Desayuno escocés

Enero 20, 2012 | Tags:

Desayunar es algo muy parecido a un acto de fe. Lo comprobé alguna mañana cuando, como por inercia, corrí a la cocina por un huevo, harina, mantequilla y leche. Veinte minutos después volví a creer en el mundo y mi plato de hot-cakes con mucho maple estaba vacío. La verdad es que no era la primera vez; me había sucedido ya con un pan remojado en chocolate de agua o cuando me enteré que una tabla de quesos y carnes frías podían convertir el inicio de cualquier día en inolvidable. Siempre he sido fan de los desayunos en forma, en casa. Eso de poner los mantelitos, hacer jugo, café y comprar pan creo que es, para mí, uno de los mayores lujos posibles en la vida.

Estuve en Escocia hace unas semanas, hospedada en un castillo,  de esos que aparecen en las postales. Recuerdo poco de la noche de mi llegada: cena al lado de la chimenea y la gran felicidad de meterme en una de esas camas medievales, de princesas, que debería haber (y hay) en esos castillos. Mi primera impresión real de Escocia, del castillo y de la idea de estar en medio de la nada, sin embargo, fue la que me dejo la mesa puesta para el desayuno. Un comedor medieval inmenso, lleno de luz, tacitas, cucharitas y una barra donde descubrí el desayuno escocés. La combinación a primera vista parecía un tanto imposible para mi mentalidad mexicana: huevos, salchichas, morcilla y alubias (baked beans) guisadas. Un desayuno típico para los escoceses (y buena parte del Reino Unido), que comienza con leche, cereales y frutas como fresas. Parecía difícil enterrarle el cuchillo a la morcilla a esas horas de la mañana. En México, la moronga, relleno o zoricua, se come en tacos, guisada y con una buena salsa. O, como parte de una parrillada argentina, al lado de cortes de carne, acompañada de chimichurri. Aún con todo ese bagaje gustativo a la mexicana, la morcilla me resultó la gran sorpresa del desayuno escocés; es exquisita cuando se combina con el toque dulzón de las alubias, el huevo y el pan. Jugo de naranja y té inglés, para maridar.

Es sorprendente cómo desayunar algo nuevo en un lugar que no reconoces puede paradójicamente traer tantos recuerdos. Uno busca siempre sentirse en casa y la comida tiene ese don. Cuando pruebas la morcilla, no recuerdas que es un alimento milenario, citado en la Odisea, por ejemplo, cuando Ulises gana una batalla y su premio consta de una cabra rellena de morcilla, pan y una copa de oro con vino. Uno piensa en que ese sabor es conocido, ya está en el imaginario gustativo personal. Existe, rememora y nos hace sentir, de alguna forma extraña pero cierta, en casa.

No pasa con todas las comidas del mundo. Es difícil sentirse identificado con un desayuno cubano, escueto, poco memorable, más que por el café, que es punto y aparte. Me imagino que tampoco lo es cuando hay que desayunar el halim, un platillo iraní tradicional de invierno que es una mezcla de trigo, mantequilla, canela, azúcar y ¡cordero! La misma sensación tendrá un iraní cuando descubra que en la capital de México abundan las tortas de tamal para empezar el día con energía y una buena dosis de sabor y calorías.

Y justo de eso dicen se trata el desayuno, de atiborrarse de energía para aguantar el día. Aquí, en Vietnam, en Noruega, en el mundo. Suena lógico que todo el mundo afirme (doctores, nutriólogos, tías, mamás y cocineros) que el desayuno es la comida más importante del día. Seguramente, por razones que imagino nutricionales o estéticas el refrán: “desayuna como rey, come como príncipe y cena como mendigo”, acierta. El desayuno revive, no importa si es abundante o moderado, lo importante es el ritual. Nunca será lo mismo desayunar mientras estás dentro de un automóvil parado en el periférico de la ciudad de México, a desayunar en la cama o en un pequeño y lindo restaurante de cualquier ciudad.

