Levantar el campamento

El movimiento del 15-M ha tenido algo de campamento donde se ensayaba la política, como un cruce con Twitter entre mayo del 68, una granja-escuela y El señor de las moscas. Se han reunido, han hecho asambleas, han hecho cursos de asamblearismo y talleres de todo tipo. No quiero subestimar la importancia política del movimiento. Si se prolonga un poco más, quizá tengamos la generación mejor preparada en el manejo del diábolo de la historia de España.
En las últimas semanas, los habituales grupos alternativos se han adueñado del movimiento, pero, durante unos días, las protestas fueron heterogéneas y concentraron el interés informativo en una campaña que era simultáneamente un anticipo de las próximas elecciones generales y la repetición de lo que llevamos oyendo todos los días desde hace meses. La prensa extranjera les concedió páginas. En una cámara de resonancias donde lo que más eco produce es la estupidez, la prensa extranjera reprodujo lo que decía la española y la prensa española repitió lo que decía la extranjera. Se establecieron comparaciones con las revoluciones árabes que constituían un doble insulto: contra millones de personas que han sufrido y sufren una opresión terrible y contra una democracia que protege los derechos de sus ciudadanos.
El movimiento tiene cosas buenas: es nominalmente democrático y no violento. La participación política es positiva, y hay razones para la preocupación y el enfado. El paro juvenil en España alcanza el 45 %. Los partidos políticos parecen embarcados en una campaña permanente y a veces da la sensación de que lo que ocurre solo les interesa cuando sirve para atacar a su contrincante. Ha habido escandalosos casos de corrupción (posteriormente avalados por las urnas en la Comunidad Valenciana y castigados en Andalucía). La sociedad civil ha cedido demasiado espacio a los partidos; en muchos campos parece que los ciudadanos hemos decidido que no se puede hacer nada sin las instituciones. Me gustaría que cambiara la Ley Electoral y que hubiera más transparencia. Pero desde el principio ha habido algo inquietante en el 15-M. El eslogan inicial era Democracia Real Ya, que parece insinuar que no vivimos en democracia; que se designen como “pueblo” es una arrogación intolerable y profundamente antidemocrática, y las manifestaciones ante el Congreso o las Cortes valencianas tienen un tufo casi golpista. Las soluciones al paro eran un disparate populista, como buena parte de sus análisis y propuestas económicas. Los lemas (“Si no nos dejáis soñar no os dejaremos dormir”) eran bobos incluso para un acontecimiento de estas características. A veces en España los partidos mayoritarios se comportan como en un sistema bipartidista, pero hablar de bipartidismo en nuestro país parece exagerado. En el Congreso están representados diez partidos políticos (once, si separamos Izquierda Unida e Iniciativa Per Catalunya Verts). Y, en todo caso, ese bipartidismo es superior en los medios -por imposiciones como en la última campaña, pero también por cierta voluntad de los periodistas- que en la sociedad y en la vida política. Además de que, como se ha dicho en este blog, la clase política no existe en democracia, no estoy seguro de que los políticos españoles sean mucho peores que los escritores, traductores o taxistas españoles.
Daba la sensación de que al principio los indignados eran un grupo de gente enfadada, sin mucho ideario político más allá de cierto desencanto y algo de euforia revolucionaria, y que habían recalentado adánicamente unos cuantos tópicos bastante viejos de la extrema izquierda (al final esa extrema izquierda se ha adueñado del movimiento). La defensa de la banca pública o de la democracia directa choca con toda la experiencia histórica –incluso con la experiencia dentro del propio movimiento- y es aproximadamente tan progresista como reivindicar la oligarquía espartana. Las manifestaciones han estado curiosamente faltas de referencias a la libertad y llenas de peticiones de mayor intervención estatal. Es decir: los políticos son corruptos y la administración ineficiente; la solución es darles más poder y más dinero. La contradicción es tan llamativa que uno podría distraerse y no fijarse en que tampoco aclaraban cómo se iba a pagar eso. Ese detalle no tiene mucha importancia, quizá porque piensan que hacer cuentas es de derechas o porque la realidad es menos importante que las buenas intenciones. Así es también como se les ha juzgado muchas veces: no hay que ser duros con ellos, porque quieren un mundo mejor. Esa actitud es característica de cierta izquierda, convencida de que todas las generaciones tienen derecho a una experiencia revolucionaria. Algunos decían que no había que estudiar atentamente sus propuestas, sino observar el acto simbólicamente, como una manifestación de hartazgo o incluso una especie de advertencia siniestra de la capacidad de movilización ante futuros recortes. Es una pena que la fantasía revolucionaria nostálgica no aporte soluciones para los problemas económicos o para el mantenimiento del Estado de bienestar, y es un error haber jaleado un grupo autoelegido y desprovisto de toda representatividad que usurpa nuestros espacios públicos y deslegitima una democracia imperfecta que es el mejor régimen de la historia de España.

"Los políticos son corruptos y la administración ineficiente; la solución es darles más poder y más dinero"

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Comentarios (7)

Mostrando 7 comentarios.

