Bu yao rou

Una de las primeras cosas que aprendí a decir en mandarín al llegar a vivir a Xi’an fue 不要肉(sin carne). Estas tres palabras eran la clave para poder comer opciones vegetarianas, o al menos platillos “arreglados” para no tener productos animales visibles. A pesar de tantas historias urbanas de platillos chinos hechos con perro o gato, las gastronomías chinas son, en su base, ricas en verduras, raíces, hierbas y legumbres. Son muy pocas las comidas con grandes porciones de carne, y de ellas, la mayoría son con puerco, cordero, pollo, pato o vísceras de res.

Muchas veces la reacción de meseros y marchantes era de sorpresa, no por mi régimen vegetariano, sino porque a sus ojos no tenía yo los rasgos característicos de un tibetano budista, la minoría étnica y religiosa más reconocida por su veganismo en aquel país. Muchas más veces fui confundido con un uigur musulmán, quienes tienen una dieta halal que prohíbe el consumo de puerco, sangre, vísceras y huesos, aunque no es una dieta motivada por el cuidado de los animales.

La primera vez que mi dieta cambió fue en la secundaria. Entonces un buen amigo era vegetariano, y a los pocos meses de conocerlo empecé a preguntarme sobre la ética de consumir animales. Al poco tiempo dejé de comer pescados y mariscos, ya que esos me parecían los más animales por sus rasgos visibles en platillos guisados, y porque sus cuerpos normalmente se consumen casi completos. Desde entonces he ido de omnívoro a vegetariano muchas veces, por periodos largos y cortos, dependiendo de muchos factores como el cuidado de los animales, la calidad de los alimentos, el consumo sustentable y el medio ambiente.

Es precisamente el consumo de carne en China lo que esta vez ha fortalecido mi convicción de mantener una dieta vegetariana. Con la entrada de este país y su sociedad al mundo globalizado, los estándares, deseos y expectativas de la población china han estado cambiando. Históricamente, las gastronomías chinas contaban con pocos productos animales, generalmente utilizados como un ingrediente más. Durante la era socialista estricta, el consumo de productos animales estaba reservado para días de festivales o grandes cenas de celebraciones de vida bajo los regímenes de raciones. La globalización y el crecimiento de la clase media en China han traído consigo un cambio en la cultura que ahora se enfoca más en dietas “occidentales”, y los platillos donde la carne es el actor principal ahora son más comunes.

Sin embargo, este cambio no ha llegado para todos. Los millones de chinos que viven en pobreza extrema, rural y urbana, no tienen todavía acceso ilimitado a productos animales. Por esto, familias enteras ahorran por meses para procurar un puerco o cordero, que comen completo para los festivales más importantes. En varias de la visitas que hice a zonas marginadas, acompañando a mi esposo en su trabajo de campo, nos invitaron a cenas deliciosas, ricas en platillos de arroz y caldos de hongos. En el oeste de China los platillos de tallarines son elaboradísimos y en el sur abundan las comidas agridulces de verduras hervidas o braseadas. El postre consistía usualmente en alguna fruta que llevábamos como signo de agradecimiento o nueces y frutas secas (principalmente ciruelas).

En estos festines, nuestros anfitriones también solían poner al centro de la mesa un pequeño plato con un poco de carne de puerco o alguna víscera cocida. En las casas más pobres había una salchicha cortada en pedacitos o jamón de puerco. El plato siempre permanecía intacto hasta que algunos de los invitados probáramos la carne y aun así muchos se abstenían por reverencia a nosotros. Este es probablemente uno de los momentos más difíciles de decidir tener una vida vegetariana: cuando la cultura anfitriona choca con la ética personal, cuando la falta de un vocabulario no es lo único que impide la comunicación; cuando la practicidad, por ser expedita, suplanta a posibles faltas de educación.

En esos momentos en que tomaba el pedazo más pequeño de carne, pensaba no solo en la complejidad de nuestros regímenes alimenticios, y en nuestras culturas gastronómicas, sino también en lo que significaría para la tierra que todos tuviéramos el mismos acceso a productos animales. Por eso decidí hacer algo pequeño por el planeta y no consumir más carne. Esto, obvio, no es fácil. Sé que muchos dirán que mi consumo de queso me descalifica, y otros que asegurarán que la vaca ya esta muerta y más valdría utilizarla toda, pero en este mundo lo único consistente es la inconsistencia que trae consigo una vida en sociedades tan diferentes y maravillosas.

