En el museo: Octavio Paz, la figura de cera

Diciembre 21, 2012 | Tags:

 

El Museo de Cera es el único que deliberadamente rinde culto a la celebridad, que es la diferencia sustancial con los museos que exponen obras. Y ese es su encanto. El encanto de hojear una revista de nota rosa y tomar refresco. El encanto de lo inútil, el ocio de pasar el tiempo observando de cerca el bigote de Frida Kahlo, mientras alguien, en otro lugar, salva una vida. Pero es curioso que esas figuras inútiles como una vela gigante retraten la idea de utilidad. De ejemplos a seguir. De fama y fortuna.

Es interesante la narrativa en las salas, qué figuras hay, quién está al lado de quien, y cómo conviven entre sí, en el mismo campo semántico. Por ejemplo, en la entrada, está la más reciente adquisición del Museo de cera de la ciudad de México: Enrique Peña Nieto. Entre Miguel Bosé (quien mira con el rabillo de ojo a Peña), Lady Gaga (cuidando las espaldas a Peña), a un costado de Felipe Calderón (con los brazos en alto y la mirada perdida, quizás a punto de perseguir a una paloma). En esa misma sala, a unos pasos, está Octavio Paz al lado de Alejandro Fernández, que a su vez está al lado de una cantante mexicana que me niego a nombrar. La lógica es simple, en la primera sala hay una muestra representativa del paseo. Algo así como una introducción.

Las figuras de cera son retratos de la cumbre en dos sentidos: personajes célebres representados en un momento de gloria. No cotidiano, no crítico: un momento emblemático. Como Octavio Paz sentado, de pierna cruzada. Ese día Paz no tenía su respectivo letrero, así que una mujer, desconcertada, le preguntó a otra: ¿Y quién es ese señor tan grandote? Conforme descendía en los círculos del museo, la pregunta sobre qué hacía Octavio Paz en esa sala, empeoraba.

Sigue la sala de arte: Van Gogh, Picasso, Dalí (con los bigotes chuecos como una resbaladilla), Lautrec (olvidaba que era enano), Frida Kahlo, Diego Rivera. Un adolescente en esa sala le preguntó a su madre si esos eran artistas, a lo que respondió: Sí, hijo, son los artistas más importantes del mundo. Todos pintores. Incluyendo a Lautrec, una idea enana de que el arte es sinónimo de pintura. ¿Por qué la paleta de madera con pintura de colores sigue siendo el logotipo del arte?

De la sala taurina diré que Josefina Vicens haría un buen papel en las gradas al lado del periodista Jacobo Zabludovsky. Y que la mano mecánica de un cantante de ópera, moviéndose a diferencia del resto de las figuras estáticas, debió haber advertido el sótano dedicado al terror.

Las sala dedicada a la política mexicana es una monografía de papelería –de los presidentes de la república– elevada a la tercera dimensión. Con fechas y fichas. Y esta frase: “Episodio notable en su mandato”. En la de Carlos Salinas, por ejemplo: “La firma de tratado del libre comercio de Norteamérica.”

Hay una joya inesperada en la sala católica. Remeda una iglesia con bancas de madera y unos cuantos feligreses de cera (que hacen que uno confunda a algunos visitantes con figuras de cera). En el altar están Benedicto XVI y Juan Pablo II. Tres niños se hincaron ante el Juan Pablo II de cera, su madre los fotografiaba. Allí está la virgen de Guadalupe y Juan Diego. También Jesucristo. Y Sor Juana. Pero ¿qué hace Sor Juana allí? Tan esquinada, tan recatada, a un costado de Jesucristo.

Luego de Sor Juana en la sala católica, tiré la toalla. Como la tiro ahora. Hasta llegar al sótano: las salas dedicadas al terror. Los personajes de ficción que conocemos. No me esperaba que una figura se moviera al tiempo que se escucha un trueno fuerte, aunque por fortuna delante iba un niño que traía una chamarra de la que pude prenderme. Más adelante un Drácula que se levanta del féretro sin decir agua va. Sigue un laberinto de espejos. El recorrido está musicalizado con la banda sonora de Mario Bros, que alegremente iban tarareando mis acompañantes.

Al término del recorrido llegué a dos conclusiones: soy de la misma estatura que Carlos Salinas de Gortari y los únicos dos escritores son Octavio Paz y Sor Juana. Aunque Sor Juana está en un contexto religioso, en contra esquina de Teresa de Calcuta. ¿De tal modo que Octavio Paz es el único escritor actual? ¿El único y más grande escritor mexicano?