La lectura de estos comentarios me ha sumido en la estupefacción. Por que yo no veo en ellos además de arrogancia y simpleza, algo que me preocupa más, la incapacidad para entender la realidad, para analizar los problemas, más allá de cabreo y del miedo a la incertidumbre. No basta con decir "Estamos tan indignados...", "Hay mucho chorizo y poco pan" y otras frasecitas que a nada obligan. Francamente me parece una pataleta bien cubierta, eso sí, por los medios de comunicación, de personas que en su vida han participado en política y han descubierto la "revolución". No veo más que ignorancia, cutrez, "ingenuidad" y primitivismo, aunque el sociólogo de turno y los abuelitos del 68 se pongan pomposos. Si alguien peca de suficiente es el acampado, que ya ha logrado encontrar a los correspondientes chivos expiatorios y espera a que se le premie por el esfuerzo ¿Y qué me cuentan de esa inflación de catecismos de la idgnación y de la rebelión publicados por cierto por las editoriales más poderosas e influyentes? Vergüenza debería darles a sus autores (que bonito remar a favor de la corriente aunque parece que digan lo contrario) y a sus devotos lectores. Ese estupido ¡Indignaos! que tanto éxito está teniendo... ¿Por qué no cambiarlo por un ¡pensad! ¡comprender! ¡esforzaos! Imperativos reñidos por quienes creen que se les debe todo y han pasado buena parte de su vida en un bar de copas o en una fiesta.

El triunfo del conformismo, más bien.

Dado que nada argumenta, y todo son presunciones, lugares comunes y descalificaciones, difícil es contestar. Si Ud ha participado en política, enhorabuena, ha hecho Ud un gran trabajo. Ahora quédese donde esté, tuvo su oportunidad, o plantéese el mundo y venga a discutirlo a la plaza.

Un saludo.

Ridículo artículo que pretende desprestigiar un movivmiento ciudadano motivado por el hartazgo de una clase política oligarquica que ignora una y otra vez las demandas de la ciudadanía. EL movimiento NUNCA ha pedido más estado, sino más democracia y que ésta sea más justa en la relación entre los representantes y los representados, pide que la soberanía le sea devuelta al pueblo, no a los manifestantes, a todos por igual.

Las referencias de siempre a la libertad contra el estatismo, no pertinentes, las bromas sobre los perroflautas y sus diábolos, la insufrible suficiencia o el hecho de que hayamos llegado a leer este artículo y a expresar neustro desacuerdo deberían indicar, al lector inteligente, la incorrecición de lo expuesto.

El deseo de agraviar a ciudadanos normales haciéndolos parecer niños o ingénuos, desprerstigiando un genuino movimiento pacífico que ha llevado a la gente a discutir a la calle ante la mediocridad de los discursos oficiales, en donde hay que incluir a los periodistas, por supuesto, indica la verdadera naturaleza de algunos de los que se dicen liberales.

He encontrado un artículo en El País de Felix Ovejero Lucas que le cae como anillo al dedo a este escrito: "Ha habido reacciones para todos los gustos ante las movilizaciones del 15-M. Pero en casi todas ellas, incluso entre los simpatizantes, era común una parecida actitud: la suficiencia. Comentaristas resabiados no han dudado en echarse unas condescendientes risas a cuenta de la ingenuidad o la ignorancia de los que en las plazas españolas se reunían a discutir sobre cuestiones políticas ... Con ese historial y ese aplomo han despachado las opiniones de quienes han levantado la voz sin otra plataforma que la pública deliberación de sus problemas ... Por supuesto, tampoco la Puerta del Sol era la Academia de Platón. Ante todo, había una queja, una defensa de intereses normalmente desatendidos, entre ellos los de unos jóvenes condenados a miserables salarios, largos periodos de desempleo y a desperdiciar sus talentos. Pero también había ganas de discutir y de entender, de hacer propuestas. No está mal. De la discusión, entrenada, surgen las ideas: Merton nos enseñó que, en su mejor versión, las comunidades científicas eran comunismo cognitivo, afán universalista, escepticismo ponderado y desinterés. Y trabajar sobre la herencia recibida de otros que hicieron lo mismo. Algo de eso compareció estos días. Por supuesto, no cabe esperar que las soluciones a los retos de todos surjan de una asamblea. Una discusión democrática, por más pulcra que sea, no va a resolver los complicados problemas de diseño de las instituciones políticas y económicas que ocupan a los investigadores. De todos modos, hasta donde se me alcanza, tampoco hay doctores por el MIT entre los empresarios y banqueros que periódicamente cenan con el presidente del Gobierno para hacerles llegar sus preocupaciones, sin que necesiten levantar la voz. Y no les ponen un examen al entrar."

Añado, lo gracioso, es que sí hay doctores en ciencias, lo se de primera mano, entre los indignados y sobre todo, mucha gente nos estamos abriendo a muchos activismos, teorías y alternativas que, cuando estábamos solos no nos atrevíamos a considerar. Es mi opinión que esto es el gérmen de una nueva conciencia política que ha de cambiar las cosas, y, por si no es suficiente es además global.

YO NO TENGO CULTORA EN CUANTO A LA POLITICA Y MENOS DE OTROS PAISES, PERO ESTE TEXTO ME HIZO PENSAR, SI LA CAMBIARAMOS EL NOMBRE EN LUGAR DE SUCEDIENDO EN ESPAÑA A SUCEDIENDO EN MEXICO, CREO QUE QUEDARIA PERFECTAMENTE IGUAL, SIEMPRE LA CORRUPCION, SIEMPRE LOS JUEGOS DE PODER, EL ABUSO DE LOS DESPROTEGIDOS ETC ETC ETC. EL HOMBRE ES EL MISMO AQUI Y EN CHINA.

 

Que manera tan burda de sacar de contexto todo lo que significa y podría significar el 15-M y todavía mas burda la defensa del status-quo español, con su no solo imperfecta democracia sino también afectada gravemente por la corrupción y los atavismos del franquismo. Que mejor ejemplo que los motivos y culpables de la crisis del ladrillo siguen sin ser investigados y castigados, que se puede ser candidato aún estando bajo investigación de la ley y los cargos contra el juez Garzón por haberse atrevido a intentar investigar y documentar más crímenes del franquismo ...

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