Granados Chapa, el analista crítico

Noviembre 24, 2011 | Tags:

 

La obra de Miguel Ángel Granados Chapa es una admirable muestra de los frutos que nos puede dar el árbol de la democracia. Desde sus juveniles luchas por abrir las puertas a nuevos aires en un diario tan corrupto como lo era el Excelsior de los años sesenta del siglo pasado hasta su intensa labor cotidiana en la Plaza pública del diario Reforma, Granados Chapa fue el gran ejemplo de la importancia del periodismo crítico como una de las bases de un sistema político democrático. Además, en Granados Chapa encarnaron dos tradiciones: la del periodista analítico y la del intelectual público. Esta mezcla no dejó de incomodar a muchos. Los periodistas tradicionales siempre se han sentido incómodos ante los intelectuales que invaden sus territorios. Por su parte los intelectuales académicos se suelen irritar por el aura de publicidad y fama que genera la labor periodística. Y si embargo, es en esta franja fronteriza, en la que coinciden el trabajo periodístico y la labor intelectual, donde crecen las mejores aportaciones críticas necesarias para que un sistema político funcione de manera moderna. No puedo encontrar de ello mejor ejemplo que el de Granados Chapa, el columnista, el académico universitario, el analista crítico. Él solo reunía un conjunto de ideas e información sobre el poder mucho más rico que el que albergan muchas facultades universitarias de ciencias políticas, aunque sin el fárrago de la palabrería especializada, aunque a veces con el exceso de solemnidad que venía posiblemente de su formación como abogado.

Coincidí por primera vez con él en esa franja crítica que se abrió con el diario Unomásuno, donde trabajamos a fines de los años setenta. Allí Granados Chapa, después de haber estado en la revista Proceso, publicaba su columna y yo contribuía semanalmente como articulista. En aquella época me embarqué en una breve pero intensa aventura periodística como director de El Machete, una revista mensual del Partido Comunista, que fue muy bien vista y apoyada tanto por Granados Chapa como por quienes dirigían el Unomásuno. En 1984 continué el viaje con Granados Chapa cuando abandonamos el Unomásuno y acompañamos a Carlos Payán en la fundación de La Jornada. Cinco años después, en 1989, recibí el caluroso apoyo de Granados Chapa cuando el director de La Jornada me propuso que transformase los suplementos culturales del diario en una revista semanal. Cuando fui propuesto, Carlos Payán me advirtió que debía consultar a Granados Chapa, quien con entusiasmo celebró la idea y se sumó a las reuniones previas en las que preparamos la nueva época de La Jornada Semanal como revista, con portada a color y engrapada. Debo decir que gracias a ambos tuve plena libertad e independencia para hacer el semanario cultural. Unos años después, en 1992, Granados Chapa se presentó como candidato a sustituir a Carlos Payán en la dirección del periódico, pero no tuvo el apoyo suficiente y se alejó de La Jornada. Con la salida de Granados Chapa la franja crítica de ese diario comenzó a estrecharse, y cuando en 1995 apareció la sucesora a la dirección, que representaba el periodismo más atrasado, la revista cultural fue cerrada para volver al formato tabloide y yo abandoné el diario. La Jornada acabó como un diario que apoya causas tan atrasadas como el régimen castrista cubano o la ETA terrorista. Para colmo, entabló un juicio contra la libertad de expresión de Letras Libres en una defensa conservadora de su “honor” lastimado; en la Suprema Corte de Justicia este diario perdió su ridículo alegato.

