Prensa en los tribunales: Granados Chapa sobre el conflicto judicial entre La Jornada y Letras Libres
Por La redacción

El 20 de de junio de 2011, Miguel Ángel Granados Chapa publicó en Reforma la siguiente editorial:
Prensa en los tribunales
Plaza Pública
Abundan los litigios civiles por presuntas lesiones a una imagen, a una reputación, al honor. Los más de ellos son promovidos, paradójicamente, por personas en cuyo patrimonio no pesa particularmente su buen crédito público. El gobernador Mario Marín se dio el lujo de demandar por daño moral al periodista Jorge Meléndez.
Otras veces se reclama de periodistas como Ana Lilia Pérez y Miguel Badillo rectificar informaciones verídicas que los afectados juzgan causantes de perjuicio. Está en la Suprema Corte, en espera de que se le aplique la sabia definición de que los funcionarios están sujetos al escrutinio público en mayor medida que las personas privadas, el caso de la Sosa Nostra, litigio que ha durado ya siete años.
También en el máximo tribunal aguarda ser abordado el conflicto legal entre el diario La Jornada y la revista mensual Letras Libres. Me parece de especial relieve este caso por su excepcionalidad. El uso y el abuso de los instrumentos legales para defender el buen nombre de las personas proviene de ámbitos ajenos al periodismo, y ha dado lugar a una forma extrema de limitación a las libertades de información y de expresión, que es el acoso judicial. Pero cuando una publicación acude a los tribunales para denunciar la conducta de otra publicación, me parece que estamos ante una deformación del propósito legal, dañina para la prensa en su conjunto y que, en el caso al que ahora me refiero, puede redundar en perjuicio del demandante, que por la índole de su tarea quedaría sujeto a reclamos judiciales a tal punto que se anularía su derecho de informar.
La pieza de acusación es un artículo de Fernando García Ramírez, a la sazón subdirector de Letras Libres, la revista dirigida por Enrique Krauze, en marzo de 2004. El texto partía de un diferendo entre La Jornada y el famoso juez español Baltasar Garzón, que en enero anterior había viajado a México para una diligencia en el proceso de extradición a que estaban sujetas varias personas señaladas como integrantes de ETA, el grupo terrorista (no hay posibilidad de eludir esa calificación) que por décadas ha tratado de conseguir mediante la violencia lo que militantes vascos por la democracia han conseguido por la vía electoral, la vía pacífica. Ante informaciones aparecidas sobre ese momento procesal en La Jornada, incluida la presencia aquí del combatiente juzgador, Garzón lamentó la “manipulación informativa” que conducía a presentar “como paladín de la libertad y de la dignidad restaurada a una organización terrorista que tantas muertes ha causado y que tanto dolor ha llevado y lleva a muchos hogares españoles y de otras nacionalidades”.
Años atrás, Fernando Savater había denunciado un reportaje sobre ETA, aparecido en ese diario diciendo que “es difícil encontrar una celebración más partidista y mendaz de un País Vasco afortunadamente imaginario” como el contenido de esa pieza periodística. Naturalmente, La Jornada publicó esas opiniones sobre su trabajo: la de Savater en su suplemento La Jornada semanal del 13 de junio de 1997 y la de Garzón el 31 de enero de 2004.
Además de aducir esos argumentos de autoridad, García Ramírez pretendió que La Jornada había ocultado un convenio con Gara, un diario de Batasuna, cercano a ETA, a diferencia del anuncio de sendos acuerdos con The Independent y Le Monde. Conforme dice Enrique Krauze, Josetxo Zaldúa, el influyente coordinador general de información de La Jornada, tiene abiertos en España dos procesos por terrorismo (que, digo por mi parte, el Estado español no ha querido llevar adelante, porque es pública y notoria la presencia del periodista en México).
El texto de García Ramírez apareció bajo el título de “Cómplices del terror”, que resumía con justeza la posición y los argumentos del autor. Olvidada de la inolvidable máxima de Francisco Zarco, según la cual “la prensa se combate con la prensa”, en vez de refutar desde sus páginas las opiniones de que discordara, como corresponde a un diario que todos los días expresa juicios sobre multitud de personas en todos los ámbitos, en agosto de 2004 La Jornada acudió a la justicia, tan endeble en nuestro país. Presentó una denuncia penal y una demanda civil, la primera contra el autor y la segunda contra la casa editora de Letras Libres.
