artículo no publicado

Un poeta con tiento

Alejandro Magallanes (1971), artista, diseñador gráfico y poeta, es un tipo singular, perito del sacapuntas, torturador de la tipografía, encargado de una carabela –la de su imaginación– que navega mares de papel y mermelada, olas de grafenberg y litorales de grafito.

Es un creador vertiginoso y desaforado, autor de chispas sádicas, humor irreverente, tedio aguado, alegría sorprendida y potente puerilidad: un ingenio lúdico fresco como un lenguado recién sacado del agua. Proteico y polimorfo, el chorro de su gracia se dispara hacia todos los registros, tal como puede (debe) verse en el desopilante ¿Con qué rima tima? Retrato de un poeta contento (porque ya comió).

El libro acaba de aparecer en la Editorial Almadía, cuyo diseño está, por cierto, en sus manos (los escritores la procuran sobre todo para ver qué portadas les asesta Magallanes a sus escritos). Lo encuentro formidable. Es un ingenio en amasiato con el diseño tipográfico y pictogramático, el dibujo, la fotografía, la escultura...

A veces, se desdobla en una música audible, que rima con la visual, como en su “Himno anglosajón de una Organización No Gubernamental” (ONG), jitanjáfora que recuerda a José Juan Tablada rimando Pekín con Nankín y palankín:

 

        ONG

 

Ping pong

Hong Kong

                             So long

Ding dong

Hong Kong

Vietcong

                             So wrong

                             Sing a song

 

O a veces se lanza a ingeniosos juegos tipográficos, como el abundante “Harem” lleno de hetairas carnosas con sus tetas (. )( .), sus nalguitas ( ) ) y sus pubis V.

O tiene hierofanías luminosas: la aes una dimpotente.

O resuelve adivinanzas tan a la vista que nadie las había visto:

BL  NCO

 

O que a veces se expresa hasta en poesía épica, como su ya clásico “El poema nuevo del emperador”.

 

El poema nuevo del emperador
Alejandro Magallanes

 

O a veces en la escuela de los carmina figurata o en los caligramas de Apollinaire, y hasta en la poesía concreta brasileña, como en “La muda agoniza”.

 

La muda agoniza
Alejandro Magallanes

 

O a veces en greguerías (esas flechas analógicas que siempre dan en el blanco) a la Gómez de la Serna: Una corcholata es una botella circuncidada.

O en poemínimos a la Huerta:

 

        Propietaria

 

Soy la dueña

triangular

de cuatro centímetros

púbicos.

 

Celebro el ingenio de Magallanes, explorador de continentes inauditos, e invito a su lectura. Un poeta contento para lectores ídem. ~

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