Un desayuno puede marcar diferencias importantes en el estilo de vida, diferencias culturales, sobre todo, pero también crea y remueve sentimientos. En gran medida se identifica con la familia, con la memoria infantil de ver a mamá picando fruta y acomodando el pan sobre la mesa las mañanas de domingo; con la idea de salir a la casa de los abuelos o a cualquier lugar a reunirse con la familia. Pero también es el pretexto perfecto para las citas sin afecto de por medio. De los políticos con otros políticos, empresarios, profesores; o, al estilo “Sex and the City”, es decir: para el chisme entre amigas. Seguramente, las dos versiones son lights. Nada que ver con los gringos que aman presumir las cantidades que comen. Basta asomarse por un restaurante como el Denny’s, donde nada más con ver el plato llega la sensación de saciedad.

Muy poca gente que no sea mexicana entenderá los suculentos, especiados y energéticos desayunos que se consumen por acá: chilaquiles con huevo y frijoles refritos, atoles, quesadillas, churros o bien, ¿qué les parece una birria, una pancita o una barbacoa? Muy pocos mexicanos entenderemos los desayunos coreanos, por ejemplo, porque la idea de empezar el día con una sopa hirviendo está simplemente fuera de nuestra realidad. Como quizá también lo está comer morcilla por la mañana o un trozo de salmón, otra de las delicatesen mañaneras en Escocia. Fresquísimo, en rebanadas, sobre panes de granos y acompañado de quesos.

Un desayuno, repito, es un acto de fe. 

"Un desayuno puede marcar diferencias importantes en el estilo de vida, diferencias culturales, sobre todo, pero también crea y remueve sentimientos."

Comentar ›

Comentarios (13)

Mostrando 13 comentarios.

El haggis, la morcilla escocesa hecha a base de avena, pulmones, y estómago de cordero hervidos, se puede servir en el desayuno pero no es lo habitual; es más bien un plato de cena. La noche de hoy en particular, 25 de enero, conocida como Burn's Night, el haggis es el invitado de honor en un rito que involucra gaitero, nabos, y unos versos de Robert Burns -poeta nacional de Escocia- sobre este embutido. La tradición marca que el manjar entre al recinto precedido por las notas de "Scotland the Brave" interpretadas por un gaitero debidamente ajuareado para la ocasión, y que después se lea el poema (intraducible) "To a Haggis", de dicho señor. Al momento que se lee algo así como "¡Oh, tú, rey de las morcillas!", se le hinca el cuchillo a la pieza, y debe salir un chisguete de jugo hirviendo como señal de una perfecta cocción (se acompaña con nabos y papas).

La morcilla del desayuno británico es más bien el "black pudding", una moronga con avena, no tan buena como la de Galicia. También son muy populares las "link sausages" que ahora se consiguen en los supermercados mexicanos. Pero la especialidad culinaria escocesa que hace la diferencia en cualquier desayuno son los "kippers", unos arenques ahumados que se sirven calientes y con crema, y que quien los prueba no los olvida ni hasta después de muerto. Aquí en México los vendían hace medio siglo en La Puerta del Sol, pero hace mucho que no los encuentro. Si un alma caritativa sabe dónde se consiguen, favor de indicárnoslo en este foro de glotones. Gracias.

Todo esto es horroroso, Sr. Calderón. Muchas Gracias!

¡Muchas gracias por este texto, Gabriela Rentería y Letras Libres! Qué bien me cayó. Entré al texto en un acto de fe y salí bien desayunado. De verdad, felicidades.

Lo disfrute muchisismo!

Felicitaciones por esta gran, gran crónica!

No es sólo el slogan trillado de Kellog's, que recuerda que el desyuno es la comida más importante del día, lo que nos hace acudir día a día a nuestra mesa para disfrutar de un buen desayuno.

Sin duda, mi comida favorita a lo largo del día, especialmente cuando incluye futa, un buen café, pan dulce y algún platillo proteico, lleno de energía: sean unos chilaquiles, unos huevos rancheros, o un buen tamal verde con trocitos de carne de cerdo.

