artículo no publicado

Su Alteza El Príncipe Romero-Deschamps

El perfil del Príncipe y Líder Nato de los Trabajadores Petroleros del Imperio.

Continuemos con nuestro recorrido por las grandes familias mexicanas. Hoy toca el turno al compañero Líder Nato de los Trabajadores Petroleros del Imperio, Su Alteza El Príncipe Elector Carlos Antonio de PEMEX, Duque de Romero, Conde de Deschamps, Baronet de Salamanca y Archiduque de Tamaulipas-Laquina, quien ostenta algunos de los nombres más antiguos y respetados de la relativamente vetusta nobleza mexicana. 

El Príncipe de Romero-Deschamps, como se le conoce afectuosa y vulgarmente, gobierna un principado que cuenta con unos dos millones de súbditos, familiares directos de los doscientos mil trabajadores sindicalizados que laboran en su Corte, prestando servicios de oficina, exploración, perforación, traslado, manejo de fondos y ordeña en general.

Además de sus altas responsabilidades en la conducción con mano firme y corazón dispuesto del riquísimo y a la vez quebrado principado de PEMEX, Su Alteza el Príncipe ocupa reiteradamente un sitial preponderante ya sea en la Cámara de los Lores, ya en la de los Comunes, desde donde vigila la buena marcha de las relaciones entre su principado y el resto del Imperio Mexica.

Su Alteza gobierna su principado desde 1993. Nacido en 1943 en la corte de Tampico, cuenta apenas con sesenta y ocho años de edad. Si se toma en consideración que el promedio de vida de otros príncipes electores se ubica en los ciento dieciséis años (como en los casos del Príncipe Fidel I de Velázquez y Laceteme, el Gran Duque Lagüera de Alcaine y el todavía vigente Príncipe Joaquín II de la Gamboa y Pascoe) puede conjeturarse que ocupará el trono de sus territorios hasta el año 2053, aproximadamente. Aunque quizás sea más, pues el Reino de PEMEX tiene entre sus nobles a una treintena de cosanguíneos de Su Alteza cuyos contratos, por decreto suyo, tienen vigencia hasta 2099…

(Lo anterior, naturalmente, se halla sujeto a que el Dogo en turno así se lo permita pues, como se sabe, la Casa Real mexicana tiene la peculiaridad de elegir cada seis años a un nuevo Dogo –por mala influencia de la República Marítima de Venecia-- que, en algunas ocasiones, decide prescindir de los servicios de la Casa Real, como sucedió recientemente con la Vizcondesa Elba Esther de la Gordilla SEP y Bótox, que cayó de la gracia del Dogo por causas que no viene al caso recordar y que se encuentra prisionera en las mazmorras del reino.)

Su Alteza Serenísima gusta de trasladarse entre sus diferentes territorios del Imperio Mexicano, así como a sus tierritas en Miami o su palacio en Francia, en un potente jet privado en el que suele vérsele acompañado por sus perritos: el Duque de Belfo, el Conde de la Baba Perpetua y el Marqués Obeso del Pedo. A veces, Su Alteza también lleva a sus hijitos.

Porque la continuidad de la línea de sangre de la Casa Romero y Deschamps ha sido felizmente garantizada por una promisoria línea de herederos, Su Alteza Joseph-Karl, Barón de Ferrari Rojo y Miami Real Estate, y Su Alteza Pauline Pau de Hermés, Marquesa de Private Jet y de la Vega Sicilia.

Para terminar, describamos su escudo de armas: tres cuarteles, en rojo con tres torres exploradoras de plata en sotuer y mampostadas en oro; en blanco con más o menos un kilo y medio de romeritos guisados, y en verde con veintiocho relojes Rólex de platino. El escudo lleva cimera con forros de armiño y está soportado por dos jets privados sedentes, cuatro perritos bulldog obesos rampantes y la divisa “PUS SÍ ¿Y QUÉ?”.

(Publicado previamente en el periódico El Universal)