artículo no publicado

Siete reflexiones sobre el terrorismo

Cómo funciona el terror y qué debemos tener en cuenta para que no nos venza.

John Gapper: El terrorismo tiene su propia lógica: engendra más temor del daño que realmente produce y es una campaña de marketing para los reclutas. Hace lo que sus diseñadores quieren que haga.

Yuval Noah Harari: Como los terroristas, los que combaten el terrorismo deberían pensar más como productores teatrales y menos como generales de un ejército. Si queremos luchar contra el terrorismo de manera efectiva debemos darnos cuenta de que nada de lo que hacen los terroristas nos derrota. Somos los únicos que podemos derrotarnos a nosotros mismos, si reaccionamos de modo excesivo y erróneo a las provocaciones terroristas.

Arcadi Espada: El terrorismo es barato. Con una pequeña economía, una pequeña logística y un pequeño cerebro uno puede convertirse en un terrorista muy completo.

Pascal Bruckner: Lo que motiva al terrorismo no es tal o cual error de Europa o de América -y Dios sabe que hemos cometido muchos-, es el odio puro y simple. Este odio es anterior a toda excusa que se dé, comienza para odiar, y busca, a continuación, las razones. No se dirige a Occidente por lo que hace sino por lo que es.

Ian Buruma y Avishai Margalit: La parálisis de la culpa colonial. Hay que repetirlo: las historias de Europa y América están manchadas de sangre, y el imperialismo occidental causó muchos daños. Pero ser consciente de eso no significa que deberíamos ser complacientes con respecto a la brutalidad actual de las antiguas colonias. Al contrario. Culpar del barbarismo de los dictadores no occidentales a los imperialismo estadounidense, el capitalismo global o el expansionismo israelí no es solo equivocarse; es precisamente una forma orientalista de condescendencia, como si solo los occidentales fueran lo bastante adultos como para ser moralmente responsables de lo que hagan.

Christopher Hitchens: Lo que abominan de "Occidente", por decirlo en una frase, no es aquello que los progresistas occidentales rechazan y no pueden defender de su propio sistema, sino lo que les gusta y deben defender: sus mujeres emancipadas, su investigación científica, su separación entre religión y Estado.

Salman Rushdie: Para demostrar que el fundamentalista se equivoca, tenemos que saber primero que se equivoca. Tenemos que estar de acuerdo en qué es lo que importa: besarse en público, los bocadillos de jamón, la divergencia de opiniones, la última moda, la literatura, la generosidad, el agua, una distribución más justa de los recursos mundiales, las películas, la música, la libertad de pensamiento, la belleza, el amor. Esas serán nuestras armas.

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