La no-lectura en México

Expresar lástima sobre el nivel de lectura del mexicano promedio -que viene siendo el mexicano total- se vuelve un aburrido lugar común. Dicha queja resulta pesada cuando proviene de alguien que apenas libró la media porque en su paso se cruzó una versión acotada de Aura o una edición de los Poemínimos en solitario. Cuando se afirma, luego después, que la causa del problema estriba en la baja calidad de la educación, cosa que normalmente se dice como si se hubiera descubierto la pólvora, ya es una invitación a la violencia. Además, las clases “educadas” de nuestro país, como ha sido demostrado, son de las que menos leen.
    Queda claro que el ínfimo índice de lectura no mejorará -si es que es preciso que mejore- hasta que no se entienda cabalmente al público no-lector. Es decir, se tienen que identificar objetivamente las razones subjetivas por las cuales no se lee. Sin embargo, aquí nos encontramos con otro problema. En México hay tantas personas que no leen que se torna verdaderamente imposible hacer una tipología que comprenda todas las maneras y estilos de evadir la lectura. El mexicano no-lector abarca todas las clases y edades, grado de escolaridad, nivel de profesionismo y salud ocular. No obstante, en el abismo de la no lectura se alcanzan a vislumbrar algunas preocupantes tendencias generales.  
    Entre los no-lectores más típicos y pintorescos se encuentran aquellos que guardan cierto respeto por la lectura. Se puede llamar el "no-lector casual". Por lo general tienen conocimiento superficial del canon. Este no-lector conoce los títulos y nombres de los autores de los libros que debía de haber leído pero no leyó. Los más duchos conocen incluso los pormenores de la trama de algunos de los libros o bien pueden recitar un par de versos sueltos de algún poema. No es inusual escucharlo hacer comparaciones con Don Quijote peleando contra molinos de viento, o inspirándose con un "verde que te quiero verde", por ejemplo. Su falsa lectura forma tal parte de su vida que cuando menciona un libro asegura siempre haberlo releído y se congratula con el asombro de sus cuates lectores cuando les platica que “esta releyendo” En busca del tiempo perdido como si la vida no fuera demasiado corta. Pertenece a la misma familia de no-lector aquel que no puede reconocer que no ha leído un libro. Pareciera que salvaguardan el conocimiento universal con su existencia ya que asegura haber leído cualquier libro que se le pregunte. Su poeta favorito, en el mejor de los casos, es Pablo Neruda pero normalmente prefieren a Benedetti. En su más graciosa expresión creen que Antonio Machado es un cantautor.
    Otro grupo de no-lectores se puede catalogar como “no-lector militante”. El no-lector militante general no tiene remedio. Si no tiene gusto por la literatura, de cualquier tipo, no se puede hacer nada para que lea. No juzga que la literatura sea util o necesaria, ni socialmente ni para su enriquecimiento personal. Con un poco de suerte leerá el periódico por internet, las revistas del corazón o alguna publicación de estilo que le permita contribuir a una charla. Este tipo de no-lector es relativamente inofensivo. No es el caso del no-lector militante especializado, que se revela como uno de los tipos más alarmantes. Entre ellos se encuentran los escritores jóvenes cuyo oficio proviene del estilo de vida más o menos cool de los literatos y no de su amor por la literatura.  No leen nada que no confirme que lo que escriben es novedoso y revolucionario. Por lo mismo suelen leerse entre ellos y afirman estar cambiando el rumbo de nuestras letras. No persiguen su gusto a través del tiempo e ignoran lo que critican. Se ofenden si se les sugiere la lectura de un autor que logró lo que se proponen desde 1948 o si se les señala que su supuesto verso sin prosodia es un octosílabo coplero. No es raro que un no-lector especializado haya escrito más libros de los que ha leído. Lo más nocivo de este no-lector es que contribuye significativamente a confirmar la inutilidad de la literatura que abanderan los no-lectores militantes generales.
    Finalmente llegamos al “no-lector político” que tanto ha ocupado a los internautas en fechas recientes debido a la pifia del pre-copete presidencial en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara. Pero no sólo fue Peña Nieto. Cordero también se echó una después y López Obrador no conoce muy bien lo que promueve en la Cartilla Moral, de Alfonso Reyes (como evidenció Guillermo Sheridan en su blog). Este tipo de no-lector, digamos, “presidenciable”, no resulta tan preocupante. En una sociedad moderna, según pretendemos ser, no se puede esperar, ni es deseable que el presidente sea un sabio enciclopédico que cuestione cada decisión desde un punto de vista filosófico y literario. Las excepciones son pocas. Vamos, desde Weber se considera al gobernante como un diletante respaldado por un aparato burocrático especializado. En este sentido es verdaderamente preocupante que los precandidatos presidenciales se rodeen de “no-lectores burocráticos” que no sepan asesorarlos de manera correcta para responder preguntas tan sencillas, en el caso de Peña Nieto y Cordero, o señalarles el fascismo velado de la Cartilla Moral en el caso del Peje. En una conversación reciente con una de las personas encargadas de diseñar la imagen de campaña de Cordero (conocencia que me hace tremer al confesarla) me decía orgullosamente que en el año en curso sólo había leído dos libros y que uno de ellos era un manual para entrenar a su recién rescatado perro. Ni leer, pero, ¿cómo asesorarán estos no-lectores burocráticos a los no-lectores presidenciables sobre cosas que verdaderamente importan?  
    Consterna, además, que los precandidatos no tengan la inteligencia o por lo menos el oficio político para darle la vuelta a sencillas preguntas sobre la lectura. En la clase de “Comentario de Textos” de la carrera de Historia de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM, hace más años de los que quisiera recordar, había un compañero que nunca leía. Tanto, que lo apodábamos el no-lector. Nunca leía la crónica de Altamirano o la carta de relación de Cortés que había quedado de tarea. Sin embargo, en clase, levantaba la mano, confesaba que no había leído el texto, y procedía a refutar la refutación que un compañero había hecho al comentario de otro compañero. Yo por él si votaba.