En contraste, Granados Chapa se asoció a las tendencias más abiertas, democráticas y avanzadas del periodismo. Yo diría que ha habido al menos dos Granados Chapa en una sola persona. Uno es el escritor lúcido, crítico, informado y racional. Otro es el periodista dispuesto e incluso inclinado a dirigir o encabezar proyectos. Esta última línea fue accidentada, tensa y quebrada, en contraste con la firmeza continua y tersa de su vocación como columnista. Es comprensible: el poder en los medios periodísticos genera muchas confrontaciones y rencillas. La carrera de Granados Chapa por ello tiene varias bifurcaciones. Hoy podemos imaginar que otra hubiese sido la historia del periodismo en México si, por ejemplo, un Granados Chapa hubiese dirigido el Excelsior en 1976; o encabezado la revista Proceso en 1977; o ganado la dirección de La Jornada en 1992. Podríamos agregar, ya puestos a imaginar, que la política del Estado de Hidalgo sería hoy muy diferente si Granados Chapa hubiese sido electo gobernador. Nada de ello fue posible, como sabemos. Cuando a Granados Chapa se le cerraba el camino hacia las instancias de dirección y mando, redoblaba sus esfuerzos como columnista crítico e informado, con muy buenos resultados.

En la vida periodística de Granados Chapa –como he dicho– se entrelazan una zigzagueante lucha por encabezar proyectos editoriales con una línea recta como analista político. Seguramente cada línea alimentó a la otra. Sin embargo, creo que hoy podemos concluir que lo mejor de su obra es lo que ha quedado en sus textos, que fueron un espacio invaluable para la reflexión y sin duda serán una fuente de información para los historiadores que en el futuro quieran entender nuestra época.

Quiero poner un ejemplo que se refiere a un área de la política en que no estuvimos de acuerdo. Estoy seguro que él no me perdonaría si yo dejase de mencionar que teníamos divergencias importantes. Creo que en las muchas líneas que dedicó a explicar y apoyar las luchas de la izquierda los historiadores podrán rastrear las causas de la tragedia que ha sumergido a las corrientes progresistas en un pantano peligroso que amenaza con ahogarlas. El peso excesivo de un liberalismo autoritario, que encarnó en el PRI, ha cargado a la izquierda de pesados lastres que han desplazado sus vetas más democráticas. Las columnas de Granados Chapa sin duda ayudarán a entender las tensiones y los dramas de una izquierda a la que se le dificulta enormemente el tránsito hacia la modernidad.

Sus artículos, cuando sean recopilados y vueltos a publicar, permitirán observar cómo el trabajo de los columnistas teje una densa red de vasos comunicantes entre el poder y los lectores. Los diferentes grupos en las élites políticas necesitan filtrar información, con el ánimo de influir en la opinión pública. Esta información a veces forma y a veces deforma a los lectores, y el oficio de un buen columnista consiste en hilar con habilidad los filamentos para darles a los lectores una guía que les permita pensar. Al mismo tiempo, el columnista transmite ideas y sentimientos hacia los dirigentes y las élites. Todavía hay políticos que saben leer y que son capaces de entender que no todo el panorama aparece dibujado en las encuestas de opinión pública. El conjunto de articulistas, junto con quienes escriben artículos en las secciones editoriales y hacen comentarios en la radio o la televisión, forman lo que despectivamente se ha llamado una opinocracia. No quiero cerrar los ojos ante el hecho de que puede haber allí mucha corrupción. El poder tiene muchas goteras y quienes bajo su techo recogen las fugas de datos a veces están tentados a corromperse.

Ante esto, quiero decir que Granados Chapa fue un gran ejemplo de honestidad y transparencia. En sus columnas se aprecia siempre un gran esfuerzo por equilibrar la información y la opinión. También en ellas se puede comprobar la presencia de un compromiso político. No son las reflexiones de quien quisiera producir ensayos químicamente puros, despojados de toda liga con las fuerzas que se mueven en la sociedad. Son los escritos de quien no dejó de insertarse en la realidad política, aún a riesgo de contaminarse. Pero mantuvo siempre puntos sólidos de independencia en sus juicios y sus interpretaciones. A Granados Chapa debemos rendirle homenaje y reconocer que su obra es una valiosa criatura de la democracia, la que se incubó durante el largo periodo del autoritarismo como la que despuntó en los tiempos de transición que vivimos.

