artículo no publicado
  • Unos cuantos piquetitos no es un previsible autorretrato de Frida Kahlo, sino el registro crudo de un feminicidio. Por fortuna, las obras no se agotan en la intención de sus autores, mucho menos en lo que se sabe de oídas.
  • Destinado al lucrativo mercado del empoderamiento de las mujeres, Women who work, el libro de la empresaria y asesora del presidente de Estados Unidos, despolitiza los temas de la agenda feminista para volverlos un mero desafío personal.
  • Es común entender al feminismo como una sucesión de olas y puede ser muy problemático por todo los detalles que esta imagen deja de lado.
  • La artista inglesa Jenny Saville quiso pintar sin sentimentalismos la maternidad, y así lo hizo en su obra Mother and Child.
  • Sin que los académicos y los libros importantes de arte se enteraran, la frontera tex-mex vivió en los setenta una suerte de Velvet Rush, una fiebre no del oro, sino por el terciopelo.
  • La artista Judithe Hernández, como muchas de sus contemporáneas, estaba ante la disyuntiva entre el feminismo y La Raza, entre América Latina o las mujeres y al final decidió no renunciar a ninguna de las dos.
  • Un año antes de la muerte de Picasso, Suzanne Lacy, Judy Chicago, Sandra Orgel, Jan Laster y Aviva Rahmani se reunieron para presentar un performance que repensaba el baño, el desnudo femenino y la mirada voyeurista del hombre no como piezas de una escena erótica, sino como elementos que hablaran de la experiencia de una violación.
  • Dos acciones artísticas, In Mourning and Rage, en Los Angeles y El derecho al respeto del cuerpo ajeno es la paz en la ciudad de Mexico que fueron pensadas para otra audiencia, muy distinta de la que acude a las galerías, los estudios y las salas de museo.
  • Mientras Siqueiros conmemora los 34 años de la Revolución mexicana, los chicanos reactivaron el carácter radical de la iconografía de la Escuela Mexicana de Pintura.