artículo no publicado

La invención del gasolinazo

El popular –temido y odiado– “gasolinazo” insinúa un aumento injusto en el precio de la gasolina fruto de una decisión arbitraria del gobierno. Pero, ¿en serio hay tal injusticia, tal arbitrariedad?

El popular –temido y odiado– “gasolinazo” insinúa un aumento injusto en el precio de la gasolina fruto de una decisión arbitraria del gobierno1.  Pero,  ¿en serio hay tal injusticia, tal arbitrariedad?

En México el precio de la gasolina se establece con base en el precio de importación más ajustes determinados por la Secretaria de Hacienda y Crédito Público. Esto bajo una formula compleja en función de calidad, costos de manejo y transporte, el margen comercial de  Pemex y el Impuesto Especial de Bienes y Servicios (para mayores referencias véase a Reyes, 2010).

Esta forma de establecer el precio se ha usado deliberadamente para mantener un precio de la gasolina en México relativamente estable, de tal manera que no reacciona a las variaciones del mercado internacional del petróleo (materia prima de la gasolina). Debido a que gran parte del consumo interno de gasolina se cubre con importaciones (47%)2 cuando el precio internacional de este producto bajaba, el precio de la gasolina en México generaba grandes ganancias para el gobierno (véase esta gráfica como ejemplo). Por el contrario, cuando el precio internacional del petróleo aumenta, la gasolina mantiene en su precio debido gracias a un “subsidio” al consumo de  gasolina importada que es cubierto por el gobierno.

Véase la gráfica 1 que muestra como entre 2001 y 2005 el precio de la gasolina en México solía ser más caro que en Estados Unidos. Sin embargo, a partir de 2005 el precio internacional de la gasolina aumenta, reflejando mayores costos de producción (el petróleo proviene de pozos de extracción más difícil) y mayor demanda mundial (como el crecimiento en China.). En México el precio a la venta de gasolina se ha mantenido estable debido a la política de fijación de precios.  

Gráfica 1: Relación de precio de gasolina regular México/EUA y subsidio a gasolinas, 2001-2010.

Fuente: Scott, John (2010) ¿Quién se beneficia de los subsidios energéticos en México? Serie El Uso y Abuso de los Recursos Públicos. Cuaderno de debate núm. 12. CIDE

Ahora bien, al ser los automovilistas de vehículos privados los grandes consumidores de gasolina del país (véase gráfica 2), son también los principales beneficiarios de este subsidio.

Cabe señalar que, actualmente, la gasolina es el principal producto importado de nuestro país. Tan solo en 2010 implicó una erogación de 147 mil millones de pesos al país3.

Gráfica 2: Parque vehicular privado y consumo anual de gasolina en México, 1990-2009.

Fuente: Medina. Salvador. La importancia de reducción del uso del automóvil en México. Instituto de Políticas para el Transporte y el Desarrollo (en preparación).

Esta política de precios de la gasolina resulta en dos efectos nocivos para el país. Por un lado, incrementa la desigualdad de la nación, al crearse un subsidio regresivo. Esto se debe a que la propiedad de los automóviles se concentra en los deciles más altos de la población. Scott (2010) señala muy bien el enorme costo regresivo de este subsidio, pues de redistribuirse a los hogares de menores ingresos, superaría por mucho los subsidios que el gobierno otorga a través de programas oficiales (véase gráfica 3).

Gráfica 3: Programas sociales, subsidio a gasolina y reasignación a programas sociales por deciles poblacionales de ingreso, 2008 (miles de pesos).

Fuente: Scott, John (2010) Gasto Público para la Equidad: Del Estado Excluyente hacia un Estado de Bienestar Universal. México Evalua.36 págs.

Por otro lado, un precio bajo de la gasolina incentiva el uso del automóvil y acelera las consecuencias ambientales: mayor contaminación local, gases de efecto invernadero, accidentes viales, ruido, congestionamiento y un largo etcétera que incluye costos sociales que no son pagados por los automovilistas de ninguna forma.

Debido a lo anterior, carece de todo sentido social y de sustentabilidad continuar con esta política de precios a la gasolina. Se debe permitir que el precio de la gasolina se ajuste a los precios internacionales para eliminar su subsidio y que los automovilistas asuman los verdaderos costos de la escasez y producción de este energético.

Del mismo modo, si México es un importante productor de energéticos, como estrategia nacional sería recomendable disminuir la demanda interna de gasolina, para maximizar las ganancias de la venta de importación del petróleo y sus derivados. Es necesario que el país instaure políticas de movilidad que enfaticen el transporte público y el no motorizado. Los beneficios obtenidos serían ideales para toda la sociedad y no para un pequeño grupo de automovilistas.

Finalmente, los medios tienen un papel muy importante para modificar la errónea concepción del “gasolinazo”. El que muchos medios de comunicación continúen utilizando esa palabra no es más que una falta de seriedad y profesionalismo para informar con veracidad. Información que impide un manejo responsable de la economía y sustentabilidad de la nación.

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1El llamado “gasolinazo” consiste en un aumento mensual del precio de la gasolina, el cual se encuentra enmarcado dentro de  Ley del Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) y es determinado por la Secretaría de Hacienda y Crédito Público.

2]De acuerdo con datos de Pemex, en 2010 se consumieron 801 mil barriles diarios de gasolina y se importaron 378 mil barriles diarios de gasolina.

3Fuente: Banco de México

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Reyes,  Tépach M. (2010)  Análisis de los precios y de los subsidios a las gasolinas y el Diesel en México, 2007-2010. Cámara de Diputados. Servicios de Investigación y Análisis. Centro de Documentación, Información y Análisis. Subdirección de Economía.