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Taxi driver: visita guiada
Por Alonso Ruvalcaba

Ver Taxi driver (1976) de Martin Scorsese en cine –en una brillante copia recién restaurada para el cumpleaños 35 de la película– deja claro que la imagen que nos ha quedado de Nueva York de la película no es la que está en buena parte del film. La violencia alucinante de los últimos veinte minutos de Taxi driver ha terminado por ofuscar la ciudad retratada en su primera parte. En ésta, vemos una Nueva York filmada amorosamente, incluso eróticamente, con una cámara que se detiene en la humedad de las banquetas y el parabrisas como otras cámaras se demoran sobre el sudor de una piel. Es una fotografía suculenta (vista ahora tan resplandeciente como se vio hace más de tres décadas), aunque estorbada constantemente por los comentarios de racistas o ultraconservadores del taxista Travis Bickle (Robert de Niro). Hay una clave, muy al principio, que se nos puede escapar en lo que tragamos un puño de palomitas:

Martin Scorsese y su fotógrafo Michael Chapman transmiten algo completamente opuesto al talante de Travis. Éste vive en asco constante por la ciudad; Scorsese, Chapman y el compositor Bernard Herrmann parecen fascinados por la ciudad. Veamos este clip, donde la ciudad nocturna parece contradecir la mirada inquieta de Travis:
Una marquesina dice: Playland. Aquí, Times Square no es un área criminal: es un espacio para el juego, para que las parejas se encuentren, para las caricias sin fines de lucro. La música –un saxofón cadencioso– acentúa esa sensación. Es, si se quiere ver así, una más de las formas en que Travis no comprende lo que lo rodea. También es una suerte de tensión entre la fotografía y la música, por un lado, y el guión y el actor principal por otro. (Después, en la última parte de la película, la tensión se resuelve: la violencia se convierte en una especie de hoyo negro y rojo que jala todo hacia sí.)
Otro ejemplo de esta contradicción está en la secuencia en que encontramos por primera vez a la bellísima Betsy (Cybill Shepherd). Travis escribe en su diario: “La primera vez que la vi… tenía un vestido blanco. Apareció como un ángel, desde la porquería. Nadie puede tocarla.” Sin embargo, lo que vemos no es porquería: es una ciudad ajetreada, viva, rica, un hombre que acaricia afable a una mujer, y escuchamos de nuevo ese voluptuoso saxofón que acentúa la belleza sensual:
Vale la pena detenerse en esta secuencia: Scorsese la atavía cuidadosamente de alusiones. En un diálogo memorablede Ciudadano Kane, el anciano señor Bernstein dice:
Un hombre recuerda cosas que uno no pensaría que puede recordar. Yo, por ejemplo. Una vez, en 1896, iba a Jersey en el ferry; cuando zarpamos, estaba llegando otro ferry y ahí venía una muchacha. Traía un vestido blanco y una sombrilla blanca también… La vi nada más un segundo –pero no ha pasado un mes en que no haya pensado en ella desde entonces…
Ese hombre que ve a la mujer de blanco un segundo ¿es Travis? Evidentemente no, ya que Travis logrará no sólo hablar sino salir (¡dos veces!) con Betsy. El Bernstein de Taxi driver es el propio Scorsese, que ve pasar a Betsy frente a él, la sigue con la mirada pero no le habla. (Scorsese es el barbón sentado a la entrada de las oficinas de Palantine, que aparece en el segundo 33 del clip. Su aparición le da a la secuencia una muy rica tesitura.) La secuencia pareciera indicarnos que Betsy no es el equivalente de la muchacha de blanco en Kane sino de Rosebud, el trineo que es símbolo de la felicidad tenida y perdida para siempre. Véase la primera vez que Welles nos muestra el trineo:

La letra en el diario, la similitud de las frases –“The first time I saw her…” y “I first encountered Mr Kane…”–, la disolvencia: Betsy es un nuevo símbolo de la felicidad tenida y perdida para siempre. ¿Es necesario recordar que Bernard Herrman también es el compositor de la música de Ciudadano Kane? (Apunte lateral: Cybill Shepherd como Betsy es uno de los errores de casting más afortunados de la historia. En realidad no se parece a la Betsy del guión. Cybill tiene un aire travieso, amable, incluso tierno; la Betsy del papel es “a star-fucker of the highest order”.)
La película es entonces, por momentos, lírica, bella, fascinada con los objetos que retrata. (Incluso cuando retrata objetos peligrosos, como en la hilarante escena en que el dealer le vende a Travis un verdadero arsenal: la cámara se pasea sobre las armas como si estuviera lamiéndolas.) También es una tela riquísima en alusiones. A veces son citas puntuales: el eco del balazo que recorre las escaleras en la secuencia de la matanza y que emula el eco en las escaleras de la canción Che sera sera en la segunda versión de El hombre que sabía demasiado de Hitchcock, o elmomento en que Travis se pierde en su vaso de AlkaSeltzer:
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Comentarios (5)
Estimados, Taxi Driver es la película que más veces he visto (como nueve) y no me cansaré de apreciarla. Para mí es un gran viaje sobre todos los temas de interés universal: quién soy, a dónde voy, cómo veo-percibo las cosas, que tenemos y que carecemos, que hacemos o dejamos de hacer, musica, fotografia, encuadre, narrativa, tecnica, reflexion, todo, todo !!! El final se me hace perfecto: a nadie deja satisfecho el desenlace y asi es la vida, porque siempre hay algo que nos falta por hacer, por eso, hay que disfrutarla. Viva el Gran Cine !!!
Ah, muy buena pelicula Taxi driver. Solía verla muy seguido, casi diario, cuando tenía 15 años. Me identificaba con Travis, es falso que no se pueda uno identificar con ese personaje. La soledad, las salas porno, la comida chatarra: esa es la tesitura que me gusta de la película, no la banda sonora, no el saxofón, sino la ciudad vista a travès de la vida en flujo de Travis. Mi papà me dijo que Travis era lo que dijo Scorsese -un perdedor, pero no comprendía yo eso. ¿Se debe vestir un Armani y congratularse con las chicas para no serlo?. ¿Se debe llevar a las mujeres a cines no porno?. ¿ No es lo más sorprendente la inocencia de Travis al llevar a la chica al cine porno?. ¿O es el síntoma de su locura?.
Muchas gracias por la visita guiada, se antoja verla otra vez, también se agradecen las referencias otras películas que debo ver.
Agradezco esta minuciosa visita guiada. Volveré a verla con una mirada cuidadosa y abierta.
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