el ínfimo índice de lectura no mejorará -si es que es preciso que mejore- hasta que no se entienda cabalmente al público no-lector.

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Comentarios (23)

Mostrando 23 comentarios.

Sinceramente, creo que el desapego a la lectura, no es mas que la mala educación que en casa nos brindaron, ya que como nuestros padres o tutores no reconocieron la necesidad de esta, nos fue tranmitido por repeticion y bueno, eh aqui el frustrante resultado de ser de los paises menos cultos del mundo, por lo tanto seguimos siendo un país 3º mundista y seguiremos asi si no le damos una efectiva y permanente solución los que estamos siendo consientes de tal situación y decidimos ir a más contagiando a otros.

Alocución de Federico García Lorca al pueblo de Fuente Vaqueros (Granada) en septiembre de 1931:

Cuando alguien va al teatro, a un concierto o a una fiesta de cualquier índole que sea, si la fiesta es de su agrado, recuerda inmediatamente y lamenta que las personas que él quiere no se encuentren allí. «Lo que le gustaría esto a mi hermana, a mi padre», piensa, y no goza ya del espectáculo sino a través de una leve melancolía. Ésta es la melancolía que yo siento, no por la gente de mi casa, que sería pequeño y ruin, sino por todas las criaturas que por falta de medios y por desgracia suya no gozan del supremo bien de la belleza que es vida y es bondad y es serenidad y es pasión.

Por eso no tengo nunca un libro, porque regalo cuantos compro, que son infinitos, y por eso estoy aqui honrado y contento de inaugurar esta Biblioteca del pueblo, la primera seguramente en toda la provincia de Granada.

No sólo de pan vive el hombre.

Yo, si tuviera hambre y estuviera desvalido en la calle no pediría un pan; sino que pediría medio pan y un libro.

Y yo ataco desde aquí violentamente a los que solamente hablan de reivindicaciones económicas sin nombrar jamás las reivindicaciones culturales que es lo que los pueblos piden a gritos.

Bien está que todos los hombres coman, pero que todos los hombres sepan.

Que gocen todos los frutos del espíritu humano porque lo contrario es convertirlos en máquinas al servicio de Estado, es convertirlos en esclavos de una terrible organización social.

Yo tengo mucha más lástima de un hombre que quiere saber y no puede, que de un hambriento. Porque un hambriento puede calmar su hambre fácilmente con un pedazo de pan o con unas frutas, pero un hombre que tiene ansia de saber y no tiene medios, sufre una terrible agonía porque son libros, libros, muchos libros los que necesita y ¿dónde están esos libros?

¡Libros! ¡Libros!



