Sunú: una charla con Teresa Camou Guerrero | Letras Libres
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Sunú: una charla con Teresa Camou Guerrero

Teresa Camou Guerrero, es directora del documental Sunú (2015), que habla sobre el maíz en México. Charlamos con ella sobre cine, su experiencia con comunidades campesinas y el potencial transformador del arte. 

Teresa Camou regresó a la Sierra Tarahumara en sus veinte, un par de zancos al hombro y pedazos de cartón reciclado bajo el brazo. Había dejado su natal Chihuahua un par de años antes para realizar sus estudios universitarios al norte de la frontera, enfocados en artes escénicas y la creación de títeres a gran escala. El cabello raso, un arete colgando de la nariz, Teresa visitaba a México con el deseo de practicar el teatro como un vehículo de transformación social.

Cada invierno Teresa dejaba su universidad en Vermont para llevar a cabo temporadas de teatro indígena junto con jóvenes rarámuris. La inspiración, además de la escuela campesina de su madre (activista y educadora popular en la región), provino de varios años de participación con la compañía Bread and Puppet Theatre, de Peter Schumann. “Ahí se me abre la posibilidad,” recuerda la hoy documentalista, “de que tú puedes hacer arte de muy buena calidad con un tema social.”

El trabajo de Teresa en la sierra duró doce años, durante los cuales montó innumerables funciones itinerantes por poblados de la zona. La iniciativa se apagó por la ola de violencia que asoló el estado y también por la falta de recursos. Además, Teresa llegó a un punto en su vida donde sintió que el teatro “le quedaba chico” para contar la historia de estos jóvenes tarahumaras, quienes veían frustrados sus sueños de cultivar el maíz.

“Cuando les preguntaba sobre su futuro, todos me decían: ‘Teresa, nos vemos sembrando maíz, nos vemos trabajando la milpa, casados, con una casita, con animales. No queremos violencia, no queremos camionetas, no queremos celulares. Queremos vivir en paz como indígenas, sembrando nuestro maíz.’ Esto fue hace 7 años”, recuerda Camou. Mientras tanto hoy, dice, la gran mayoría de los jóvenes con quienes participó en el teatro “no tienen lo que querían: ni tierra, ni maíz, ni animales. Viven en mucha violencia.”

¿Qué mejor medio, se preguntó Teresa, en un mundo como el nuestro, que el cine? ¿Acaso no es el soporte ideal para llevar esta historia a un gran número de personas para quienes de lo contrario estas narraciones serían inaccesibles? El proceso fue largo: 5 años, 8 estados, 22 comunidades, 250 horas de material filmado. El resultado fue una película de hora veinte minutos que advierte sobre una potencial crisis alimentaria en México.

La directora quiso integrar múltiples visiones en la historia: familias indígenas, campesinos de temporada y empresarios agrícolas, cuyas voces puso a dialogar con la versión del gobierno. “El amor y la pasión por la semilla se da en todos niveles”, afirma Camou, “se sienten solos todos, solos porque no ven una relación con la ciudad. Nosotros en la ciudad ya no nos preguntamos quién nos alimenta.” Esa pregunta sobre el origen de lo que comemos, según ella, es lo que puede conectar a los habitantes de la ciudad con la urgencia de proteger e impulsar al campo en México.

Uno de los principales retos que identificó Teresa es la falta de información, tanto en el campo como en la ciudad, sobre temas relacionados con el maíz. Estos temas son, afirma, de relevancia para todos: el origen de las semillas transgénicas e híbridas, los intereses transnacionales detrás de su importación, los riesgos para la salud y la pérdida de la identidad en las comunidades. Los rasgos culturales asociados al maíz germinan, a lo largo de los 80 minutos de Sunú, como un recordatorio de que en este país el cultivo del maíz va de la mano de la historia milenaria de los pueblos indígenas. Por lo tanto, proteger el maíz equivale a defender un rasgo distintivo de las culturas mexicanas.

“Cuando a los que participaron en el documental les platicaba de las otras personas que había filmado, se morían de ganas de ver las tomas, ver cómo los otros trabajan la tierra”, comparte Teresa para concluir que lo propio de México, reflejado en el campo y sus productos como en tantas otras manifestaciones, es la diversidad. “En cada estado hay una semilla distinta de maíz, en cada estado hay una forma distinta de trabajar la tierra y un plato de maíz distinto.” Lo anterior debe orientar la discusión, según la realizadora, no nada más a la protección de la salud al generar información sobre los transgénicos, sino también por medio de la defensa de esta riqueza natural y cultural.

Sunú confirma que el soporte documental es un transporte de historia local, un medio que le brinda al espectador la oportunidad de recorrer distintas regiones de México y conocer la actualidad de esta semilla, protagonista de nuestras tradiciones. “El campo en México está latente, está vivo; aunque esté jodido, está vivo.” La gente defiende el maíz, asevera, porque a los campesinos y los empresarios agrícolas los une una misma pasión. Ella quiso representar este interés compartido lo mejor posible a través de un medio audiovisual.

Al platicar sobre cómo su película puede convertirse en un detonante del cambio social e incidir en las discusiones actuales sobre el futuro del maíz en México, Teresa compartió su fe sobre el diálogo que resulta de las proyecciones de Sunú. Además, platicó que con Ambulante existe la posibilidad de llevar su película al Senado en julio próximo. Para esta función, tiene pensado acudir con un grupo de especialistas para fomentar una toma de decisiones informada por parte de los representantes.

La directora de Sunú se estrena en el arte documental con una mirada potente y un voz que se alza sin temor. “El documental es algo fabuloso, estás grabando la historia de ese momento, sea con dinero o sin dinero, se haya caído la narrativa a la mitad de la película o no, estás documentando algo real.” Gracias a la tecnología que tenemos a nuestro alcance, afirma que hoy en día el documental es una herramienta activa que “tiene una potencia más grande que la ficción.”

Antes de despedirse, Camou Guerrero confesó que desarrolla una idea para su siguiente película para la cual tiene la intención de retomar su formación como titiritera. Por lo pronto, Sunú estará en gira nacional con Ambulante hasta finales de junio, además de continuar en su recorrido internacional hasta finales de año. En ese momento, Teresa asegura que la película estará disponible en la red.

 

Para más información sobre las funciones, visita http://sunudoc.com/