artículo no publicado

Poema

Aún hay en Galápagos lugares

donde se sirven los alimentos fríos.

Se trata de buscarlos más allá del desierto.

 

No importa que uno ande

a salto de mata acelerado, burlando

la costumbre de masticarnos vivos

en estos tristes trópicos.

 

No importa que el bufón

se haya partido en cien, doscientos

treinta y tres censores,

cada uno en su islote

–su terruño de paja eléctrica–

adorando al inmortal del día.

 

La marabunta en grano y un rey en calcetines.

*Clap, clap* –el coro de las focas

a ras de la pileta se alinea y así brilla

mejor hasta el siguiente clap

hasta el siguiente rey

hasta el hambre siguiente.

 

Las arenas parlantes van devorando todo.

Un bla bla bla. Un ruido

que se agita en lugar de los nombres. ~