 

"Granados Chapa fue el gran ejemplo de la importancia del periodismo crítico como una de las bases de un sistema político democrático"

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Comentarios (29)

Mostrando 29 comentarios.

Desde sus juveniles luchas por abrir las puertas a nuevos aires en un diario tan corrupto como lo era el Excelsior de los años sesenta del siglo pasado hasta su intensa labor cotidiana en la Plaza pública del diario Reforma,

Considero hacen falta comas intermedias en este párrafo. Suficiente argumento para no continuar leyendo al autor.

Saludos.

Muy cierto: La Jornada es hoy un diario muy atrasado ideológicamente, y es acaso el único medio en el mundo democrático que aún defiende a los Castro-Cuba y a los terroristas de ETA, a las FARC de Colombia, como aquí en México a los "zapatistas" del EZLN, a los "macheteros" de Atenco y a muchos grupos sociales de ese corte, y no debe sorprender que hace muy poco tiempo, su director general, la señora Carmen Lira, recibió en La Habana un "premio" de periodismo, en un país --Cuba-- donde no se ejerce el periodismo, sino la propaganda ideológica. Nada más hay que ver lo que es Granma y todos los medios oficiales --juveniles (ja, ja, en un país donde el dirigente más "joven" tiene como 65 o 70 años) y de los trabajadores (en un país proletario donde no hay libertad sindical).

Hilario y David:

¡A LA HOGUERA, POR HEREJES!

Señor Anónimo, Romántica Insoluta y amigo David Puente:

P'a que vean, Dios es Científico; hizo venir al señor Héctor Aguilar Camín a mi rescate y sin pedírselo: En su despacho de éste Lunes para el diario Milenio (Enero 16 de 2012) el autor de La Guerra de Galio hizo gala de sus enormes dotes de artesano de la falacia y con el poder de su firma, exoneró de cualquier responsabilidad al esposo de la licenciada Zavala Gomez del Campo de los muertos por montones que aparecen día con día. Si aguantan el hedor nauseabundo de "Los muertos de Calderón" los invito a ver esta joya, en verdad un prototipo de la ignominia que, espero, esclarezca los comentarios realizados.

Por eso dije al amigo David Puente "ya ni buscarle más porque ahora si estamos jodidos", pues hace mucho perdimos la guerra ideológica, la lucha de clases y ahora, cualquier esperanza. Entonces, no perdamos la razón. Les mando un Abrazo.

Hilario Sánchez.

 

 

 

Romántica Insoluta:

 

¿Se le acabaron los argumentos? Su intolerancia medieval es tan infantil que en vez de enojo me provoca ternura...

Anónimo 1 y 2, saben lo que es una ironía?
Me identifico con lo que expresaron los dos "herejes"
Pero creyeron que hablo en serio, es increíble. !A la hoguera por solemnes y literales!

Buena su ironía:

Me identifico con los que expresaron los dos "herejes".

¿Me creerá que no le creo? Entre broma y broma...

Es el problema con los estereotipos...

...que le viene del medievo, ¿no?

¡A mucha honra, Doña Santa Inquisición!

Sr. David Puente:

Mi amigo, ya ni buscarle más porque ahora sí estamos jodidos. Mire: cuando la dictadura perfecta del "Ogro Filantrópico" apresó y mató y desapareció por docenas a militantes de izquierda y a sus intelectuales llamados "románticos" para no decirles pendejos porque tenían esperanza de cambio y luchaban por esa ilusión, en verdad estábamos mal; muy mal. Pero ahora sin duda estamos peor, francamente devastados, pues ni siquiera la izquierda existe, y aquellos que fueron sus intelectuales se transformaron por obra y gracia de la llamada "Apertura Democrática" inventada por Echeverría y perfeccionada por Salinas, en un hato de "mesurados críticos a modo con ideas que no mueven a nada" como Usted bien lo dice; sólo vea como ahora los militantes de oposición --por decirle de un modo-- son una casta privilegiada y protegida por ese tal "establishment" que les quitó lo pendejo y muy bién; ahora esos de la oposición ya no son románticos ni soñadores sino acaudalados industriales de la política donde tal parece que sólo Laura Bozzo puede salvarnos. En resumen y salvo su mejor opinión, parece que de la "Dictadura Perfecta" de Vargas Llosa pasamos directo al "Fascismo Eterno" (Ur Fascismo) de Umberto Eco en un proceso que, por desgracia, podría ser dialéctico. De todos modos, reciba un Abrazo Antifascista.

