Sainete: el aura de Abascal | Letras Libres
artículo no publicado

Sainete: el aura de Abascal

Señor Abascal:
     El sexo existe en la vida diaria: está presente en la Biblia, en la televisión, en el Vaticano, en la radio, en la sacristía, en la publicidad, en las conversaciones del recreo, en el púlpito... Además, los psicólogos y pediatras han demostrado que el impulso sexual acompaña a los humanos desde el nacimiento hasta la muerte. Y por supuesto en la literatura: piense sólo en la novela realista del xix: Ana Karenina, de León Tolstoi; Madame Bovary, de Gustav Flaubert; Rojo y negro, de Stendhal; la Regenta, de Leopoldo Alas Clarín, por citar cuatro obras maestras cuyo común denominador es el adulterio. Usted puede orientar a su hija como le plazca. Decirle de los peligros condenatorios a los que se expone en este mundo tan vil, explicarle que el sexo es sólo un mecanismo de procreación, una vez unida en santo matrimonio, etcétera, y ella tomará las decisiones que crea pertinentes al respecto —confío en que, a la larga, lo decepcione: ¿qué es la madurez sino el rompimiento con los padres? Lo que, como figura pública, no puede es hacer el ridículo con que Carlos Fuentes no está en los planes de estudio oficiales o con que Aura no es una lectura apropiada para su edad —de su hija, se entiende. A mí no se me ocurre una mejor forma de llevar a los jóvenes hacia la lectura, fuente de libre albedrío para toda la vida, que con esa pequeña obra maestra: pocos personajes, una trama de misterio, un amor que trasciende el tiempo, una historia que transcurre en la Ciudad de México.... y un uso notable de la segunda persona del tiempo verbal, lo que sirve como auxiliar al programa de ese año, enfocado a la gramática. De hecho, el programa oficial no recomienda ninguna lectura y deja a los maestros hacerlo: libertad de cátedra, que le llaman.
     ¿De verdad pensaba que las pusilánimes monjas de la escuela lo iban a tratar igual que a cualquier otro padre de familia cuando mandó la carta de protesta por las lecturas recomendadas por la impía maestra? Obviamente no. Curioso caso este: ahora usted, en su papel de secretario del Trabajo, tendrá que defender, con la ley en la mano, a la maestra despedida sin justificación por la carta que usted, padre de familia mojigato y meapilas, envió a la escuela de su hija. Me consuela pensar que con este affaire Aura le ha dado una bonita lección de realismo mágico a su hija sin los peligros de la concupiscencia y a riesgo creciente de convertirse en el payaso de las bofetadas de un gabinete que incluye al Rey del Ajo y a Sari Bermúdez. -