¿Por qué?

Es verdad que el culto a la celebridad, así como puede tener el encanto del morbo tiene una sombra larga, oscura, carente de crítica, y se cristaliza justamente con este personaje: el Octavio Paz, la figura de cera. Inofensivo en el Museo de cera (como puede apreciarse en la fotografía), el problema es cuando ese culto a la celebridad existe fuera del Museo de cera. Ahí su gravedad. Y quizás el culpable, no sólo de malos poemas que lo imitan sino del analfabetismo y la falta de curiosidad por la lectura, tan urgente de atender en nuestro país.

 

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Comentarios (10)

Mostrando 10 comentarios.

cierto! creo que a ese museo le falta algo mas que una buena organizacion, creo que necesita tener varias etiquetas explicando los hechos o sucesos que caracterizaron a cada personaje ya que solo continuan alimentando nuestra ignorancia!

 

Interesante perspectiva. Resulta complicado para un Museo privado que vive de sus ingresos en taquilla el equilibrio entre lo que el visitante pide y la misión como recinto histórico. La razón de la presencia de Sor Juana en la sala religiosa obedece al guión de la visita guiada para escuelas, con cuya presencia al igual que la de la Madre Teresa, nos permiten ofrecer contenido laico en dicho pasaje.

Hace unos días colocamos la figura de Carlos Monsiváis y ya trabajamos en la de García Márquez. Aunque aún no contamos con una sala de escritores, trabajamos en poder tenerla en fechas próximas.

Esperamos que tengan la oportunidad de juzgar personalmente las figuras. El rostro de Paz fuera de foco no ayuda mucho a darse una idea del resultado.

Saludos

Expreso mi desagrado por la figura de cera, parece funcionario público; feo y patético homenajea a tan gran poeta y ensayista.

Orale, no había visto a Octavio Paz. Me extraña no ver a Carlos Fuentes.

En Tijuana solo hay un museo y es de cera, el personaje principal es la tía Juana que ayudaba a cruzar a nuestros connacionales para el otro lado. Ella si era una gran veladora.

Me alegra que en Oaxaca no tengamos un museo de cera, por cierto me pregunto si Octavio y tú no tienen parentesco y también me pregunto como se ve Sor Juana, debió ser preciosa. 

Hay algo peor que creer que los pintores son los únicos artistas y es creer que los únicos "artistas" son los que aparecen en el canal de las estrellas. Llamar arte a eso es el origen de la explicación de que hayan puesto en la sala religiosa a la escritora vestida de monjita y de que el señor trajeado en una silla no estiviera entre los artistas sino entre políticos y miembros de la farándula. Han de haber creido que era un ex-presidente. 

Esto ya no es un roblema de lectura, sino de alfabetización. Acostumbrados a lso informes de gobierno en donde se celebran los millones y millones de graduados, a nadie se le ocurrió preguntar sobre la calidad de esos graduados. Ahora hasta las universidades van a huelga porque los estudiantes protestan porque alguien pretende que aprendan. En esas seguimos. 

 

Me parece que el gesto que tiene la figura de don Octavio no les quedó bien, me parece de otra persona.

Coincido con mi tocaya, triste que Octavio Paz sólo sea una figura de cera irreconocible para muchos mexicanos, el analfabetismo se muestra con el recuento de figuras que existen en ese recinto, sólo dos escritores, que feo... y Lady Gaga, chale esa sí es para la sección de terror.

Ya es un lugar común quejarse de la figurita de cera , del engaño colorido ,  blablabá , en decremento de la no lectura . Qué desgracia , somos tan pocos los lectores de verdad  que deberíamos estudiar letras para salvar a la humanidad ,  y caminar con los sobacos peludos por coyoacán  , todo muy superado , muy liberal ,  snifff . La obra de Paz es la más leida de la literatura mexicana del siglo XX y XXI , un clásico ,  no como tanta basura editorial contemporánea que merece , ésa sí , un lugar destacado en el bordo de xochiaca .

si anamaria, tiene razon, queda la impresion de que faltan recursos al narrador para haber sacado una historia mas interesante, sin tantos lugares comunes, la verdad es que la foto de la estatua del sr. paz es bastante inquietante y si el hecho de inquietarnos no es arte pues entonces que carbones es el arte, a mi me dieron ganas de conocer ese museo nada mas de ver la dichosa foto, saludos

Q buena noticia, mi homenaje a Don Octavio, aún es difícil pensar sin él.

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