Hilario Sánchez.

Sr. Roger Bartra:

 

Vayamos por partes. Usted hace señalamientos. Dice que: "en 1992, Granados Chapa se presentó como candidato a sustituir a Carlos Payán en la dirección del periódico, pero no tuvo el apoyo suficiente y se alejó de La Jornada." Si Granados Chapa era tan buen candidato, ¿por qué no obtuvo el apoyo necesario para dirigir La Jornada? ¿Quién no supo perder? ¿Por qué se alejó entonces?

Luego dice: "Con la salida de Granados Chapa la franja crítica de ese diario comenzó a estrecharse" ¿Un periodista --por bueno que sea-- hace solito un diario? ¿Se estrechó la franja crítica sólo por su salida? ¿No debió seguir luchando en el diario mismo?

Más adelante, en el mismo párrafo, afirma: "y cuando en 1995 apareció la sucesora a la dirección, que representaba el periodismo más atrasado". ¿Cón base en qué hace este señalamiento? ¿Por puro gusto? ¿Son atrasados quienes no piensan como usted? ¿Por eso abandonó el diario?

Concluye usted que: "La Jornada acabó como un diario que apoya causas tan atrasadas como el régimen castrista cubano o la ETA terrorista". Quizás simpatices con Castro, incluso con la causa de los nacionalistas vasco, pero no con el terrorismo. Mejor dedíquese a escribir por qué no es bueno el régimen de Castro, pero no descalifique de antemano. La Jornada incluyó a don José Saramago quien públicamente disentió de dicho régimen, sin embargo, siguió publicando en el diario.

Como ahora trabaja en el escritorio de enfrente, dice usted: "Para colmo, entabló un juicio contra la libertad de expresión de Letras Libres en una defensa conservadora de su “honor” lastimado; en la Suprema Corte de Justicia este diario perdió su ridículo alegato. ¿De verdad le parece libertad de expresión acusar de cómplice de "asesinos hipernacionalistas" a un diario? Siga manoseando la "libertad de expresión", al fin y al cabo, el derecho al "honor" le parece "ridículo" cuando no es el suyo o el de sus compañeros. Si fuera ridículo no habría llevado siete años en los tribunales ni usted se tomaría la molestia de comentarlo, ¿no?


Sr. David Puente:

Considero una lástima --para el País; para los mexicanos "desmadrados" en la acepción de Octavio Paz-- ver como el talento de nuestros intelectuales de izquierda, acaso la única esperanza de Resistencia Civil organizada que los ciudadanos teníamos para hacerle contrapeso al sistema brutal, ha sido seducido por las tentaciones del poder y, luego, rápidamente transformados en cómodos industriales de la opinión pública luego de haber sucumbido --de manera consciente y deliberada-- al Imperio Salinista, como aquellos propietarios del apetito más grosero y voráz agrupados en Nexos y otras expresiones "culturales", miserables ávidos del dinero y lisonja oficialista como los Gillys, Aguilares Camines y un montón de cerebros degradados a intelectuales orgánicos del gobierno (salinista y del que les diera chanza); hasta el revolucionario nicaragüense Tomás Borge cayó en la trampa, aunque antes de morir el poeta haya reconocido su error; es que en verdad muy pocos se dejaron vencer por las honorables tentaciones del escrúpulo; por desgracia son los menos y continúan pobres ó ya están muertos. El caso es que "nuestros intelectuales" de izquierda piensan ya olvidamos aquellos sus "pecados de juventud" y ahora emiten opiniones con afanes de dictamen y autoridad moral de virgen recatada, cuando ya fueron meretrices en todos los burdeles pero exigen trato de virtuosos y merecedores de cuanto premio existe y el gobierno nada tonto se los dá p'a que se harten. Basta ver como unos medran en Conalulta, Conacyt, ComMex y otras instituciones "prestigiadas" investidos de investigadores de cubículo con vente doctorales y a la fecha haciendo otro pero todavía ignoran como se gana un peso trabajando; algunos también dirigen organismos dotados, de pura casualidad, de autonomía y "patrimonio propios" y al alimón ocupan cargos oficiales con asquerosas mesadas; otros entreveran puestos de elección popular bajo la conveniente figura de "plurinominal" como ese tal Boltvinik de la Economía Moral y un montón de "luchadores sociales" que su lucha es mantener las cosas como están, ¡¡¡Porque así les ha ido a toda Madre!!!

