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Israel y la guerra en Gaza: Los posibles escenarios

¿Qué sigue? Estas son algunas de las consecuencias posibles que es preciso vigilar en los días y en los meses por venir:

 

La respuesta de la yihad. Es casi seguro que Hamás reanudará sus ataques suicidas. Y seguramente más árabes del este de Jerusalén emularán a los dos terroristas solitarios que, a principios de año, secuestraron tractores en algunas construcciones de la ciudad y se lanzaron a matar. Los años de los ataques suicidas fueron los peores para los israelíes desde la guerra de 1948, y ellos no tolerarán que se les convierta en una nación de enclaustrados, temerosos de congregarse con sus conciudadanos, ni que se les obligue a ceder sus espacios públicos al terror. Dado que la IDF [Fuerza de Defensa Israelí] se ha transformado en la fuerza antiterrorista más efectiva del mundo, los intentos de Hamás por lanzar lo que sus líderes han llamado una “tercera intifada” fracasarán. Los judíos de la diáspora, sin embargo, pueden ser los más vulnerables a estos ataques vengativos. Una de las máximas prioridades de la comunidad debe ser incrementar la seguridad en las instituciones judías alrededor del mundo.

El regreso del terrorismo a las calles de Israel probablemente signifique la reanudación de los asesinatos selectivos de los líderes de Hamás, quienes se hallan en la clandestinidad. Esta política fue efectiva en el pasado: cuando Israel asesinó al líder espiritual de Hamás, Sheikh Yassin, en 2004, Hamás no respondió a pesar de los augurios apocalípticos pronunciados por los críticos de Israel. Lo que los israelíes aprendieron entonces fue que a los terroristas sí se les puede disuadir por la fuerza.

El peligro más grande viene de la frontera norte. A pesar de su actual recato, sin duda propiciado por la oposición al interior del Líbano a otra aventura de Hezbolá contra Israel, Hezbolá estará tentado a abrir un segundo frente en solidaridad con Hamás si el conflicto se agudiza. En semanas recientes, los líderes de Hezbolá han amenazado con lanzar ataques contra Israel en respuesta al sitio de Gaza; ahora la credibilidad de Hezbolá está siendo puesta a prueba.

Las opciones de Israel. Hay tres posibles escenarios para el futuro de esta operación.

El primero es que el gobierno opte por un ataque limitado cuyo objetivo no sea el derrocamiento del régimen de Hamás sino simplemente alcanzar mejores términos para la próxima ronda de cese al fuego. El argumento para una operación limitada es que los hombres de Abu Mazen no están listos para quitarle a Hamás la Franja –y aunque lo estuvieran, cargarían con el estigma de ser colaboracionistas si tomaran control de Gaza gracias a las acciones de Israel.

El segundo escenario es el derrocamiento de Hamás y dar control de la Franja a alguna fuerza extrajera –idealmente a Egipto, como lo ha sugerido el principal negociador de la Autoridad Palestina, Saeb Erekat. Es dudoso, sin embargo, que Egipto acceda a relevar a Israel del peso de Gaza. Y la OTAM ha dicho oficialmente que no se comprometerá a llevar tropas de paz a los territorios palestinos.

La tercera opción es comenzar con la primera, una operación limitada, pero, conforme se intensifiquen los combates, nos veríamos obligados a implementar la segunda opción, una guerra total contra Hamás. Esa puede ser la opción menos deseable de todas, ya que deja a Israel vulnerable a eventos que están fuera de su control. Pero dadas las experiencias israelíes previas, ese puede ser el escenario más probable.

 

La bomba iraní. La cuenta regresiva para que tengamos un Irán nuclear está midiéndose ya no en años sino en meses. Pocos aquí en Israel creen que los esfuerzos diplomáticos del presidente Obama logren algo; y si esos esfuerzos fallan, no habrá suficiente tiempo para convencer a la comunidad internacional de que adopte sanciones efectivas. El peligro del conflicto actual en Gaza, entonces, es que Israel estará demasiado preocupado en su enfrentamiento con Hamás y quizá con Hezbolá para responder adecuadamente ante la amenaza iraní. El conflicto en Gaza, sin embargo, puede tener el efecto opuesto, especialmente si la IDF pierde el enfoque y de pronto se descubre, de nuevo, en una batalla imposible de ganar. Los políticos israelíes pueden empezar a preguntarse acerca del sentido que tiene luchar contra los representantes de Irán cada cierto número de años, en lugar de confrontar a Irán directamente, especialmente dada la urgencia de detener a un Irán nuclear.

 

El destino de la solución de dos Estados independientes. Es posible que el futuro de Cisjordania se decida en Gaza. Si la comunidad internacional obliga a la IDF a terminar la operación antes de que la amenaza balística contra el sur de Israel se resuelva, los israelíes inevitablemente concluirán que, aun cuando nos reacomodemos de acuerdo a las fronteras de 1967, como lo hicimos en Gaza en 2005, la comunidad internacional no nos permitirá protegernos a nosotros mismos. Y la probabilidad entonces de convencer a los israelíes de retirarse de Cisjordania –ya que es fácil alcanzarla con misiles desde nuestros mayores centros urbanos– será casi inexistente. Al final, entonces, la creación de una Palestina independiente estriba en neutralizar a Hamás.