Para bien, la vertiente penal quedó cancelada por la derogación de los delitos de difamación y calumnia. Subsiste el litigio civil, a pesar de que se inició antes de la aparición de la ley para la protección del derecho a la vida privada, el honor y la propia imagen, de mayo de 2006, y se invocó al iniciarlo el riesgoso y represor tratamiento que en 1982 le dio el código civil.
Tras un fatigoso recorrido por diversas instancias, incluidas las de la justicia de amparo, la Suprema Corte de Justicia atrajo el conflicto de La Jornada y Letras Libres, en enero pasado. Entró en una lista de espera que demanda paciencia en los interesados, pues ha ocurrido que otro caso, el de Gerardo Sosa contra Alfredo Rivera, atraído también por ese tribunal se programó una y otra vez sin que se discutiera, y cuando ocurrió fue devuelto el proyecto de sentencia para la preparación de otro. Es entendible que un hombre carente de escrúpulos como el que domina la Universidad pública de Hidalgo actúe de esa manera. No se comprende que lo haya hecho La Jornada, que necesita como del aire para respirar las libertades que resultarían conculcadas con un fallo adverso a Letras Libres.
Ya está dicho: la prensa se combate con la prensa.
Cajón de sastre
No lo cree así quien ha presentado una demanda por daño moral contra Lorenzo Meyer, el notable historiador y periodista, que todos los jueves alumbra a los lectores de Reforma con textos donde enlaza su saber histórico y la penetración de su observación sobre la actualidad. Asombra que se dé entrada a documentos como el que intenta que se castigue a Meyer, que está muy por encima de las invectivas del habla cotidiana y por supuesto del nivel intelectual y ético desde donde se le quiere formular un reproche jurídico y de paso, si las cosas marchan bien, ganar unos centavos. Además de la defensa jurídica de la doctora Perla Gómez, docta en la teoría sobre libertades de expresión y de información, y experta en el manejo tribunalicio de los casos que atiende, Meyer cuenta con la solidaridad de sus compañeros.
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Comentarios (44)
El laberinto en que estás atrapado, Liborio, no sólo es de soledad sino de necedad. Efectivamente, tú no defiendes a La Jornada, ni a nadie ni a nada, excepto a ti mismo, tu discurso gira en torno a la vanidad y egolatría en que estás atrapado: no aciertas sino a mirarte el ombligo, tan torcido como los delirios que manifiestas y exhibes reiterada como compulsivamente, como te lo ha hecho notar Romántica. Discutes mi comentario de que la resolución de la Corte fue justa, alegando que más bien sería legítima, y que en todo caso ya lo dirá "la sociedad". ¿Cuál sociedad? ¿Doña Justa Sociedad? ¿Cómo, cuándo y dónde expresaría doña Sociedad su veredicto al respecto? ¿Qué acaso yo no pertenezco a la sociedad? Lo de "justiciera", lo apliqué a otra batalla ganada por Letras Libres. PS: Te recomiendo adquirir un diccionario de psiquiatría. Es afirmación.
El laberinto en que estás atrapado, Liborio, no sólo es de soledad sino de necedad. Efectivamente, tú no defiendes a La Jornada, ni a nadie ni a nada, excepto a ti mismo, tu discurso gira en torno a la vanidad y egolatría en que estás atrapado: no aciertas sino a mirarte el ombligo, tan torcido como los delirios que manifiestas y exhibes reiterada como compulsivamente, como te lo ha hecho notar Romántica. Discutes mi comentario de que la resolución de la Corte fue justa, alegando que más bien sería legítima, y que en todo caso ya lo dirá "la sociedad". ¿Cuál sociedad? ¿Doña Justa Sociedad? ¿Cómo, cuándo y dónde expresaría doña Sociedad su veredicto al respecto? ¿Qué acaso yo no pertenezco a la sociedad? Lo de "justiciera", lo apliqué a otra batalla ganada por Letras Libres. PS: Te recomiendo adquirir un diccionario de psiquiatría. Es afirmación.
Saluditos, don Federico. Tómese un té de tila. Creo que le hará bien. Quién quita y calmado lee mejor y discute mejor.
Un muégano.
