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Radio Ambulante, el retrato a una región: una entrevista con Daniel Alarcón

Conversamos con el creador de Radio Ambulante sobre su experiencia colaborando con productores latinoamericanos, el boom de los podcasts y su recién anunciado sitio en la parrilla de la radio pública estadounidense.

Habrán escuchado ya Radio Ambulante. O escuchado acerca de ese podcast producido por periodistas latinoamericanos. Si no, los envidio. Es un deleite descubrir por primera vez algo superlativo: así pasa, por ejemplo, con la primera lectura de un gran texto, con esa película cuyo deslumbramiento querríamos repetir. Después de leer esta entrevista con Daniel Alarcón, uno de los creadores de este proyecto que ahora tiene además el mérito de ser el primer programa de radio en español de la parrilla de la radio pública en Estados Unidos, abandónense al archivo

Letras Libres: ¿Cómo comenzó Radio Ambulante? 

Daniel Alarcón: Empezó después de que, cuando publiqué una novela que se llamó Radio Ciudad Perdida me llamaron de la BBC y me propusieron la posibilidad de hacer un documental de radio. Yo vengo una familia de radio: mi papá fue narrador de partidos de futbol en radio en Perú en los años cincuenta, siempre escuchábamos radio, tengo primos y tíos que siguen trabajando en radio en Perú, entonces yo salté con la oportunidad; me pareció genial.

Hice ese documental, mandaron a un productor de Londres, viajé con él por todo Perú, y luego se editó en Londres sin mí y me quedé un poco frustrado porque yo había hecho entrevistas en inglés y en español y se quedaron con casi todas las entrevistas en inglés y no usaron las entrevistas en español. Me quedé con la pregunta de cómo se podría armar un espacio en radio para contar historias latinoamericanas en español. Eso fue a comienzos de 2008. Luego pasaron un par de años y con Carolina Guerrero, mi esposa, un día estábamos tomando un café y yo le estaba contando de ideas que tenía, estaba muy frustrado con una novela que estaba escribiendo, quería probar otras cosas, hacer otro tipo de narrativa y yo le había mencionado varias veces este proyecto, y ella me dijo, “pues hagámoslo”. Esa noche, estamos hablando de comienzos de 2011, mandamos una nota a varios amigos periodistas, y al día siguiente teníamos varias respuestas de gente interesada, de gente que le gustaba la idea, entusiasmada.

Fue realmente desde el comienzo un experimento y para mí pasar de la literatura a radio fue un reto creativo que me pareció fascinante. Y fue en parte el reto lo que me interesaba, el reto creativo. 

LL: Y por decirlo de alguna manera, ¿con quién sientes que dialoga Radio Ambulante? En tu mente, ¿con quién dialogabas cuando concebías Radio Ambulante?

DA: Creo que fue a los seis meses de lanzar que un día miré la página web de Radio Ambulante y teníamos como seis historias de seis países diferentes. Una historia de Ecuador, una de Perú, una de México, una de Cuba, una de Argentina, algo así. Vi eso y dije, pues esto es lo que yo me imaginaba cuando creamos Radio Ambulante, esto es lo que me inspiraba y me llamaba la atención: era crear este espacio latinoamericano. 

En mi experiencia: soy peruano pero me crié en Estados Unidos, y tengo una esposa colombiana y he vivido en California que es casi parte de México, entonces tengo una experiencia que si bien soy peruano y mis raíces son peruanas, no hablo como peruano ya. Y tengo esta experiencia en Estados Unidos, que es una experiencia más latinoamericana que otra cosa, porque uno en Estados Unidos se codea con gente de toda la región, juega futbol con gente de todos los países, como en restaurantes, va a reuniones con ecuatorianos, con mexicanos, con boricuas. Cuando creamos Radio Ambulante siempre estábamos pensando más allá de las fronteras del país de cada uno. Justamente porque eso correspondía a nuestra experiencia en Estados Unidos. Eso respondía a una realidad que uno vive en ciudades como Oakland o San Francisco, o Nueva York o Miami. “¿Con quienes estabas dialogando?”, era la pregunta, pues con latinoamericanos. Queremos hacerle un retrato a una región.

LL: Todo eso, la idea de dar voz a una región, se vuelve por los tiempos políticos que corren, más urgente y más apremiante… 

DA: Crear un espacio en radio pública estadounidense en español –aceptando y celebrando el hecho de que más de cincuenta millones de residentes en Estados Unidos hablan español– eso ya en sí es un acto radical en este ambiente político. También el hecho de que uno de los principios de nuestra fundación, en nuestro ADN está la idea de que las fronteras políticas serán reales, pero las fronteras lingüísticas y culturales no. Entonces Estados Unidos pertenece a América Latina igual que Latinoamérica pertenece a Estados Unidos. Somos una región; pueden construir todas las paredes que quieran pero eso no cambia una realidad cultural, que es que Estados Unidos y Latinoamérica están muy unidos, muy conectados. Le duela a quien le duela. Esa es la realidad. El hecho que estamos creando este podcast ahora, desde NPR, para nosotros es un orgullo.

LL: ¿De la idea original qué queda, cómo ha evolucionado Radio Ambulante? 

DA: Yo creo que si escuchas la primera temporada son casi todas historias de una sola voz. Lo cual es obvio que por ahí se comienza. Es un poco el paso que hace un aprendiz de un cuento simple a una novela, con múltiples puntos de vista y varios motores narrativos y focos de tensión en una novela; es pasar de un cuento de siete páginas a una novela de trescientas, es un paso grande. Si consideras esas primeras historias y luego pasas a la historia que acabamos de sacar hoy, que tiene nueve voces, es de una complejidad y una sofisticación y una ambición narrativa mucho más grande. Hemos ido así, creciendo paso por paso.

