artículo no publicado

Borges, una vida, de Edwin Williamson


En su Borges, una vida, el historiador Edwin Williamson proyecta una luz inteligente sobre la vida y la obra del gran escritor cosmopolita. Nace esa luz de la chispa que produce la fricción de los documentos y testimonios en torno a la persona de Jorge Luis Borges, aunada a un conocimiento acucioso de la historia moderna de Argentina en la que se inscribe la vida del escritor, y a un saber no menos detallado y escrupuloso de su obra tanto como de la vida de los actores que rodearon su vida, tales como sus propios familiares (su padre, su madre y su abuela), o sus amistades –esa otra familia electiva– Norah Lange, Oliverio Girondo, Rafael Cansinos Assens, Adolfo Bioy Casares, María Kodama, entre otros.

El biógrafo historiador es como una infatigable abeja; la riqueza de su libro proviene de ese constante ir y venir entre las fuentes históricas, las personales, las literarias y las políticas del sujeto estudiado, que es, cabe insistir, así un sujeto complejo como un ente colectivo cifrado en ese alguien a la vez secreto y público llamado Jorge Luis Borges.

La historia de amor (por ejemplo con Norah Lange o María Kodama), la historia de las ideas políticas en Argentina (por ejemplo, el criollismo o el peronismo), la historia de las vanguardias (por ejemplo, el ultraísmo), la cronología biográfica de Jorge Luis Borges y la historia y el análisis de sus propios textos confluyen acrisolando un documento de segundo grado, fraguado, por así decir, con el polvo y las cenizas provenientes de todos esos acervos caudales. Autor de la Historia de América Latina preparada por la editorial británica Penguin, Edwin Williamson ha sabido armar con talento de ingeniero, geólogo, botánico y zoólogo el hábitat íntimo pero también público y político del tigre azul llamado Borges.

Borges, una vida hace pensar en esos grandes libros de historia y geografía humana escritos en Francia en el siglo XIX –como los de Gustave Le Bon o Elisée Réclus, François Maspero o Louis Massignon–, que buscaban recrear cabalmente desde dentro una civilización. Edwin Williamson enfoca a Borges como si fuera una civilización –como un conjunto no sólo literario e histórico, familiar, personal, sentimental, psicológico, sino también, y más allá, como una cifra histórica y política, como un simurg o una suerte de cuerpo místico y mítico donde todos los hilos de la red ayudan a explicar la telaraña y, desde luego, la araña misma. Las páginas del libro hierven de vida y de noticias curiosas que van tejiendo e iluminando emotivamente la vida en obra de Jorge Luis Borges. La biografía –iba a escribir: la novela– se deja leer como un fresco teatral donde la vida en obra y la escritura de Borges se van compaginando con ritmo musical y donde, como en una partitura, los motivos sembrados en el inicio –la espada, el cuchillo, los ancestros, los padres, el amor, el fracaso, la voluntad, el proceso multiforme de la mujer redentora– atraviesan la sugerente tapicería.

Un reparo que se le ha hecho a este libro es el de que usa y abusa del instrumental psicoanalítico. No comparto esa opinión, pero sí convengo en que la matriz psicológica le permite al autor tender puentes entre historia e intrahistoria, geografía política y geografía sentimental. El historiador se da la mano con el investigador, el biógrafo se configura como detective y criptógrafo, como arqueólogo de Borges, quien viene a emerger aquí como una Atlántida inconstante y periódica, ciudad sumergida que cada luna vuelve a salir a luz para proclamar su muerte y su triunfo, su agonía y transfiguración; lugar-persona que ha sido fundado y refundado, construido y reconstruido en lo privado y en lo público, en lo amoroso y en lo épico. A través de las páginas penetrantes y muchas veces conmovedoras de Edwin Williamson, el lector aprende a apreciar y admirar más profundamente a ese encantador de serpientes lectoras llamado Jorge Luis Borges.

“Esta voluntad de libertad hizo a Borges tan combativo como polémico, asimismo tan ambicioso, pues nada le gustaba más con la excepción de escribir y de leer, como ser el líder de una facción literaria comprometida en alguna causa combativa o en otra”. Desfilan revistas, manifiestos, ediciones colectivas, traducciones, antologías, a lo largo de las páginas de esta vida multánime de Jorge Luis Borges, y se despliegan paralelamente las jornadas vividas, leídas, escritas, traducidas y editadas por el propio autor. La cultura del libro, de la prensa y de la revista ocupa en estas páginas un lugar central. El lector asiste como espectador a una aventura a la par individual y colectiva, a una infatigable apuesta por la creación literaria y crítica elevada a una segunda potencia por Jorge Luis Borges, quien resulta ser aquí como una suerte de judío errante que atraviesa con esperanza y deseo, con resignación pero también con vitalidad, con ironía y humor, pero en última instancia con saludable buena fe y buen humor sus propias edades e infiernos interiores: los tiempos que le son propios y personales tanto como aquellos otros años y siglos heredados que lleva enredados en la sangre y por así decir en “la patria”.  

La vida de Jorge Luis Borges escrita por Edwin Williamson puede ser leída como una historia literaria y como una historia civil, como una saga heroica y como una novela de aventuras cuyo eje y motor es el combate por la libertad intelectual y personal, y cuyo desenlace final deletrea sin desentonar las voces de la felicidad. ~