Liborio litiga como otro miembro retrógrada de la regresión activa aquí , como observa R. B. :
" La Jornada acabó como un diario que apoya causas tan atrasadas como el régimen castrista cubano o la ETA terrorista. Para colmo, entabló un juicio contra la libertad de expresión de Letras Libresen una defensa conservadora de su "honor" lastimado; en la Suprema Corte de Justicia este diario perdió su ridículo alegato. "
Como de costumbre, Liam y sus nimiedades entreveradas. Los odiantes de La Jornada se sorprenderían de lo poco que leo ese diario. Me parece que lo leen mucho más que yo. De lo que estoy absolutamente convencido, por lo que escriben, es de que son más participativos (por lo menos en carácter de tentativa) con sus comentarios en él: jamás he tenido interés en comentar en el sitio web de La Jornada.
PD Agradecería que alguien me explicara lo del muégano. Demasiado intelectual para mí, miembro retrógrada de la regresión (sic).
Regresión retrógrada..
…. solventa el presente con recetas añejas ancladas en el pasado , promueve chocherías disfrazadas de " novedades editoriales " ( eta , raúl, fidel , I amlovepeñan , noroña , etc… etc.. etc.. ) , disminuye a las instituciones democráticas cuando no le dan la razón , bla , bla , bla….
El mesmo ( sic ) estribillo que decanta usted , Liborio : ¡ arriba y adelante ¡
Liam:
Conversar con usted es tan productivo como conversar con una pared. Y por lo menos la pared tiene o tuvo alguna función. Sea feliz en su mundo.
Ocho comentarios del Sr. Liborio, ocho de veintisiete al día de hoy. ¡Qué libertad de expresión, caray! ¡Qué cantidad de libertad de expresión! ¡Gracias, generosa, amplia, manga ancha revista!
¿A cómo el metro?
¿Excedí la cuota? ¿Tu cobras el exceso? Puedo dar cuenta de cómo la libertad de expresión no florece igual por toda Letras Libres. No me interesa hacerlo. Pero lo que no tengo empacho en reconocer es la generosidad del Ingeniero Krauze, que me imagino es árbitro final de lo que se publica en el Blog de la Redacción. Si lee por lo menos algunos de mis comentarios, él sabe que no estoy de acuerdo con muchas de sus ideas. Su manejo de esta situación ha sido especialmente penoso para mí. Así intentamos convivir las personas de buena fe, pero con divergencias ideológicas. Yo sé que tú, al menos en ocasiones, celebras y toleras (no sé si apruebes) a comentaristas de más baja estofa que la mía. Ocho (o ahora diez) comentarios por día no creo que te maten. Ahora que si te duele algo Romántica, pues sóbate.
Siempre acechando y esperando la oportunidad para vengar recientes afrentas, ¿por que será tan previsible?
No me interesa la baja o alta estofa; cuando me respetan, trato con el mismo respeto a todas las personas. No sé si sea "buena fe" la tuya hacia mi persona, o que por "buena fe" no te atrevas a tratar a Krauze como a la periodista joven y a otros articulistas de Letras Libres. Somos muchos los que tenemos una impresión distinta, que conocemos tu mala leche, Liborio. Así como no tuviste la decencia de ofrecerme una disculpa cuando me acusaste de plagio, una disculpa sincera, sin sorna, ahora lo haces con la misma baja estofa hacia Sheridan. Entonces recibes lo mismo -qué lástima.
Lo que más lamento, y ya lo he expresado aquí, es el bajísimo nivel de aquellos que ostentan el copyright de izquierda. Tu última frase comprueba la ausencia -que sí me duele, te confieso sin machismo- de interlocutores. A veces creo que es mejor hablarle a las piedras.
Me voy a bucear. Bye.
Como lo acostumbras, dando información a cuentagotas, para hacerme ver como el malo de la película. Lo lamento: si no escribes el nombre del autor del párrafo que copias y pegas, cualquiera puede confundirse; tuve que volver sobre tu sintaxis sui géneris para descubrir que hacías saber que no era tuyo, pero seguí sin saber de quién era. Lo de Sheridan fue otra cosa, y ahí está la explicación y la disculpa. Y a otra cosa. La hidroterapia te hará bien para los dolores.
PD No creo haberte ofendido nunca. Quizás lo que no comprendas (la periodista joven) es que estoy convencido de que no es benéfico para nadie hacer distingos de género en una discusión: el mismo respeto me merece un hombre que una mujer.
