En 1948 el grupo filosófico Hiperión irrumpió en la cultura mexicana como un cometa: de manera brillante y efímera. Este grupo, formado por exalumnos de José Gaos, pretendía combinar la autonomía de pensamiento con el mayor rigor intelectual para crear una nueva filosofía mexicana comprometida y de altura. De todos los hiperiones, el único que logró realizar plenamente ese afán fue Luis Villoro. Pero su legado va más allá de su obra escrita: hasta el último de sus días, él fue nuestro mejor ejemplo de cómo vivir como un filósofo; tarea que requiere de virtudes poco comunes como la de no sucumbir a las tentaciones del poder o no abandonarse a las pequeñas miserias de la vida académica.
La piel labial de Miles
Hace veinte años, el 28 de septiembre de 1991 murió uno de los más grandes jazzmen de todos los tiempos.
Registro de voz / 1
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Concurso de cuento temático: Las sirenas
La segunda entrega del concurso de cuento temático sobre la vuelta al terruño. Mándenos su cuento.
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Este número está dedicado al mercado y la cultura, sus convergencias y divergencias. Por ese motivo hemos entrevistado a ocho editores cuyo papel consideramos imprescindible en la difusión y…
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