El desayuno escoses incluye, tal y como se ha dicho, el black pudding, que es totalmente distinto al plato tipico escoses que es el Haggis. Sin embargo, muy pocos britanicos toman un desayuno tan rico con frecuencia porque muy seguramente les comenzaria a doler el corazon. Los desayunos tipicos britanicos son grasosisimos y solo la gente que quema muchas calorias podria llevar una vida sana comiendo esas raciones cada dia

Muy padre tu artículo, gracias. En efecto desayunar es un acto de fe: suspender el ayuno, empezar otra vez.

En el Reino Unido el desayuno tradicional es siempre parecido a lo que tú describes pero hay variantes regionales interesantes. Por ejemplo, aparte de black pudding hay también white pudding, sobre todo en Escocia e Irlanda. Es también una salchicha pero no lleva sangre, pero sí harina de avena.

En Irlanda del Norte un Ulster Fry es huevos estrellados, black pudding, salchichas, tocino, frijoles dulces, y potato bread and soda bread (fritos, claro, y que a mí me gustan con mermelada - jam, no marmalade que es de cítricos - para redondear) y té, nunca café. La proxima vez que estés en Escocia date una vuelta por allá. Para mí los mejores desayunos los sirven en The Georgian House, en The Square, Comber, county Down - un mini hotel en una de las poquísimas plazas cuadradas por allá, con una columna dedicada a un general victoriano que al parecer murió en la India gritando "órale... por el honor de Irlanda" o algo así.

En Londres sirven all day breakfasts. Hay de todo, desde restoranes elegantes y carísimo como la cadena de Hawksmoors, hasta changarros baratos, muchos de ellos propiedad de italianos.

Finalmente, no sé si probaste un platillo escocés de reciente invención: el Deep-fried Mars bar - en efecto, toma un chocolate Mars, lo capeas y lo fríes como si fuera una salchicha. El artículo en Wikipedia está muy bien:

http://en.wikipedia.org/wiki/Deep-fried_Mars_bar

Yo nomás le entré a esto una vez, en Glasgow. Deveras siente uno como se dispara riesgo de una embolia....

Qué interesante suena ese Deep-fried Mars bar. Gracias por el dato y por todos tus comentarios.

Me entra mucha nostalgia, cuando camino por la ciudad de México, y no puedo entrar a desayunar en un lindo restaurante, una buena taza de cafe con un pan tostado, los chilaquiles con salsas divorciadas o un buen plato de papaya con naranja como lo prepara mi papa.

"El desayuno revive, no importa si es abundante o moderado, lo importante es el ritual", qué buena frase, yo también soy amante del desayuno, cuando es "en forma" como dices, es mi comida favorita del día; adoro ir a un restaurante y desayunar como se debe. Tu artículo me gustó mucho porque me identifico con eso: el amor al desayuno. :)

Hola Gabriela,

Sólo quisiera hacerte una precisión en tu interesante artículo, lo que llamas morcilla no es tal, pues en realidad se llama "haggis" y no es lo mismo que la morcilla. De acuerdo con el sitio de la BBC (http://www.bbc.co.uk/food/haggis), y también en el sitio de la a veces falible Wikipedia (http://es.wikipedia.org/wiki/Haggis), este embutido típico escocés está hecho de estómago de cordero, relleno de hígado, pulmones y corazón del mismo cortados en cubitos, también de avena, cebolla y otros condimentos.

Saludos.

Francisco: lo que menciona Gabriela en su artìculo es correcto. A lo que ella le llama morcilla, los escoceces le conocen como "Black Pudding", el cual hacen de sangre de cerdo o cordero principalmente. Haggis es otro platillo escocès muy tìpico, pero honestamente no es tan rico como el black pudding. Cuestiòn de gustos...

Muchas gracias por la aclaración! Y, sobre todo, a los dos por leer el texto

Comentar

Si ya eres usuario registrado o crea tu cuenta ahora
To prevent automated spam submissions leave this field empty.
Términos y condiciones de participación