Con el riesgo que mi opinión resulte asaz equivocada --pues no estoy entrenado en esto de opinar-- con todo respeto considero no lo merecen tanto gentes como los Granados Chapas por su falta de congruencia, pues no es posible que ayer era sesudo y ácido crítico del sistema político mexicano, luego agudo censor del sistema electoral, como está plasmado en su trabajito Votar, ¿para qué? manual de elecciones; luego Consejero Ciudadano del IFE y enseguida Candidato a Gobernador por su Estado. Eso es Congruencia ni es Honestidad.

Ya derrotado, casi con adoración y acaso envidia, Granados Chapa se convirtió en adulador del impedido y lastimoso Gilberto Rincón Gallardo, aquel del partidito de la rosa inventado por Salinas para controlar con horrorosas cantidades de dinero y becas monumentales p'a sus hijos, nietos, sobrinos y ahijados, a los "luchadores sociales"

Como Usted bien lo dice, gentes como Bartrha y muchos otros trabajan ahora "en el escritorio de enfrente" con el triste y vergonzante papel (para la Historia) de Intelectuales Orgánicos. Qué lamentable........ ¡¡¡para los ciudadanos sin asidero!!!

Reciba un Abrazo.

Hilario Sánchez.

Sr. Hilario:

Comparto su comentario. Lamentablemente el pensamiento disidente es coptado por los espacios del establishment y quienes antes eran críticos librepensadores (herejes) con ideas naturalmente subversivas en el mejor de los sentidos, terminan por volverse mesurados críticos a modo con ideas que no mueven nada. Claro que es este espacio, dominado por un pequeño grupo de algunos lectores de Letras Libres (que es uno de los ya mencionados arriba), de inmediato lo atacan a uno calificándolo de Troll, sin que ellos se miren al espejo antes. Igual y no soportarían su propia imagen.

Igualmente, reciba un abrazo.

Sin el más mínimo afán de agredir o herir susceptibilidades David:

  Al menos para un servidor, cuando se lee un articulo, se trata de forjar una opinión que al punto de vista de quién lo lee, le deje algo: tomar lo bueno y desechar lo malo. Sinceramente no creo que lo escrito por el Señor Bartra lo emita como la verdad absoluta o la neta. Tiene la oportunidad de escribir en un espacio público y compartir su óptica... simplemente eso. Depende de la visión de cada quién si lo escrito por alguien le origine una diferente opinión o se adueña de esa ideología o mentalidad.

 Podemos muchos estar de acuerdo o en desacuerdo con lo que emite tal o cual persona, pero no creo que sean necesarios el reclamo o la confrontación que igual, no aportan nada. En este país tan lacerado por la  extrema violencia, lo que menos necesitamos es crear más violencia, aunque sea esta pasiva.

Nota: No soy un fanatico ni mucho menos un defensor del Señor Bartra.