(Imagen)

La mezcla de gastronomías y el sincretismo de sabores que ciertas regiones han conseguido gracias a su riqueza cultural es un deleite. La tradición gastronómica de Aguascalientes se conformó en gran medida con recetas de viajeros provenientes de otras tierras y se enriqueció con ingredientes locales. Cuando pruebes un bocado de la variada gastronomía del estado notarás de inmediato la riqueza de su herencia.

"La globalización y el crecimiento de la clase media en China ha traído consigo un cambio en la cultura que ahora se enfoca más en dietas “occidentales”

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Comentarios (2)

Mostrando 2 comentarios.

Andreu, gracias por la lectura. Me es interesante tu respuesta en cuanto me parece que no has entendido mi cuestionamiento sobre la decisión de ser vegetariano. Dejando aparte los ataques personales, me concentro en tus "correctos" argumentos económicos. Según entiendo sobre lo que escribes, la gente que come carne tiene menos dinero disponible para comprar televisores, ropa, coches y demás artículos que pueden afectar al medio ambiente. Esta aseveración además de ser simplista, no tiene fundamento económico, ya que lo contrario es mucho mas verdad, en el entendido que aquellas personas con mayor poder adquisitivo para comprar productos animales para complementar su dieta a diario, son también las personas con mas dinero para comprar todos esos artículos que tu mencionas. El que una persona deje de consumir productos animales no impacta directamente en sus patrones de consumo de otros artículos, y sin embargo una conciencia ecológica si busca no solo un consumo moderado de productos animales, sino también de todos aquellos artículos que afectan al medio ambiente.

Tu argumento sobre si mi falta de consumo, se traduce en posible consumo de otros, es justamente a lo que aludía en mi ultimo parrafo. Las personas que denuncian el vegetarianismo como utilitario, se dicen consientes de que los animales ya han sido criados y procesados para su consumo. Sin entender que las leyes de la oferta y la demanda son flexibles, y el mercado responde a una demanda contraída con menos producción y viceversa. Esto es justamente lo que ha pasado ahora con productos orgánicos y sin transgenicos, al haber una demanda mas alta el productor se ajusta para producir mas alimentos de este tipo al percibir un nicho en el mercado. 

Por ultimo mencionas el consumo en restaurantes lujosos, lo que me lleva un poco fuera de mi tema, pero creo que es importante. Ya que al parecer la mayoría de las personas asocian el vegetarianismo con una elite económica, sin embargo como lo menciono en mi articulo lo contrario es verdad no solo en China, sino también en México, donde la clase económica mas baja tiene pocas opciones para comprar productos animales y si no son del todo vegetarianos, su consumo de carne, cerdo y pollo es mas reducido que el de las clases altas. Habría que replantear tus argumentos, ya que como dices las cosas son mas complicadas de lo que parecen.

Creo que tus razonamientos económicos están muy equivocados. 

Es muy facil parecer que estas preocupado por el planeta: solo tienes que expresar tus buenos sentimientos e intenciones, llevar a cabo acciones simbolicas como el dejar de comprar el producto X o Y; y esperar a que te pongan tu estrellita en la frente por ser buena persona.

Sin embargo, el que las acciones tengan efectos reales es muy dificil.

La mayoría de las buenas conciencias ecologicas se preocupan más por la forma: el que todo mundo sepa lo preocupados que están por la madre tierra, las relaciones publicas, que todos se enteren. Sin embargo, no se preocupan tanto por el fondo. Por ejemplo, es común encontrarse un partidario de ciertas causas ecologista al que ni siquiera le interese analizar si sus acciones o propuestas tienen efectos reales o solo superficiales. Generalmente les interesa más la parte del "showing off".

En cuanto a los argumentos económicos:

El que una persona deje de comer carne no significa que disminuya el uso de los recursos del planeta. Primero; en parte tu falta de consumo deja más carne disponible para que otras personas la consuman, gracias a la reducción de precios (infinitesimal) que tu falta de demanda provoca. Segundo, el dinero que no gastas en comprar carne, lo gastas en otras cosas:  viajes, gasolina, electronicos, otros alimentos, articulos varios, etc. lo que implica usar recursos de la tierra que implican quemar petroleo, usar recursos, etc.

Es decir, cuando dejas de consumir algo, significa que consumes otras cosas. Esas otras cosas se producen quemando petroleo y recursos naturales. Cuando sustituyes tu consumo por servicios como, por ejemplo, un restaurant muy costoso, el dinero que se llevan los empleados lo van a usar para comprar carne, gasolina y todas esas cosas que usan recursos del planeta.

La cosas son más complicadas de lo que parecen. 

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