Espero publiquen mi comentario.
Estoy totalmente de acuerdo con lo escrito aquí. En estos momentos en que conocemos el falló de la suprema corte a favor de la revista, creo que se hizo justicia y que se primordió la libertad de expresión.
Me parece de mal gusto la reacción de la jornada que en su página de internet únicamente publica los comentarios que le son favorables y ninguno que los critique o les diga que su litigio con la revista coarta la libertad de expresión.
En un comentario que hice en dicha página les hacia referencia al cambio en su línea editoreal desde hace varios años y que en mas bien se han convertido en un periódico vicero del PRD mas que de la libertad.
Triste es ver que un diario que tanto prestigio logro con Carlos Payan hoy no sea ni la sombra y que aquel que defendía la libertad de expresión hoy sea un feroz convatiente de la misma.
Siento realmente este litigio,soy lector en España de Letras Libres y cuando estoy en Mexico de La Jornada,son dos grandes medios,con mis diferencias hacia ambos,no los leo como oraculos,pero me parecen ejemplos de informacion,¿de verdad habia que llegar a estos extremos? francamente criticable el articulo de la revista y absolutamente infundada la denuncia del periodico ya que podian defenderse desde sus paginas,espero sinceramente que salvo en esto,ninguna de las dos publicaciones me haga pensar que mi admiracion por ellas es infundada.
ME PARECE VERGONZOSO! Considero que es gravísimo señalar sin límite de la manera tan vil como se ha hecho, bajo el auspicio de la SCJN. Tristemente manchan el origen de esta publicación (Vuelta´, originada por Don Octavio Paz), y todavía se atreven a citar a otro grande Don Miguel Ángel Granadaos Chapa QEPD, manipulando a modo de justificación, la manera pasiva de agredir a otros... Repito MUY VERGONZOSO de una publicación como Letras Libres. Pero, ni modo, son los tiempos de explotar el uso del poder, porque después ¿quién sabe?.
Enhorabuena por la justa y legal resolución de la Suprema Corte de Justicia desfavorable a las pretensiones de la demanda de La Jornada contra Letras Libres y Fernando García Ramírez. Me complace doblemente, por un lado refrenda la libertad de prensa y opinión, fortalece al periodismo libre y comprometido con la verdad, como el que ejerce Letras Libres y del que está muy alejado La Jornada. Por el otro, me complace porque las opiniones de García Ramírez y de la revista en torno a ETA y a la evidente y sostenida parcialidad del diario a favor del grupo terrorista ahora disuelto en franco desprestigio interno e internacional, se han visto ratificadas por la realidad, el transcurso del tiempo y la verdad jurídica. Una vez más, Letras Libres, su director y colaboradores, han ganado otra batalla libertaria, democrática y justiciera.
Lo de legal, no está a discusión, don Federico; lo de justa (o yo diría, legítima) ya lo dirá la sociedad. Épico este combate de la justiciera (sic) Letras Libres en defensa de la calumnia. Y dudo que tenga usted la inocencia de interpretar mi comentario como una defensa de La Jornada. Pero se dan casos.
PD ¿En su diccionario parcialidad es sinónimo de complicidad, don Federico? Es pregunta.
Don Liborio, ¿cuándo entenderá usted?:
Primer sagrado mandamiento de La Jornada:
"MUERDE, PERO QUEJATE AMARGAMENTE ANTE LA AUTORIDAD SI ALGUNA VEZ SIENTES QUE ERES MORDIDO".
No debe confundirse jamás el derecho a la libertad de expresión con una acusación, de hecho, aceptar que pueda calificarse como criminal a un medio de comunicación como lo es el diario de La Jornada es el verdadero atentado contra la libertad de expresión: ¿qué credibilidad y qué libertad de realizar crítica tendrá un diario que es calificado como criminal? ¿Puedo yo acusar de terroristas al juez o al autor del artículo? Si lo supiera como cierto tendría la obligación moral de denunciarlos, ¿no? Entonces ¿por qué arrojar la piedra y esconder la mano? Cobardía que no sólo lanza ataques, sino que acusa sin fundamento veraz, y daña no sólo a un medio, sino al uso de la razón para analizar la realidad.