Hola, Faustino:

 

No pretendo crear violencia, igual que otros, sólo emito mis comentarios. Incluso considero que Roger Bartra ha escrito excelentes libros, y su capacidad analítica es muy superior a la de muchos, entre los que por supuesto me incluyo. Leí el suplemento cultural de La Jornada cuando él lo dirigía, incluso escuchaba en radio a Jorge Granados Chapa con simpatía, y reconozco que varios pensadores se han desprendido de La Jornada y del PRD (de quien no soy ni miembro ni simpatizante) por diferencias ideológicas. Sin embargo, sigo pensando que no por ello La Jornada desmerece: hay de todo, igual que en Letras Libres. Lo que no me parece es denostar al diario en su conjunto sin otra prueba que la opinión personal, menos cuando el que elabora el juicio formó parte del mismo diario (es como hablar mal de una antigua novia sin caballerosidad alguna, sin gratitud por lo que aportó a nuestra vida); sin embargo, no veo que el articulista diga lo bueno: ¿qué hay de la oportunidad que representó el diario para Roger Bartra? ¿No valdría la pena reconocerla? ¿Sólo fue un buen diario mientras él estuvo ahí? Vuelvo a lo mismo: para no seguir en el camino de la confrontación, como tú dices, ¿no valdría más la pena reconocer que la editorial del señor Fernando García Ramírez era una difamación, quizás no "orquestada", sino personal y visceral, un craso error, en vez de defenderlo a capa y espada? ¿O de verdad tú crees que ese diario (por muy simpatizante que sea de las corrientes pronacionalistas o separatistas vascas) está al "servicio de asesinos hipernacionalistas"? Yo no lo creo, de la misma forma que no creo que Krauze sea agente ni nada por el estilo. Creo que sólo son paranoías. Y en cuanto a cómo leer un artículo difiero de tu perspectiva: no se trata sólo de pasear por las lecturas, creo que conforme uno va leyendo en la vida va tomando posición ante los asuntos, forjándose un criterio, no sólo viendo cómo va la pelota de un lado a otro. Yo ya tomé mi posición, respeto la tuya, pero no la comparto.

 

Atentamente, David Puente

Escribió usted que escuchaba el programa de radio de "Jorge" Granados Chapa. ¿No habrá querido decir "Miguel Angel"?

Tiene razón, pensaba en el poeta Jorge Granados y lo confundí, debí escribir: "Miguel Ángel Granados Chapa".

¿Qué tal David? Hola de nuevo.

  Interesantes posturas y argumentos... no con todos coincido, pero aún así me parece que aporta sin que necesariamente tengamos la misma opinión. Y con respecto a lo del buen Roger, está en una posición bastante incómoda en cuanto a su opinión una vez que perteneció a La Jornada y ahora que lo ve desde afuera; pues lo que emita o escriba referente a ese diario, para bien o para mal, será utilizado en su contra como evidentemente sucedió. Con respecto al mentado juicio, me parece que fué una necedad de ambas partes: El agredido y el que no acepta que agravió, cuando en realidad (tal vez estoy mal) fueron puntos de vista o perspectiva de Fernando Ramírez y no de los colaboradores de la revista en su totalidad.

  Si se hubieran sentado en una mesa sin un juzgado de por medio y con el ánimo sobrio de intercambiar posturas y aclarar ideas, hubiera sido más que suficiente. Digo, si ambas partes se emiten así mismos respetuosos, libres y tolerantes. En eso, tanto Letras Libres como La Jornada se aventaron una de campeonato, si estamos en el supuesto de que son ambos, medios no afines al sistema. 

Un saludo!!

Sí, aunque Batra no se atreve a dar pelos y señales, con justificada razón, al final Granados Chapa reflejó la impotencia o la incapacidad de la verdadera izquierda mexicana de encontrar un adalid genuino que encauzara y materializara sus ideales dentro de la sociedad; buscando refugio y aferrándose al resentimiento y amargura priistas representados por Cuauhtemoc Cárdenas y Manuel López Obrador, quienes como sirenas embelesaron a tantos de aquellos luchadores arrastrándolos a una aventura que no era suya.

