Guillermo Toledo

 

Guillermo Toledo ha salido mucho en los medios por su activismo político. Cuando el disidente cubano Orlando Zapata murió en prisión, Toledo dijo que era un “delincuente común” y acusó a los opositores a la dictadura de “terroristas”. Recientemente ha publicado, con la colaboración del periodista Pascual Serrano, ‘Razones para la rebeldía’ (Península, 2011), un compendio de sus opiniones políticas en el que resulta difícil decidir si predomina lo inmoral, lo delirante o lo bobo. Toledo cree que los ataques del 11-S en Nueva York fueron un “autoatentado”, que la alerta de la OMS contra la gripe A fue “una campaña terrorista”, y que al Frente Polisario le sobran razones para recurrir a la violencia (aunque añade que él no los anima porque no está dispuesto a disparar). Cree que los grandes grupos financieros –con la CIA y otros- eligieron a Felipe González para llevar a España por el camino del imperialismo. Dice que empresarios y compañeros de profesión como Emilio Aragón e Imanol Arias explotan a los trabajadores. Si el cómico Andreu Buenafuente hace chistes sobre Hugo Chávez, “se está propagando el mensaje de ataque contra cualquiera que, mínimamente, se salga del sistema. Esos chistes y esas bromas están al servicio de una defensa del sistema vigente: el sistema capitalista”. Pone a la misma altura a Hamás –un partido que la UE califica de organización terrorista y que reproduce en sus estatutos la superchería de los ‘Protocolos de los Sabios de Sión’- y al Partido Popular. Tiene una idea particular de los cuerpos de seguridad del Estado -“el sistema tiene sus policías, sus guardias civiles y su ejército para utilizarlos sin ningún pudor en contra de los pueblos que salen exigiendo democracia”- y uno se pregunta qué hará si un día le roban en casa. Ensaya creativas interpretaciones de la historia: “Del mismo modo que el capitalismo es incompatible con la democracia, la monarquía también es incompatible con la democracia”; Israel es “una potencia ocupante que está utilizando los mismos métodos que los nazis contra los judíos en la Segunda Guerra Mundial”, y cuando habla de que “Cuba, Rusia o China se pudieron sacudir una dictadura” no tiene nada que criticar en lo que vino después. Cuestiona que Fernando Savater sea un demócrata, lo que tiene bastante mérito, ya que muy poca gente tiene las credenciales democráticas del filósofo. Rosa Montero, dice, es una “columnista deleznable” y no vendería ni un libro si no escribiera en ‘El País’. Es curioso que, del mismo modo que no tiene mucho que decir contra el terrorismo cuando se justifica con causas que apoya, al final también recurra al mercado. No es un ejemplo al azar, sino algo que se repite a lo largo de todo el libro: Toledo no es capaz de desarrollar un argumento sin que se le vuelva contra él; la seña de identidad del libro es el razonamiento boomerang. Así, justifica el trato que depara el castrismo a su oposición, pero critica que la policía española emplee la “violencia más brutal contra las personas que se manifiestan de forma pacífica”. Habla del “linchamiento mediático” que ha sufrido por defender un régimen que persigue a escritores y libros, y de los supuestos ataques a su libertad de expresión, en un volumen que se vende en las librerías de las estaciones de tren.

"Resulta difícil decidir si predomina lo inmoral, lo delirante o lo bobo"

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Comentarios (7)

Mostrando 7 comentarios.

Por seguir con libros de marcado cariz político, no estaría mal que el autor de la columna nos diera su opinión sobre el siguiente ejemplar:

http://www.librosaguilar.com/es/libro/las-mil-frases-mas-feroces-de-la-d...

Un abrazo.

Excelente artículo. Muy atinado. Este energúmeno analfabeto y fanatizado es el reflejo de las causas que defiende. La brutalidadad con la que expresa muestra la brutalidad de su ideología. No hay más. Si acaso, un narcisismo desacomplejado. En una ocasión lo vi entrar en una librería de mi ciudad de residencia comportándose de modo muy similar a los pistoleros de los westerns cuando irrumpen en el saloon: voces, gritos y empujones. Chulería a tope. Siempre me extrañó la facilidad con la que se le hacen entrevistas y el hecho de que puedan interesar a alguien. Es lastimoso comprobar que personajes como éste puedan ser considerados como símbolos de "rebeldía" cuando no son otra cosa que estupidez estereotipada.

Gracias a este otro Gascón por contárnoslo y evitarnos así la lectura.

Gracias, lo voy a comprar en cuanto lo vea.

Que bonito es contar un libro a gente que no lo leerá y hacer leña del disidente caído.

Así todo el mundo se reafirma en sus opiniones, y el señor Gascón es premiado por su lealtad al sistema democrático.

Y colorín colorado.

Creo que este hombre ha hecho de los chascarrillos de bar progre su filosofía personal. No considera ni argumenta seriamente los argumentos que defiende o que ataca. Si estas cosas las dijera uno con su grupete de amigos en casa no pasaría nada, lo malo es que Guillermo Toledo aprovecha su tirón mediático para promocionar ideas que chirrían en muchos aspectos.

Tan buen actor... y tan idiota él. Salvo lo del 11 de septiembre --que hace falta ser un completo animal para no ver que Bush siempre estuvo detrás de todo ello--, todo lo demás son cuentos. Simpáticos, pero cuentos.

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