermo Piazza estaba encargado de relaciones internacionales y su encargado de hacienda era Marte R. Gómez.

El 15 de marzo de 1967, Paz concluye:

El Congreso de Escritores será algo así como una convención del PRI pero en escala continental. América es la tierra de la violencia pero también de los Juegos Florales: el cuchillo y la oda cívica (oh, Bogotá, Atenas del Nuevo Mundo y cementerio de Camilo Torres…)

Esa carta coincide con la inauguración del congreso. Presidido por Yáñez, sus objetivos (dice la agencia France Press de ese día) eran “crear la comunidad latinoamericana de escritores”, inaugurar “la Casa del Escritor” en Guadalajara (hacia donde se trasladaron los delegados, luego de una sesión en Guanajuato), discutir los modos de subsistencia del escritor en general y tramitar la edición masiva de diez obras de autores hispanoamericanos para su distribución continental.

En la primera sesión se eligió a la mesa directiva: el supracitado “Vate” López Bermúdez quedó como presidente. El cargo era originalmente para Pellicer que, luego de declinar ese honor, fue entonces unánimemente designado “presidente honorario” y emitió el discurso inaugural. Miguel Ángel Asturias y Joao Guimaraes Rosa fungieron como vicepresidentes.

Magdaleno –que era subsecretario de Educación Pública a cargo de “asuntos culturales”-- anunció que durante sus diez días de trabajo, los congresistas se empeñarían en crear “todos los órganos necesarios para el funcionamiento institucional de la comunidad cultural latinoamericana, la que será formada por las comunidades intelectuales y artísticas de toda la región”, así como “elevar el nivel cultural latinoamericano, obtener las mejores posibilidades de bienestar personal y de consideración social para el escritor, incrementar la divulgación de sus obras y fomentar la solidaridad entre escritores por medio de contactos”.

Finalmente, el congreso decretó instituida la “Comunidad Latinoamericana de Escritores”, cuya sede estaría en México.

 

(Continuará…)