 

La respuesta árabe moderada. Hace cosa de seis meses, durante una reunión con un alto oficial palestino, me sorprendí cuando me preguntó como si nada: “Entonces, ¿para cuándo es que ustedes van a invadir Gaza?” “¿Quiere decir que eso es lo que usted desea?”, le pregunté. “Si quieren un acuerdo de paz”, contestó, “no tienen otra opción”. Nunca me esperé que esa postura se hiciera pública, pero algunos líderes árabes –incluido Hosni Mubarak de Egipto e incluso el irresponsable Abu Mazen– se han acercado tanto como se atreve un líder árabe a manifestar su apoyo al ataque de Israel, al condenar a Hamás por provocarlo.

En los noventa había la esperanza de que un “nuevo Medio Oriente” emergiera de las pláticas de paz. Para Israel, eso resultó ser casi una ilusión fatal. Ahora, empero, un nuevo Medio Oriente puede estar en ciernes –no a través de la paz, sino a través del conflicto. Y en este nuevo Medio Oriente los árabes moderados están alineándose con Israel, en contra de Irán y sus representantes. Esta es la razón por la cual algunas de las naciones árabes, incluyendo Arabia Saudita, condenaron a Hezbolá y no a Israel en la fase inicial de la segunda guerra de Líbano. Y esta es la razón por la cual gran parte del mundo árabe no condenó el ataque aéreo de Israel contra un reactor nuclear en Siria –un reactor que en realidad era, de acuerdo con un reporte de inteligencia, una futura fábrica de armas nucleares para Irán.

 

Árabes israelíes. La frágil pero resistente red de decencia que une a muchos judíos israelíes con árabes israelíes está una vez más siendo sometida a una prueba casi imposible. Aun ahora, árabes e israelíes continúan trabajando juntos, y árabes todavía compran en áreas judías. La angustia que siente el millón de árabes ciudadanos de Israel por el destino de los palestinos en Gaza debe ser respetada por la mayoría judía. Pero los árabes israelíes también deben entender la desesperación de sus vecinos judíos. En lugar de eso, los miembros árabes del parlamento israelí han culpado enteramente a Israel por el conflicto, y se han alineado con Hamás y con Irán.

Para aquellos que estamos comprometidos con la integración árabe a la sociedad israelí y a que formen parte de la identidad nacional, estos son tiempos deprimentes. Los extremistas entre los árabes israelíes y los judíos están marcando la pauta y reforzando el argumento de la imposibilidad de coexistir. Sin voces fuertes que respondan desde ambos bandos, los grandes ganadores de todo esto serán el partido Yisrael Beiteinu, que ve a los árabes israelíes como quintacolumnistas, y el Movimiento Islámico pro Hamás, que está incitando a algunos árabes israelíes a la violencia. En la ciudad árabe israelí de Um El Faham varios cientos de personas lanzaron bombas molotov a una pareja judía que se acercó a una gasolinera a cargar combustible y apenas se salvó de ser linchada.

 

Elecciones en Israel. Israel tiene elecciones programadas para este mes. Pero aunque nadie lo está diciendo en voz alta esas elecciones probablemente se pospongan si el conflicto crece. La buena noticia es que, con toda certeza, se formará un gobierno de unidad nacional, lo que permitirá una dosis de consenso para compensar el escueto liderazgo que hay en esta generación de políticos israelíes. La mala noticia es que quizá no haya otra opción que seguir con Ehud Olmert como primer ministro.

 

Gilad Shalit. En un mitin reciente en Gaza, Hamás escenificó una obra acerca de Gilad Shalit, el soldado israelí secuestrado. El personaje de Shalit pedía ser regresado a su mamá y papá, mientras los miembros del público reían. Para los israelíes, ese fue un momento formativo y el recordatorio de la naturaleza del enemigo que Israel enfrenta.

De todos modos, una razón por la cual Israel quizá se refrene de entrar en una guerra total contra Hamás es la preocupación por el destino de Shalit. Es difícil sobreestimar lo sensible que es la política israelí al asunto de sus prisioneros de guerra. Livni provocó una manifestación afuera de su casa cuando dijo que quizás Israel no sea capaz de regresar a Shalit. Gilad Shalit es hijo de todos. En cualquier discusión acerca de si Israel debe pagar el exorbitante rescate exigido por Hamás –la liberación de cientos de asesinos afiliados a Hamás, presos en cárceles israelíes–, alguien inevitablemente dirá: “¿Y qué harías si fuera tu hijo?”

Mientras la operación se mantenga limitada, Hamás mantendrá a Shalit vivo. Y si hubiera un nuevo cese al fuego los líderes israelíes insistirían en incluir a Shalit en el acuerdo –y sin sacar de sus prisiones a los terroristas responsables de las peores atrocidades de la segunda intifada.

Aún no sabemos qué es lo que el gobierno ni qué es lo que el ejército creen poder lograr. ¿Qué constituiría una victoria? ¿De qué manera capitalizaremos el éxito militar en una ganancia política? ¿Será suficientemente fuerte el gobierno como para resistir la presión mundial, incluso si sucediera un accidente desastroso que provocara muertes de civiles palestinos? Pero sobre todo lo que se necesita es paciencia, y la plena conciencia, entre los israelíes y nuestros amigos en el exterior, de que esta lucha es parte de una guerra mayor contra un jihadismo cambiante, de un extremo del mundo al otro, y una guerra cuyo resultado definirá a nuestra generación. ~

 

 

Jerusalén, 29 de diciembre de 2008

© The New Republic

Traducción de Pablo Duarte