En 1948 el grupo filosófico Hiperión irrumpió en la cultura mexicana como un cometa: de manera brillante y efímera. Este grupo, formado por exalumnos de José Gaos, pretendía combinar la autonomía de pensamiento con el mayor rigor intelectual para crear una nueva filosofía mexicana comprometida y de altura. De todos los hiperiones, el único que logró realizar plenamente ese afán fue Luis Villoro. Pero su legado va más allá de su obra escrita: hasta el último de sus días, él fue nuestro mejor ejemplo de cómo vivir como un filósofo; tarea que requiere de virtudes poco comunes como la de no sucumbir a las tentaciones del poder o no abandonarse a las pequeñas miserias de la vida académica.
Cuatro poemas
PALMA Y CENIZA Una piedra fría,ardiente en su frescura, superficie lisa, espejada,breve meseta, altar del sol, tacto del tiempo y ahora rumor,sueño del agua, reverbero, canto; palma y ceniza,…
Beaurmarchais en Madrid
A principios de octubre la corte española acostumbraba retirarse al Escorial, en donde permanecía hasta alrededor del 10 de diciembre. El traslado era al gran monasterio de los Jerónimos, a…
Mujeres y cultura: una breve arqueología de la misoginia reinante
Compramos el suplemento cultural de El Mundo (6-1-05) consagrado al Quijote. Escriben Francisco (Umbral), Mario (Vargas Llosa), Antonio (Muñoz Molina), Guillermo (Solana, crítico…
Solidaridad luctuosa
Serenidad y esperanza para el Partido del Trabajo en este difícil momento de pena y pérdida.
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