Hace aquí una palabra mágica que equivale a decir: «amor, amor», y que debían los pueblos pedir como piden pan o como anhelan la lluvia para sus sementeras.



Cuando el insigne escritor ruso Fedor Dostoyevsky, padre de la revolución rusa mucho más que Lenin, estaba prisionero en la Siberia, alejado del mundo, entre cuatro paredes y cercado por desoladas llanuras de nieve infinita; y pedía socorro en carta a su lejana familia, sólo decía: «¡Enviadme libros, libros, muchos libros para que mi alma no muera!».

Tenía frío y no pedía fuego, tenía terrible sed y no pedía agua: pedía libros, es decir, horizontes, es decir, escaleras para subir la cumbre del espíritu y del corazón.

Porque la agonía física, biológica, natural, de un cuerpo por hambre, sed o frío, dura poco, muy poco, pero la agonía del alma insatisfecha dura toda la vida.

Ya ha dicho el gran Menéndez Pidal, uno de los sabios más verdaderos de Europa, que el lema de la República debe ser: «Cultura».



Cultura, porque sólo a través de ella se pueden resolver los problemas en que hoy se debate el pueblo lleno de fe, pero falto de luz.

Me parece que en este último párrafo se resumen nuestras mexicanas realidades.



Saludos.

Aplaudo tu acertado comentario!!!!

Al efecto me parece conducente compartir este link con la entrevista realizada a Jordi Llovet

http://www.rnw.nl/espanol/video/entrevista-a-jordi-llovet

Un punto de convergencia entre ambas disertaciones, trata sobre el interés y el objeto de la educación, y cómo el originalmente (y presuntamente) buscado, ha sido sustituido por el "hambre hipster" de consumir cierta información para su utilización y no para el desarrollo personal.

Espero que sea de su agrado

¡Hay que leer! De todo corazón lo digo: pocas cosas hay en el mundo que contengan más tesoros, que la fascinante actividad de leer. ¿Qué pasa con nosotros, amigos mexicanos?, ¡Tenemos que ponernos las pilas!, ¡Ponernos las pilas desde ya! Leer es algo hermoso. Leer es un fascinante regalo. Leer es aprender... leer es disfrutar, es pensar, imaginar, viajar, descansar, descubrir, conocer. Leer es vivir

Creo que el problema ni es por la pobreza que existe también en toda sudamérica y allá si se lee, en algunos países poco y en otros mucho, mucho más que en México, la culpa tampoco es de la televisión o la internet, que esos existen en Europa y en Norteamérica pero... Allá también se lee, la culpa es de la cultura apática del mexicano, voy a poner otro ejemplo, que no tiene que ver, o si. El mexicano promedio no lava su carro, el mexicano ODIA la jardinería, mi calle cada dia tiene menos jardines, las casas vienen con un jardin integrado ¿Que pasa ? Que a la gente se le hace más fácil quitar el jardín y encementar todo. Odia los árboles, al menos en mi ciudad cada día hay mas árboles y a los pobres que quedan los podan quitando los beneficios que podrian aportar al medio ambiente, no me vengan con que rompen las banquetas ¿Que no han visto las calles arboladas de nuestros vecinos del norte ? Bueno, el mexicano odia todo, todo lo que tenga que ver con un trabajo extra, no existen los hobbies para el mexicano, su hobbie es emborracharse viendo el futbol, o no viendolo, da igual. ¿En donde quedan los libros entonces si al mexicano no le gusta nada ? Las esperanzas se antojan muy lejanas de ver un pais lector.

Por otro lado si hay lectores en México, estoy en desacuerdo con esas categorías de "no-lectores", parece más un artículo lleno de rencor que un verdadero analisis, las personas que critican creo son los pocos lectores, esos que leen unos 10, 20, 30 o más libros al año, los que le aumentan las estadisticas al otro 99% de los mexicanos que no lee NADA, no se trata de criticar al que critica, se trata de crear un pais lector .

¿Qué imagen tendrán de la gente leída e inteligente que la aberran tanto? ¿Por qué leer no es "cool" o "de la puta", pero sí lo es tener los artículos de moda, ser un don juan sin respeto por los sentimientos del otro o ser bueno en deportes? Realmente, hay que identificar el imaginario del no-lector para entender porque el orden de su placer está configurado de ese modo, ¿por qué leer es una tortura?, ¿lo es sólo en comparación de los otros medios que hay?, porque antes, cuando aún sin que todos sean letrados, muchos se entretenían escuchando leer libros, no parecía ser lo más "lame" (en inglés) o "fome" (en chileno) del mundo como parece ser para las nuevas generaciones.

