artículo no publicado

El discurso de Amal Clooney ante la ONU

En su intervención ante la ONU, Amal Clooney nos recordó que un buen discurso parte de un propósito claro, que se refleja en un llamado a la acción para quien lo está escuchando.

Con motivo del Día de la Mujer estuve buscando discursos relevantes de mujeres en la arena global para ver de qué y cómo está hablando el liderazgo femenino en otros países. Así, me encontré con una efectiva pieza pronunciada ante la ONU por Amal Clooney, destacada abogada de derechos humanos (entre sus clientes figura Julian Assange) quien, además de contar con una carrera muy exitosa por mérito propio, adquirió fama global al casarse con el actor George Clooney.

En su intervención, Amal Clooney nos recuerda que un buen discurso parte de un propósito claro, que se refleja en un llamado a la acción para quien lo está escuchando. En este caso, el discurso busca algo muy concreto: que la comunidad internacional apruebe la realización de una investigación legal que permita juzgar por crímenes contra los derechos humanos las acciones terroristas del ISIS (Daesh).

Para ello, eligió una estructura narrativa simple, en la que explica que:

  1. Se reunió con funcionarios de Irak, Reino Unido, Unión Europea, Estados Unidos y Rusia para exponer los casos en los que ella defiende a víctimas del ISIS.
  2. Todos esos funcionarios apoyaron la idea de que la ONU debe investigar los casos con el permiso de Irak (porque ahí se cometieron los crímenes) y la aprobación del Consejo de Seguridad.
  3. El Reino Unido hizo un borrador de la resolución e Irak dijo que estaba de acuerdo con pedirle al Consejo de Seguridad que inicie la investigación.
  4. Y nada pasó… todo se quedó en borradores, buenas intenciones y palabras de apoyo.

Ahí es donde la oradora despliega el triángulo de la persuasión que hace efectivo su discurso, es decir la suma de:

  • Argumentos racionales claros: los líderes de ISIS deben pagar por sus actos porque “ustedes mismos (la ONU) han dicho que son el grupo terrorista más brutal en el mundo y representan una amenaza sin precedentes”.
  • Argumentos emocionales efectivos: Le da nombre y rostro a su argumento legal con la historia de una de sus defendidas, Nadia Murad, una chica iraquí de 21 años esclavizada y violada por militantes del ISIS en su país.
  • Personalidad alineada con el discurso: Habla de manera firme y asertiva. Establece su derecho a hablarle a la audiencia como abogada de un grupo de víctimas de los crímenes de ISIS. Y algo muy interesante. Es una mujer que combina muy bien sus credenciales profesionales con una imagen pública impecable y su estatus de “celebridad” por estar casada con George Clooney para impulsar su causa a favor de los derechos humanos.

La parte más eficaz del texto es cuando Amal Clooney va desmontando los pretextos para la inacción de los miembros de la ONU con preguntas retóricas que ella va contestando. Los erotemas, o preguntas retóricas, son un recurso útil que le va dando al discurso la calidad de diálogo, lo que lo vuelve más fácil de seguir y recordar.

“¿No se ha actuado porque los crímenes de ISIS no son graves?” se pregunta. Y después expone como fiscal la evidencia: ataques terroristas en más de 31 países y masacres en Siria e Irak que, según la ONU, ya clasifican como genocidio. “¿Los intereses políticos de países poderosos son el obstáculo?” Y se responde que no, porque ninguna nación miembro de la ONU ha defendido al Estado Islámico. “¿Será que los crímenes de esta naturaleza son demasiado difíciles de demostrar?” es la tercera pregunta retórica. Y responde que ISIS ha sido tan desprolijo en su proceder como grupo criminal, que deja récords hasta de los números celulares con los que organizan sus operaciones de secuestro, amenaza y asesinatos. “Ellos no se molestan en ocultar sus números telefónicos porque saben que nadie los está buscando”, concluye la abogada.

El cierre del discurso es demasiado largo y por momentos, repetitivo. Pudo haberse acortado en frases más cortas para lograr mayor contundencia y recordación. Sin embargo, tiene momentos que vale la pena rescatar: “Cada conflicto nos recuerda que no puede haber paz duradera sin justicia”. “La falta de rendición de cuentas simplemente nos lleva a ciclos continuos de violencia vengativa”. “No dejemos que esto se vuelva otro Ruanda, donde ustedes se arrepintieron de hacer demasiado poco demasiado tarde”. Y “no dejen que ISIS cometa genocidio y quede impune”.

No sé si el discurso de Amal Clooney moverá a su audiencia a actuar o si quedará simplemente como uno de tantos que a diario se dan en la ONU. Pero al ser ella la mensajera, logró que resonara fuerte en los medios internacionales y que se pusiera el reflector en el costo humano de las acciones de un grupo extremista que, no debemos olvidar, está cambiando para mal el mundo de nuestros días. ¿O alguien se explica el éxito de la retórica de miedo de Trump, Le Pen, Farage y tantos populistas de derecha sin la existencia de esa amenaza llamada ISIS? Bien dijo Amal: “Si no cambiamos el rumbo, la historia nos juzgará y no habrá excusa para nuestro fracaso.”