Entonces ¿es válido llamar a alguien cómplice de cosas como terrorismo, por el solo hecho de expresar una opinión? ¿Es válido afirmar si conocimiento de causa o pruebas?
Aún antes de que La Corte emitiera su fallo al respecto, coincidía plenamente con el editorial del Maestro Granados Chapa. Larga vida a Letras Vidas yl, aunque con diferencias, mi respeto a La Jornada. La prensa discute, pllemiza, debate, con la prensa...
Adolfo Ruiseñor
Entonces la prensa se combate con presa, es decir la ley de la selva, que bonito profesionalismo...
Mejor que Letras Libres se disculpe por su error y ya no?
despues de un buen pleito y que gane no el mas fuerte sino el que tenga la razon no que la descicion sea salomonica ni de mayor influencia sino unicamente de la razon como seres pensantes que somos
Vivo en España hace 10 años, soy Doctor en Ciencias Políticas, catedrático e investigador en la Universitat Autònoma de Barcelona y escribo para mostrar mi indignación respecto a sus observaciones para con el diario Gara. Me entristece leer el cariz calumniador de sus letras. Está de más decir que sus argumentos no se sostienen y que no soportan la más mínima profundización, si es este el criterio que han utilizado en el polémico artículo, entiendo la indignación generada. La propia defensa que hacen en el presente escrito resulta tan poco seria y "peligrosa" que me han hecho escribir estas líneas. Caray, citar a Savater como un referente en filosofía es acertado, como politólogo o analista político funge en detrimento de ustedes mismos, en fin. Lo que sugieren de Josetxu Zaldúa, bueno, sin comentarios, es que acaso no se dan cuenta de lo patéticos y peligrosos que resultan. Me avergüenzo de haberles recomendado, de leerles asiduamente, me avergüenzo de la paciencia que les he tenido. Hoy renuncio a Letras Libres, por su laxitud y ligereza periodística, por su recurrente -y conveniente- pobreza analítica, por sus continuos "análisis" panfletarios. Me entristece tener que hacer esta generalización, pero estoy harto, extrañaré algunas de sus columnas.
Cualquier ley que les ampare, personalmente me da igual. Una consciencia amplia no puede más que reprobar sus líneas, un individuo "desdoblado" evidentemente no puede más que reprocharles su actitud.
Tenoch, le agradezco su reflexión, que ha motivado la mía.
Pues lástima que vivas en España sin entender, (tal vez debido a la distancia) el estilito pseudo-periodístico que prevalece en La Jornada cuyo lema parece ser "MUERDE, PERO QUEJATE AMARGAMENTE ANTE LA AUTORIDAD SI ALGUNA VEZ ERES MORDIDO".
Vivir en Canadá imparte a la visión de los asuntos españoles una claridad que no tienen para los que viven en España. Lo que también parece que da (a algunos) es nariz roja (no sólo por el frío) y pelos anaranjados. Público infantil tal vez; para bufón de la corte hace falta ingenio.
Mi estimado Liborio, perdón por la tomada de pelo en la que caíste cuando escribí que yo vivía en Canadá, la verdad te creía menos inocente... ¡cómo se nota que les dolió el fallo de la Suprema Corte de Justicia!
Primer sagrado mandamiento de La Jornada y de sus apologistas:
"DIFAMA A TODOS QUIENES NO ESTEN DE ACUERDO CON TUS IDEAS, PERO QUEJATE AMARGAMENTE ANTE LA AUTORIDAD SI ALGUNA VEZ TE SIENTES DIFAMADO. SI LA AUTORIDAD NO TE DA LA RAZON CULPA A TODO EL MUNDO DE TU FRACASO EXCEPTO A TU PROPIA FALTA DE MADUREZ AL NO SABER PERDER".
Yo no caí, don Alejandro. El que se exhibió como un mentiroso es usted. Algunas tonterías no conocen de latitud o longitud. ¿Y usted me reclamaba por firmar con un pseudónimo? Pese a sus defectos, La Jornada debe enorgullecerse de enfrentar a adversarios de su calaña.
Para deleite de los lectores de ambos medios, este tipo de diferendos resultan aleccionadores en un periodismo absolutista como el que se ejerce en México. Disfruto la defensa de las dos publicaciones, hechas con estilo y rigor; es más propongo un Foro público entre Letras Libres y La Jornada sobre el derecho a la información y la ética de los medios. Los invitados podrían ser: Fernando Sabater, Carmen Aristegui, Carmen Lira, Enrique Krauze, Lorenzo Meyer...
