Veinte años de Tiananmen

Una lectura obvia diría: el rebelde contra el poder, la fuerza de la razón contra la fuerza bruta, la paloma frente al halcón, el hombre frente al tanque. Y sería cierta. Y conmovería. Pero también es cierto que los tanques entraron a Tiananmen y masacraron a miles de civiles indefensos, y que de esa persona no se supo nunca su nombre porque es altamente probable que haya sido reprimida por las autoridades chinas, lo que muchas veces significa llanamente: ajusticiada. Albert Camus escribió que fue en España donde “los hombres aprendieron que es posible tener razón y aun así sufrir la derrota. Que la fuerza puede vencer al espíritu y que hay momentos en que el coraje no tiene recompensa”. Sophie Scholl y Leone Ginzburg, Jan Palach y el hombre-tanque: símbolos triturados por la tiranía (y la aliteración).

– Ricardo Cayuela Gally

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Comentarios (2)

Mostrando 2 comentarios.

¿Tendrá el mundo que guardar en su memoria sucesos como Tiananmen necesariamente?.

Creo que sí. Ya que de otra manera, más temprano que tarde no faltará el imbécil que niegue los hechos; por un lado, por otro, el recuerdo de las víctimas de tal deplorable crimen masivo no debe quedar en el olvido, ni de China ni del mundo.

Reportajes más, reportajes menos, da lo mismo. Lo ocurrido en Tiananmen hace 20 años nos deja el mensaje de que en ninguna parte del mundo aún no estamos a salvo de de la codicia, la ambición y la sed desmedida de poder.

Concluyo Ricardo, comentando algo con relación a la cita que se hace en el post de Albert Camus y que tiene que ver con aquellos que, aún teniendo la razón, tienen que sufrir la derrota. Me viene a la mente los abogados, quienes muchas veces tienen la razón, pero los jueces no quieren dérsela y por ello, junto con sus clientes, sufren la derrota.

Le agradezco su texto.

Un saludo.

Buenísimo el reportaje que emitió TVE sobre el tema en su telediario de la noche: la periodista enseñaba esa misma foto a unos cinco o seis jóvenes y ninguno sabía qué era. "Una guerra", "un chico que quiere dar de beber a los soldados", decían algunos... Esa gigantesca máquina de cuentos chinos que es el gobierno ídem nunca dejará de sorprender.

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