artículo no publicado
  • La literatura y la historia ofrecen numerosos ejemplos de cómo –a veces con agresividad, otras con indiferencia– se ha excluido a las mujeres de la conversación pública. Estas actitudes, presunciones y recelos están arraigados en nuestra cultura y nuestro lenguaje. Es necesario ser conscientes de los procesos y prejuicios que hacen que no escuchemos las opiniones de las mujeres.