Mis respetos al señor Granados chapa donde quiera que se haye, disfrute mucho leerlo, y me encataba excucharlo en las mesas en las que participaba con Gutierrez Vivo, en esas conversaciones fue notable su conocimiento respecto a los temas tratados, el señor además de excribir,  en las tertulias de las mesas tenia una forma muy ageadable y apasionante de llevar y defender un tema.

Lastima que ya queden pocos de ese tamaño.

Nunca me identifique plenamente con Granados Chapa, especialmente en sus ultimos años en que parecia arropar a Lopez Obrador, sin embargo siempre tuvo mucho respeto por Granados Chapa y fui su lector mucho tiempo, en monterrey lo podia leer en El Norte, de la misma casa editorial que Reforma.

Que gran diferencia entre un periodismo verdaderamente critico, uno que hasta las personas que pueden no estar de acuerdo con sus puntos de vista, aun asi le respetan y le leen porque conocen de la integridad de su periodismo.

Que gran diferencia frente a la basofia estalinista y castrista que lee uno en La Jornada, Proceso y otros diarios afiliados al lopezobradorismo hoy en dia.

Sr. Flores:

O sea que usted quiere críticas a modo, ¿no? Si son críticos ya no le gustan y los califica de "basofia (sic) estalinista y castrista", o de filiales del "lopezobradorismo". ¿Y su nieve?

 

Tiene razón, señor Flores: no se puede comparar a Proceso o a La Jornada con El Hijo del Ahuizote, afiliado al lopezobradorismo de fines el siglo XIX...

 

PD  ¿Frente a la basofia (sic) ¿va Sofía?  ¡Bazofia!

Excelente evocación y balance crítico del periodista, su larga trayectoria y vasta obra de Miguel Ángel Granados Chapa, con quien dicho sea de paso en ocasiones no coincidía, pero sin embrago siempre he respetado y admirado. Efectivamente la aportación de Granados a la transición y consolidación democráticas en México, así como al periodismo profesional y de opinión han sido fundamentales.

El comentario de Liborio no puede ser más amargo y desafortunado.

Es bueno, pero usted ni cuenta se dio del sentido. Y no, no es amargo, es irónico y seguro se divierte uno, claro, si lo entiende.

"Prolongando o complementando la vieja función del cura en tanto que funcionario del sufrimiento, cuando la "izquierda" tradicional ha tomado la palabra, demasiadas veces es sólo para reivindicar desde el resentimiento, y temiendo a la vez que dejase de haber injusticias pues quedaría desorientada sin saber qué hacer o qué decir."

Cito a Pere Saborit, porque me parece una lúcida advertencia sobre el verdadero juego de la amargura: Teme la jubilación

 

 

 

Quiero poner un ejemplo que se refiere a un área de la política en que no estuvimos de acuerdo. Estoy seguro que él no me perdonaría si yo dejase de mencionar que teníamos divergencias importantes. Creo que en las muchas líneas que dedicó a explicar y apoyar las luchas de la izquierda los historiadores podrán rastrear las causas de la tragedia que ha sumergido a las corrientes progresistas en un pantano peligroso que amenaza con ahogarlas. El peso excesivo de un liberalismo autoritario, que encarnó en el PRI, ha cargado a la izquierda de pesados lastres que han desplazado sus vetas más democráticas. Las columnas de Granados Chapa sin duda ayudarán a entender las tensiones y los dramas de una izquierda a la que se le dificulta enormemente el tránsito hacia la modernidad.

 

¿Y este es el ejemplo?  Pues qué pantanoso, la verdad.  Repito mi one liner (Blog de la Redacción):

 

Préstenos su santo...

Pues si, yo tambien me quede con la duda de que era lo que el senhor Bartra quizo decir en ese parrafo. Ojala que volviera al texto y profundizara en el asunto. O que no profundizara, pero que fuera mas explicito o escribiera con mayor claridad.

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