Wanderer | Letras Libres
artículo no publicado

Wanderer

 

Había una tortuga mordedora en medio de la calle.

Con la lluvia supuso que todo el mundo era humedad y era suyo.

Abandonó el lecho del río y se echó a andar muy despacio.

Tenía un ojo de vidrio y el otro atento, como una sonaja.

 

La cola serpentina rastraba el pavimento húmedo.

Parecía un trapo echado por descuido y al principio.

En el caparazón llevaba melladuras antiguas y lama vieja.

Aferraba cada una de sus garras a la costra del suelo.

 

El cuello era una oruga acordeónica, puntiaguda y atenta.

Hubo que orillarla con una pala para que no mordiera.

Saltaba poseída y soltaba latigazos con la boca.

Se rebelaba con todo su peso y su furia inmóvil.

 

Cada hexágono es un capítulo del mismo reino.

“Wanderer” fueron las palabras que marcaban su caparazón.

Fue una película que pasaron en un cine que ya no existe.

La vieron dos personas que siguen y no están juntas.

 

Dejó una marca en el día que es una incógnita y una realidad. ~