El FMI y los tres o cuatro cerditos

El vidente Raffaele Bendandi, fallecido hace veinte años, depositó en 1931, en la Academia Pontificia de las Ciencias, un sobre con predicciones sobre el futuro. Entre ellas, que el 11 de mayo de 2011 se produciría un terremoto en Roma. Bastantes romanos se lo tomaron en serio, y cerraron sus tiendas y dejaron de trabajar y abandonaron la ciudad. Raffaele Bendandi no acertó. Pero sí hubo un terremoto, al oeste de Roma, en Lorca, una ciudad de la Región de Murcia, en el que fallecieron varias personas y se desplomaron algunos edificios.
    El Fondo Monetario Internacional también hace predicciones, no solo con la intuición que empleaba Raffaele Bendandi, sino observando los datos. Su última predicción es: España está en la cuerda floja, y si no espabila se unirá al grupo de los tres cerditos, Portugal, Irlanda y Grecia, que han necesitado asistencia de urgencia de la Unión Europea, y cuya recuperación económica va ir a paso de tortuga.
    Parecía, o al menos en eso insistían Zapatero y sus gobiernos, que el cuarto cerdito, España, había conseguido apañar una casita frente a los lobos: no de hormigón, como Alemania, pero sí de ladrillo y cemento. Pero el FMI dice que la casita es más bien de barro sin cocer. Es necesario seguir haciendo recortes en las administraciones públicas, en los servicios, en los subsidios, es necesario que las cajas terminen su proceso de bancarización y etc., etc., etc.
    Entiendo que resulte difícil al PSOE, en medio de una campaña electoral autonómica y municipal muy difícil, decir al electorado que las cosas no acaban de ir bien y que hay que seguir con la tijera. Lo entiendo, pero es urgente dejarse de ilusiones y hablar con claridad. En el último barómetro del Centro de Investigaciones Sociológicas, la “clase política” era, para los ciudadanos, el tercer problema del país, por detrás del paro y de los problemas económicos.
    Si no se quiere ser una democracia tutelada, y ese problema de orgullo, relacionado con la pérdida de soberanía que viene con la crisis, es más importante de lo que se hace ver, es necesario ser una democracia responsable. María Zambrano afirmaba: “Quiero más una libertad peligrosa que una servidumbre tranquila”. Si no queremos ser siervos, tenemos que ser capaces de resolver nuestros problemas, sí, sabiendo que hay peligros... y que hay que sortearlos.
    Y el problema es ahora, y lo acaba de decir el FMI, que antes de que el lobo llegue hay que quitar el barro y conseguir levantar los ladrillos.

"Es urgente dejarse de ilusiones y hablar con claridad"

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El problema de la clase gobernante en España es que prefiere seguir contagiando optimismo en lugar de haber admitido sus errores y necesidades hace tiempo. Todo con tal de aparentar un clima favorable que no asuste a los inversores extranjeros. Mientras tanto las empresas españolas pequeñas y medianas necesitaban dinero de los bancos hace tiempo para poder ser competitivas y seguir teniendo presencia en el mercado. Ahora la supervivencia está siendo tremendamente difícil. Ya no llega el dinero fácil de la Unión Europea que ahora se reparte entre los doce nuevos países miembros. El consumo interno en España ha bajado tremendamente (y seguirá bajando). Lo más probable es que España tenga que recurrir a las ayudas, y es casi seguro que la Unión Europea obligará a España a agrupar funcionarios de varias comunidades autónomas, como ya pasó hace tiempo en Alemania. Y esto es sólo el principio.

A algunos los mercados no nos producen ni frío ni calor. Y los dictados de los mercados a la clase política, nos ponen a reír sin parar. Ya se ve como están los bancos de la mano de los mercados. en ellos ya no entra ni el tato. Los mercados con su genuina inteligencia se conducen de modo elocuente hacia su bloqueo y extinción. Nadie podría mejorar su puesta de  largo y baile sobre la punta del pie para un mejor espatarrado.

Salud. Y juerga. No nos olvidemos de las esquinas

 

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