?La ironía del autor es simpática y desafortunadamente real. Sin embargo el tema es serio en un país semisalvaje con pobrezas múltiples y se pueden al menos, plantear algunas soluciones viables. En mis años de preparatoria las lecturas forzosas incluían la Ciudad y los Perros y la Muerte de Artemio Cruz. Autores y libros aceptables. Sin embargo, al llegar a la página 50 o cien, muchos (la mayoría) tiraban la toalla. Éramos muchachos de 16 o 18 años que vivíamos múltiples experiencias y que no nos interesaba gran cosa leer textos extensos. Con frecuencia la reacción era la contraria. Lamento decirlo, pero no conocí a nadie en quién se despertara el gusto por la lectura con estos libros de algunos cientos de páginas. La fobia a la lectura se debe también a este tipo de exigencias "académicas" de la enseñanza media. En contraste conocí (y sigo conociendo) a muchos lectores que habiendo conocido al gran JE Pacheco y su pequeña obra maestra -Batallas en el Desierto- comentan con entusiasmo las múltiples virtudes del libro. La trama es sencilla, interesante y humana; el lenguaje elegante y directo. Ahí está la semilla y algo más podrá crecer en el futuro. Algo parecido, sucedió de acuerdo a un amigo argentino con "El Pozo" de Onetti. Las neuronas espejo se activan cuando la gente se interesa en un texto o viceversa y aún es posible tener buenos resultados. En nuestros días la gente joven busca obsesivamente síntesis de los libros en Internet. ¿Qué nos están diciendo con eso? ¿No valdría la pena iniciar con las pequeñas obras maestras y luego conquistar Montañas Mágicas?. Saludos afectuosos. JAN

Esta tipología de los no lectores, me recuerda el problema de la escasez lectora entre los docentes de los diferenes niveles educativos. A pesar de que el gobierno federal ha invertido millonarias sumas a la promoción de la lectura en las escuelas (en secundaria se aumentó a cinco horas semanales, se abrieron rincones de lectura, etc.), los maestros mexicanos adolecen de ese mal, no les gusta leer ningún tipo de texto. Por ejemplo, yo vivo en la ciudad de Guamúchil, Salvador Alvarado, Sinaloa; la ciudad cuenta con 100 mil habitantes y cuando se presenta un libro de cualquier categoría (aunque la mayoría de litertura) los ausentes son los maestros. Aquí existe una pradoja central que bien puede resumirse en la frase siguiente; "yo maestro te pido a ti alumno que tengas hábito de lectura". Lo pero de todo es que el gobierno recibe de los maestros estadísticas que muestran mucha actividad de lectura entre los estudiantes. Como es el caso del libro "El periquillo Sarniento" editado por Felipe Garrido (muy conocedor del tema de la lectura) el cual si usted revisa el colofón encontrará que se tiraron 27.5 millones de ese título; ¡¡¡¡¡¡¡uno para cada estudiante de educación básica!!!!!! Para confirmar la no lectura de este material editado por la SEP, me di a la tarea de encuestar escuelas grandes de mi ciudad, encontrándome un dato revelador; en la secundaria con mayor matrícula en la zona (alrededor de 1500 estudiantes) solamente una alumna lo había leído y estaba en espera de dialogar con su maestra en relación con el contenido del libro.¡¡¡¡¡¡¡esa es una muestra de la realidad de la lectura en nuestras instituciones escolares!!!!!!!!

Es sabido que la educación en México es incomparable al de otros países, incomparable porque hay pierde y más, si estos países son de primer mundo. He visto y leído artículos que respaldan programas para la mejora de hábito de la lectura en México. Sin embargo, no tocan lo más sencillo, aunque se jactan de hacerlo... un mexicano que gana un jornal diario, podría comprarse al término de la semana un libro de poemas de Neruda o Sabines o querer empezar con el Quijote, no digo Carlos Cuauhtémoc por ahí si es otro costo. Si le planteas a un mexicano, con un nivel de ingresos por abajo del promedio (porque ah!! si no tocan a esta población entre sus estadísticas, ya se jodio el asunto) entre preferir gastar sus $200 pesitos en un buen libro o en una buena despensa... lo pondré fácil, gastar un jornal diario comprando una reducción de los bandidos del rio frio o su pan?... no justifico la no-lectura, reclamo que no haya acceso para esa población. Qué pasaría si los libros costaran menos?... esa es otra historia.

