artículo no publicado

¿Qué significa Leonard Cohen para ti? Tres músicos responden

Tres músicos españoles explican cómo les influyó la música de Leonard Cohen.

Rafael Berrio:

He sido un seguidor irregular y algo tardío de Cohen. El cantautor no estaba en nuestro canon fundamental de adolescencia, donde sí estaba Reed, Bowie y Dylan, por ejemplo. Sin embargo conservo el primer álbum en vinilo que compré de él: Death of a Ladies' Man, fechado en 1977, pero que seguramente yo compraría más tarde. Un álbum, por cierto, del que Cohen renegaba.

Lo que hace especial su obra, a mi parecer, es la utilización de ciertas progresiones de acordes que no pertenecen a la tradición del rock o el blues, en cuanto a música de raíz negra, sino a sonoridades muy particulares, acaso de remota inspiración francesa, o mediterránea, y de cierto aire bohemio o zíngaro, que lo hacen un autor único y singularísimo, con esa solemnidad suya en las melodías tan reconocible y ese desarrollo lento y dilatado de las palabras.

Mi disco favorito, sin ninguna duda, es su cuarto álbum, New Skin for the Old Ceremony, producido de manera muy notable por John Lissauer. Ahí está una de las canciones más impresionantes del canadiense, en mi opinión: "Who By Fire".

Aquí, el videoclip de “Arcadia en Flor”, de Jonás Trueba: 

Miren Iza, Tulsa:

He sentido mucho la muerte de Leonard Cohen, es como si el mundo fuera a ser otra cosa a partir de ahora, otra cosa peor. Me ha acompañado siempre en mi vida musical y lo tengo asociado a muchas etapas diferentes y a ciudades distintas, yo y mis gustos cambiaban pero él ha seguido siempre ahí. No era un genio y nunca pretendió serlo, era un artesano que tejía y narraba su vida en canciones. Ahí radica, creo, la identificación, lejos de la imagen de rock star que podían proyectar otros coetáneos suyos. Y sin embargo tenía algo que está al alcance de muy pocos, que es la capacidad de elevarnos, de hacernos creer que podemos ser mejores.

Si tuviera que escoger tres canciones elegiría con mucha dificultad:

"One of Us Cannot Be Wrong", porque es del disco Songs of Leonard Cohen, que es el primer disco de él que tuve y la he compartido hace muy poco con un amigo, por el placer de redescubrirla y de discutir aún acerca de su significado. Y por la sencillez del silbido.

"I’m Your Man". Me encanta esta canción y este disco entero, por el pulso diferente que tiene, la producción divertida y juguetona, de sintetizadores y saxos, tan nocturna. Esta canción en concreto es irónica, elegante, sabia, humilde y sexy. Perfecta.

"Famous Blue Raincoat". Es una de las canciones más preciosas jamás escritas. Las subidas en la escala que hace en el estribillo, tan típicas de él, que tienen un carácter casi místico. Y deja entrever su carácter, el amor por los detalles narrativos y por sus amigos. Otro día elegiría otras.

Cohen ha sido para mí un referente musical y vital. Me ha marcado como músico y como persona. No puedo decirlo de muchos extraños. Igual que Dylan y algunos otros y otras, es una especie de referencia casi familiar de alguien que va más adelante en un camino. Que casi no lo ves, pero aún lo ves.

Aquí, “Oda al amor efímero”, de Jonás Trueba: 

Abel Hernández, El Hijo:

Aunque recuerdo flipar de adolescente con un playback suyo en TVE cuando presentaba “First We Take Manhattan” (con ese traje de chaqueta), en realidad descubrí sus primeros discos cuando tenía yo unos 19 años, ya muy metido en Dylan y algún otro cantautor poeta, y supuso un tremendo impacto. Muy poca gente lo conocía en mi entorno. Me encantaba su manera de arpegiar con la guitarra española, esa voz que luego se iría haciendo más y más grave, y sus letras con esa mezcla de distancia lírica, espiritual y conceptual tan intensa y humor e intimidad. También me interesaba mucho la producción (los elementos orquestales o country y ese aire del Mediterráneo y Oriente Medio) de esos cinco primeros discos, incluido (aunque es otra cosa) el que le produjo Phil Spector a la fuerza. En cuanto me enamoré de él empecé a leer cuanto pude de su obra literaria. Primero Los hermosos vencidos y, cuando Fundamentos-Espiral la reeditó o reimprimió (al menos durante algunos años no fui capaz de encontrarla), también su primera novela, El juego favorito. También pillé varios de los libros de poemas de cubierta negra publicados por Visor.

Algo que me fascinaba de Cohen eran las versiones distintas de los mismos textos, sus libros de poemas a veces parecen cuadernos de bocetos, colecciones de intentonas fallidas. Sus canciones son como destilados de esos bocetos, los mismos árboles más podados, a veces reuniendo varios, como si fueran injertos de unas ramas en otras.

Me interesa muchísimo el Cohen de los 80 también, y un poco menos el de los últimos 3 o 4 discos, pero siempre ha mantenido un nivel más que notable. Aún no he podido (literalmente) escuchar el último. Es una influencia capital en los primeros tiempos de Migala, desde luego y en mi manera de escribir y cantar.

Limitar a dos o tres canciones me parece simplemente cruel. Aparte de los clásicos inmortales de sus tres primeros discos, “Bird on the wire”, “Sisters of mercy”, “So Long”, “Marianne”, “Chelsea Hotel #2”, “Avalanche”, “The stranger song”, “Story of Isaac”, “The partisan”... están “The guests”, “Un canadien errant”, “Hallelujah”, “Dance me to the end of love”. Y las de I'm your man: “Take this waltz”, “Tower of song”, “Everybody knows”, “Ain't no cure for love”, “I'm your man”... Y “The future” (¡menuda letra!)... Todas ellas y otras las habré oído tantas veces en el pasado y han pesado tanto.

Pero hoy diré cuatro: “Suzanne” (por abrir la puerta de sus maravillas), “Who by fire” (como ejemplo del aprovechamiento de lo antiguo, lo místico y lo judaico-bíblico), “Famous blue raincoat” (como ejemplo de canción narrativa y sentimental) y “First we take manhattan”(como ejemplo de canción multicapa sobre la situación política desde una posición ambigua, ¿apología del terrorismo?, y personal, del individuo que se acepta perdido y desesperado en la complejidad de su momento histórico).

Es muy grande Cohen. Seguirá siendo muy grande. Como un profeta maltrecho vestido de traje.

Aquí, el videoclip de “Balada baladí”, de Jonás Trueba: