Al migrante número 22

La gran periodista Alma Guillermoprieto convocó a 72 personas a escribir unas pocas líneas para un altar virtual dedicado a los 72 migrantes asesinados en agosto de 2010 cerca de San Fernando, en Tamaulipas. Cada texto fue acompañado de una fotografía. A este altar se puede entrar en: http://www.72migrantes.com/. El lector puede leer mi contribución a este altar aquí:

Es un acto épico multiplicado por millones. Lanzarse lleno de miedo a una otredad prometedora para convertirse en un Otro más, sumergido en la masa de inmigrantes que inunda a los países más desarrollados. Al migrante número 22, que perdió la vida en Tamaulipas el 23 de agosto de 2010, el acto audaz le costó muy caro. No alcanzó su destino y se hundió en el anonimato para siempre. No se conoce su nombre. Sólo se sospecha su origen. Se sabe cuál fue su objetivo y podemos intuir las esperanzas que lo animaron a lanzarse a una aventura azarosa. Su decisión forma parte del hecho social y cultural posiblemente más trascendente de nuestra época. Los flujos masivos de emigrantes transforman las identidades que parecían más sólidas, trastornan los equilibrios políticos más consolidados y dejan un rastro de agravios que niega la condición avanzada que muchos presumen como marca de nuestro tiempo. Son el emblema de una modernidad llena de cicatrices, de una cauda de fracasos y de una multitud de vidas quebradas. El migrante número 22 acaso no lo sabía, pero formaba parte del centro mismo de la historia global. Marginal como seguramente se sentía, miserable y desempleado como las circunstancias lo obligaron a ser, al mismo tiempo murió aplastado por el peso de una Historia con mayúscula, central e inclemente, que se cuela por todos los poros de la vida contemporánea. El migrante número 22 merece el respeto hacia aquellos que ni siquiera tuvieron oportunidad de morir por la patria. Los sacrificados por el delirio épico de la postmodernidad merecen los honores que los héroes patrióticos de antaño recibieron.

"No se conoce su nombre. Sólo se sospecha su origen. Se sabe cuál fue su objetivo y podemos intuir las esperanzas que lo animaron a lanzarse a una aventura azarosa."

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Comentarios (2)

Mostrando 2 comentarios.

Honradamente no le veo mal el que se haya expresado así en el artículo aunque no sean dignos de elogios, ya que en la mayor parte los que abandonan su país es porque están derrotados. En cualquier parte se puede trabajar y hacer dinero, sólo es cuestión de tomar la decisión de hacerlo, lamentablemente algunos mafiosos se aprovechan de la necesidad del incauto, y los convencen para que hagan la travesía heroica teniendo que pasar penurias completas.

Una prima mía viajó a EE.UU. vía México y que creen, los últimos kilómetros los hizo dentro del vehículo pero al lado del motor, hablo de esas camionetas 350 y cuando llegó fue directa al hospital con quemaduras de segundo y tercer grado en la espalda, ¿Creen que se quedó? Nada que ver, la regresaron apenas se recuperó y el dinero se perdió todo.

El hecho de hacer ese viaje es digno de admiración por la valentía que se requiere, aun a costa de su propia vida.

Muchas gracias.

¿Heroes patrioticos? Con todo respeto para los difuntos, pero me parece un poco de
demasiado para la victima de una tragedia humana. No olvidemos, como decía el fundador de la predecesora de esta revista, Octavio Paz, que las palabras tienen significado y peso. No abusemos de los términos por muy buenas que sean
nuestras intenciones.

El comentario es precioso, sobre todo porque deja entrever el miedo a la "no identidad" al ser tan solo uno màs....el miedo a no tener testigos de quiènes o como fuimos.....El comentario es precioso.....cuando trata de explicar lo que quizàs sintio el migrante nùmero 22 en el momento en el que decidiò emprender el camino que le llevò a la muerte, si es que pudo decidir.....el comentario es precioso.

Roberta Marchetti | <a href="http://www.prestiticessionedelquinto.com">PrestitiCessionedelQuinto</a>

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