Claro, lo más fácil es culpar a la pobreza, primero tendriamos que enterarnos cuanto leen en Argentina o Chile, por ejemplo, digo, antes de lanzar una crítica facilota .

Si los libros costasen menos o se regalasen (y se han regalado) claro que se leería más. Digamos un 1% o siendo optimistas 3% más.

No, a la gente simple y sencillamente no le gusta leer.

bibliotecas!!!!!!!!!!!!

... lo cierto es que la falta de lectura en nuestro país, se refleja contundentemente en la educación, con padres, profesores, directivos, autoridades educativas y todos los involucrados en la educación, ubicados en la categoría de no-lectores, el panorama es complejo... sobre todo si se piensa que la educación y las horas de escuela "per se" van a seducir a los niños y jóvenes para sumergirse de lleno y de una vez por todas al universo de los libros, es una falacia... basta observar a hijos, vecinos o conocidos, haciendo una "tarea" que como acto obligado, lleva a los estudiantes a "ejecutar" actividades de "investigación" -o consulta en internet-, copiado, pegado, armado, transcrito y demás... y además con los programas oficiales de leer 20 minutos con nuestros hijos, TODA LA MARAVILLOSA EXPERIENCIA DE CONTAR, NARRAR, EMBELESAR CON HISTORIAS ANTES QUE MINUTOS DE LECTURA, SE HA EXTRAVIADO EN EL VERTIGINOSO UNIVERSO DE LA INFORMACIÓN... DE LA TELEVISIÓN Y OTROS MEDIOS QUE CONTRIBUYEN DÍA A DÍA A POSTERGAR EL ENCUENTRO DE UN LECTOR CON EL LIBRO QUE LE ESTABA DESTINADO...

Todos esos medios también existen en todos los países del mundo, o la inmensa mayoría, no es por ahí el asunto, la culpa no es de la televisión, ni del internet, no, es por otra razón que el mexicano no lee, yo personalmente culpo a la cultura vangloriada del "valemadrismo", eso es ser chingón en México y ser chingón en México es lo mejor que te puede pasar, no leer, no, eso es pura perdida de tiempo.

La cosa no es leer sino entender lo leído, por aí dijo alguien. Entonces a los no-lectores habría que sumar los lectores-con-capacidades-diferentes.

Lo malo no es vivir entre personas que se abstienen de leer, al final del camino es la lectura una herramienta, lo perverso es vivir entre personas que se abstienen de pensar, lean o no.

Don Nicolás:

Su texto incluye múltiples vertientes. Me parece que la discusión sobre el Peña Nieto affaire se ha basado en el uso laxo del verbo leer. Estrictamente hablando, leer se limita a darle significado a una serie de signos. A otro nivel, hablamos de lectura de comprensión y su correspondiente deficiencia, el analfabetismo funcional. Pero no nos referimos a eso; o tal vez sí. En parte habla usted de la lectura especializada en relación a la lectura con propósitos de aculturación, formación general o recreación, digamos. Interesante la ilustración elegida. Un grupo de cadetes de West Point lee en clase Aullido de Allen Ginsberg. Hace relativamente poco leía yo un artículo de un profesor de literatura acerca de la dudosa necesidad de que, debido a las exigencias curriculares, un aspirante a policía en los Estados Unidos deba escribir un ensayo sobre Jane Austen, por ejemplo. No es el caso con su compañero, que muy probablemente pretendía ser historiador. A lo que voy es que el sistema educativo básico tiene como obligación, creo yo, dotar a los educandos de las herramientas necesarias para que comprenda lo que lee. Y volviendo a su compañero, tales herramientas incluyen la lógica. La decisión de expandir los horizontes de lectura, más allá de lo estrictamente necesario para desempeñarse adecuadamente en el campo profesional elegido, es estrictamente personal, y yo me daría por bien servido con que los mexicanos entendieran lo que leen, cualquiera que esto sea, y supieran lo que existe para leer. Para mí lo de Peña Nieto fue otra cosa: el temor paralizante de, al ser auténtico, revelar su verdadera identidad. Buscando una respuesta inteligente y no comprometedora, se tropezó con dos o tres respuestas tontas, incorrectas algunas de ellas, en una cuesta resbaladiza. Saludos.