Lo que no ha cambiado es casi una obsesión con el lenguaje, con la estructura narrativa. Con la celebración de la diversidad de las voces y los acentos de América Latina. Con esta idea de que somos un espacio abierto: un ecuatoriano puede escuchar una historia de México que puede ser muy auténticamente mexicana la historia, pero igual tratamos no de traducirlo sino de contarlo de una manera que sea abierta y entendible para cualquiera.

Lo otro que creo que vale la pena mencionar, porque tengo esta carrera de escritor de ficción: escribir una novela es horriblemente solitario, es una vaina donde uno se siente agobiado dentro de su propia cabeza. Y en radio estás trabajando de manera colaborativa. No solo al salir a conseguir historias y hablando con la gente, sino también porque se edita en equipo, se conversa todo. Porque la sonoridad y el ritmo del lenguaje es muy importante. Cuando editamos en Radio Ambulante lo hacemos en equipo: lee, y toca el audio y lee y toca el audio, y así sabemos. 

LL: Siendo escritor, ¿cómo te acomoda lo colaborativo? 

DA: A mí me gusta. No lo haría para una novela, pero me gusta para radio porque no es leer un guión que escucharlo. Nos ponemos en Skype con Camila o con Silvia o con Luis o con cualquier productor y tenemos ahí el audio ya acotado y el guión escrito y lo leemos; ellos lo leen en voz alta y yo voy editando. Tocamos el audio, sugerimos cortes. Es una cosa casi milagrosa, porque te das cuenta rápidamente de lo que está funcionando y de lo que no funciona. 

¿Cuáles son los retos que enfrenta la industria del podcast en particular?

DA: Estamos claramente en un momento de boom. Los podcasts están creciendo, las audiencias están creciendo. Hay interés en este formato. Creo que uno de los retos va a ser cómo distinguirse de tanto podcast. En nuestro caso tenemos una carta a favor que es que somos, por el momento, casi los únicos con un proyecto regional latinoamericano que cuenta historias producidas, investigadas. No somos un programa de dos tipos hablando. Somos un podcast de periodismo que va y cuenta historias y trata de hacerlo de la manera más entretenida y divertida. Esa es nuestra carta de presentación y eso significa que nos podemos distinguir de la masa de otros podcasts. En Estados Unidos, en inglés, por lo menos hay miles y miles y parece que cada vez más, podcasts narrativos –bastantes muy buenos–, entonces sí el problema es, como dicen acá, uno de discovery, de descubrimiento: cómo es que te pones en el escenario para que el oyente te encuentre. 

Una de las soluciones que he visto o que se han estado probando es esta de crear redes. Redes como Radiotopia, Gimlet, Earwolf, Panoply, todas estas compañías que van seleccionando podcasts y creando productos complementarios y promoviéndose entre sí. Esta es una de las soluciones, no sé si va a ser la solución para todos. 

LL: Ustedes son un puente excelente entre el boom de podcasts en EU y el podcast en Latinoamérica. 

DA: Yo creo que hay cosas interesantes pasando, creo que hay muy poco que yo he escuchado que esté intentando hacer lo que hacemos nosotros. Periodismo narrativo, es decir, la crónica latinoamericana de la que tanto se habla creo que no se está haciendo en radio todavía. Se están haciendo programas interesantes y algunos programas súper locos, de conversación, o de comediantes o de política pero que hasta ahora solo están traduciendo o reproduciendo formatos que ya conocemos de la radio, pero que salen en mp3. Y eso para mí todavía no es el experimento que yo quiero escuchar. 

LL: Igual no está muy lejos. 

DA: Claro, yo creo que requiere un poco de tiempo, pero sin duda va a llegar. Por ejemplo, si escuchas Fuera de contexto, de México, están intentando hacer cosas más narrativas, y creo que lo están logrando. En Chile acaba de salir algo que se llama Relato nacional, que también está tratando de hacer lo mismo, podcasts narrativos, producidos, no lo clásico de tres micrófonos, un anfitrión y dos invitados. 

LL: Por último, cuáles son los programas de radio o o podcasts a los que eres aficionados, de esos que escuchas y no puedes creer que esto se puede hacer. 

DA: Yo siempre he sido muy fan de Radio Lab, me parece un show genial. Obviamente This American Life, es uno de los shows que me inspiró y que me sigue inspirando. Yo creo que Ira es un genio de la renovación. O sea, la misma gente de hace diez años no está ahí, él ha sabido dejar que la gente crezca y contratar bien a la gente más joven. Porque el show es muy diferente a lo que era hace diez años pero sigue siendo consistentemente muy muy bueno, extraordinario en algunos casos. Me gusta un show que es un poco más experimental que se llama Love and Radio, de Nick Van der Kolk, me gusta mucho Invisibilia, de NPR, me gustó mucho Serial, que bueno a todos les gustó en su momento. Yo escucho muchos podcasts de futbol porque soy un obsesionado por el futbol y muchos podcasts de noticias también, de política, aunque ahora simplemente no tengo el estómago. Otro que me gusta mucho es el New Yorker Fiction podcast, me parece genial y muy divertido. 

 

Muchas gracias a Daniel Alarcón. Y en lo dicho entonces, corran al archivo