artículo no publicado

Memoria de Hunter S. Thompson

Tom Wolfe percibió las virtudes que había de Mark Twain en el autor de Fear and Loathing in Las Vegas: A Savage Journey to the Heart of the American Dream (1972), y lo denominó el escritor cómico norteamericano más grande del siglo XX. Le parecía excepcional su vida azarosa, ahogada –de una manera muy particular– en esa tentativa por destripar al sueño americano. Así vivió Thompson: anegado en drogas y alcohol, armas de fuego de todos los calibres imaginables y una encendida pasión por cuestionar las maneras acartonadas de la autoridad. Sus dos esposas lo confirman como iracundo, pachorrudo para escribir y gustoso de tener esperando a los editores justo al momento del cierre.

El chico de Kentucky, enfermizo y sabelotodo, se convirtió en un autor leído y criticado, creador del periodismo Gonzo. Alex Gibney, director de documentales de vena política como Enron: The Smartest Guys in the Room (2005) y productor ejecutivo de No End in Sight (2007) –brillante documental sobre la pésima actuación de los Estados Unidos en la intervención de Irak– se aventura en Gonzo: The Life and Work of Dr. Hunter S. Thompson (2008) a rastrear los pasos literarios, políticos y vitales de un escritor que bosquejó un modo de escritura a partir de la experiencia psicodélica. Años de agitación y descubrimiento constante. Según Douglas Brinkley, biógrafo de Thompson, su figura tutelar era F. Scott Fitzgerald (1896-1940): la prosa chispeante de una vida fugaz. El recorrido de su vida incluye la pasión por las pandillas de motociclistas (Hell’s Angels), su acercamiento temprano al fotoperiodismo, los maratones de consumo de droga, el culto a Ken Kesey y Thimothy Leary, los albores de los derechos civiles, la familia Kennedy, la revista Rolling Stone, la adaptación al cine de la novela con Johnny Deep y Benicio del Toro (1998) y demás. Alex Gibney puso la mirada fija en Thompson y si bien la historiografía clásica destaca la prueba documental para reconstruir la vida y obra de un biografiado, en su caso, ni las horas de video, ni las grabaciones de audio, ni sus repetidas presentaciones en televisión ayudan para comprender al personaje.

- Luis Bugarini