¿Transmitido por El Canal de las Estrellas y moderado por Juayderito? Perdón por el cinismo, pero cuesta trabajo ser optimista ciertas mañanas.
"la prensa se combate con la prensa"
O sea: la mayor bocina gana. El que tiene más lectores gana. El que tiene más apoyo extra-legal gana.
Y las leyes durmiendo el sueño de los justos.
No es un acto de fé, no te creo tan...
Para eso existen las pruebas, quien aporte más y mejores tendrá al publico de su lado.
Si no, ¿Comó te explicas que fue lo que paso con Carmen Aristegui?
Saludos
El maestro Granados Q.E.P.D. Que linda pieza de redaccion, da claridad al tema y con toda razon manda al carajo a los directivos de Jornada. Jornada siendo un "diario" seria la mayor bocina en este caso y no gano, perdió desde que se sintio ofendida, en vez de simplemente aclarar su postura y los cuestionamientos que le hacen.
Es tan linda la redacción de Granados Chapa, que para muchos pasan inadvertidas las sutilezas que de alguna manera anticipan el desenlace:
Me resultaría divertido (si no fuese triste) que discutamos sobre libertad de prensa fuera del contexto mercantil de la actividad. A la mexicana, y limitándome exclusivamente a lo del tamaño de las bocinas: con dinero baila el perro.
Me parece un análisis de lo más enervante y conveniente en favor de la revista Letras Libres. Querer actuar contra un acto de difamación como una pelea callejera: "La prensa se combate con la prensa" ¿bofetada por bofetada hasta la resolución del problema? Es infantil juzgar de abusiva a una persona (moral es el caso) por presentar a la autoridad lo que considera un delito en su contra, mientras que nunca hace reproche a la publicación irresponsable de la revista Letras Libres.
Se puede enervar (Ponerse nervioso), con un texto tan bien escrito, solo quien no lo logre entender.
Benito Juárez dijo: "La emisión de las ideas por la prensa debe ser tan libre, como es libre en el hombre la facultad de pensar" Y ese es el punto, si no les gusta un editorial, deberán sustentar sus diferencias en forma pensante en el mismo terreno. Y si crees que es delito calificar de pro etarra a La Jornada, (que solo es una opinión), también es que nunca has leído a Josetxo Zaldúa.
Si su merced tuviera a bien aprender a escribir con claridad, quizá podría entenderse lo que (se supondría) pretende decir.
Préstenos su santo...
¿Pues acaso no te basta con el santo con el que te paga "La Jornada"?
Una sugerencia respetuosísima: ¿podría conectar el cerebro antes de escribir un comentario? Porque éste, en la dimensión en que habito, no tiene el menor sentido (no sé como puedan usarse los santos como moneda de cambio, pues).
Estaríamos mejor con lópez obrador?
Quien necesita conectar su cerebro antes de comentar y antes de que la Suprema Corte de Justicia emitiera un fallo eres tú Liborio:
"Si la prensa goza de la mayor libertad y del más amplio grado de protección PARA CRITICAR A PERSONAJES CON PROYECCIÓN PÚBLICA, es no sólo lógico, sino necesario concluír que LA CRÍTICA A SU LABOR TAMBIÉN DEBE GOZAR DE LA MAYOR LIBERTAD Y PROTECCIÓN".
Primera Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Nación
Noviembre 24, 2011
¿Y de qué manera va a corregir la Suprema Corte las barbaridades que usted, don Alejandro, escribe? ¿Qué tiene que ver la decisión con sus sinsentidos?
PD La parte de la decisión que cita habla de la libertad de prensa, que nunca estuvo en discusión; lo que la Primera Sala de la Corte (no en su totalidad: la decisión fue dividida) no se atrevió a hacer, fue pronunciarse sobre sus límites, como lo han hecho sus equivalentes por ejemplo en los Estados Unidos (el célebre caso de 1919, ejemplificado por el grito falso de ¡FUEGO! en un teatro atestado). Pero para su razonamiento obtuso, los jueces no pueden equivocarse; es más, el juez que disintió seguramente trabaja para La Jornada.
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