Querido Señor Líbero, su comentario, en mi humilde pero sincera opinión, me parece de más interés y utilidad que el artículo mismo del doctor Nicolás, quien por cierto tiene por ahí errores en su artículo que me dan la impresión de que no releyó lo suficiente su propio artículo.
Además, los puntos que usted sí precisa, son los que nos hacen abordar la cuestión de leer en sí, y de que no debemos nunca soslayar la importancia de la lectura, así seamos un país de no lectores y no parezca importarnos esto.

Un abrazo
usted debería escribir en este y otros espacios.

-Neftalí

la lectura es informacion, en el peor de los casos es relleno sanitario, para guardar algun vacio o soledad, sin embargo para gobernar, tal vez no sea necesario acumular informacion pero si saber gestionarla... los errores ocurren y entremas de ellos mas malo el gobernante... no quiere decir que un error en la FIL sea motivo de alarma, lo que si es alarmante es seguir cometiendolos, es decir no saber gestionar la informacion... creo en definitiva que estamos en la hecatombe de la modernidad tardia que gobierna... "no se si estoy despierto o solo tengo los ojos abiertos" diría Calamaro, lo que si se es que prefiero huirle a las balas que estan cayendo... perfiero borrar este episodio de mi memoria y al mismo tiempo saber quien esta lloviendo y resguardarme... de él

El grueso del usuario promedio de las redes sociales en Internet: criticó a EPN por su pífia durante la FIL éste año; en cadena nacional, el comediante Brozo también lo hizo, en Francia...los periódicos de Izquierda, lo tacharon de Justin Bieber Mexicano; no obstante, me atrevo a aseverar, que...de cada 8 que lo criticaron, mínimo 7 no han tocado más allá de la prensa rosa en su vida, o las revistas con chicas semidesnudas, y, por cada 10, al menos 9 se quejan de la mierda que es el ejercicio de la vida pública plasmado en la política gubernamental, no obstante, los mismos quejosos, son apáticos en la participación de la misma, y tienen el país como está.

Pues se ha atrevido mal...no tiene información para tal aseveración y no solo hay que leer para informarse, aprender o por plaver, sino también para argumentar con datos o abstenerse de ello o en su caso dejar la interrogante en el aire.

Los mejores críticos del pecado son los pecadores. Alguien que sabe del pecado pero nunca ha pecado, peca de inocente frente al pecador. Mira si no, este artículo crítico de un lector contra los no lectores se lee tan inocente que por eso está aquí y sin la lectura de las personas a quien va dirigido. En cambio toda esa crítica de los pecadores (no lectores) en el lugar indicado y en el momento preciso, fue leída por la persona a quien fue dirigida y dio en el blanco.

En otras palabras, en cuestión de contiendas electorasles, no importa de donde salga la bala sino que mate.

Me llenó de curiosidad su comentario, Rebeca. ¿Cree usted que la pregunta de Jacobo García llevaba doble intención? Yo lo dudo. Por ello, el asunto es políticamente tan dañino, porque pone en evidencia fallas potenciales para todos los gustos: los estudiosos de la política no conciben que un candidato presidencial y su equipo asistan a una feria del libro, a presentar una obra del candidato sin tener una respuesta preparada a una pregunta tan obvia. El resto del público cree, o bien que el candidato no ha leído, o no recuerda los títulos y autores de tres libros cualesquiera a sus cuarentaitantos años de edad, pese a una licenciatura y una maestría (dudoso); o que cualquier respuesta habitualmente está cuidadosamente estudiada para lograr el mejor efecto electoral: tremenda pifia en este caso, y para mí, lo que sucedió. ¿Un regalo de Navidad anticipado a sus contrincantes (la oposición, como curiosamente denomina a sus oponentes el precandidato del PRI)? ¡Por supuesto! A otro nivel, la democracia, aún escuálida, y la libertad de expresión con sus limitaciones de que se goza en México, en ausencia de un aumento concomitante en el nivel educativo, ha traido como consecuencia un derrumbe estrepitoso de ídolos: del Tlatoani que no se debía mirar a los ojos del priísmo más retardatario, al patiño Fox con Armando Hoyos. Creo que fue Lec quien escribió que Cualquier anónimo puede ser perfecto. Es difícil reconocerse adulto, y saber que el destino está en las propias manos. Saludos.

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