Salir de la pobreza (en tren) | Letras Libres
artículo no publicado

Salir de la pobreza (en tren)

Señor director:

Cada vez que tengo oportunidad, leo su revista Letras Libres. El último número que estoy leyendo es el de abril de 2006, que tiene como tema principal “Salir de la pobreza”. Trae entre sus artículos el de Stephen C. Smith y Tony Castleman “Derechos humanos y pobreza”.

Entre las “mil cosas” que me tienen triste y me hacen tener la convicción de que moriré sin ver que este país mejore, está el habernos quedado sin Ferrocarriles. Según parece, a nadie le importó su desaparición, y los que hayan nacido de los noventa para acá quizá sepan del ferrocarril de Chapultepec, o algún viejo –como yo– de su familia les platicará de otros. De niño, mi hermano y yo, con mi mamá, viajamos constantemente. Había ferrocarril para Veracruz, para Michoacán, para Aguascalientes, Guadalajara, Manzanillo, al Norte, etc. Qué crimen tan infame no haberlos conservado y desarrollado más y, en lugar de eso, dejarlos morir. La gente pobre –millones– de pueblitos y rancherías “se fue al carajo”. Muchos quedaron sentenciados a no volver a salir de sus lugares y a no comerciar sus productos. Europa se puede recorrer toda en ferrocarril, al igual que Estados Unidos y aun gran parte de Asia, quizá parte de África, y nosotros, que lo tuvimos, bueno y barato, que muchos lo disfrutamos, lo perdimos miserablemente. Y es muy probable que haya sido en beneficio de unos cuantos dueños de autobuses y sus carreteras. ¿Cuál será el costo de la transportación actual? Los pobres de los pueblitos y rancherías nunca lo sabrán.

¿De verdad creen que “Salir de la pobreza” sea fácil? Si cada día los pobres tienen menos posibilidades, si ni siquiera tienen acceso a leer una revista de cincuenta pesos. Si, además, nuestro pueblo lee poco o nada. ¿Quién podrá defenderlos?

Felicidades por su excelente revista. Traigo conmigo, leído y releído –y comentado–, una fotocopia de un artículo de febrero de 2006, “Periodismo cultural”. Muchos deberían conocerlo.

Quedo a sus órdenes. ~