Un flavo brillo que en las venas corre | Letras Libres
artículo no publicado

Un flavo brillo que en las venas corre

Somos cuerpo con ansia de memoria
Sin haberlo pedido cabalgamos
la línea más larga de la mano
hacia la noche de todas las cosas

Un pulso carne inscrito en nuestra carne
Mi bisabuelo sabía del flujo
del ir y venir / del dolor en todo
(imágenes que nacen de la sangre
del tren que nos circula en rojo y negro)
En este ritmo posible resurge
de la muerte. Del hondo bajo fondo
el polvo se reintegra y doma al tren
la ruta que va de Puebla a Oaxaca
y de regreso
              “Por su abrazo supe
de la temperatura del amor
promesa dicha en la lengua del tacto
: volveré mijo, nos vemos muy pronto
obedeces –palabra que flagela
al niño arrimado a la indiferencia
del hambre, parientes fieros y armarios
amarrado con el bulto de muebles
y dejado con ellos a las ratas
...así supe de mi madre: la ausencia
y de su leche amarga / de jabón
limpio y mordido como el abandono”

Cuenta el abuelo, su voz flameada
en la acústica de un brandy francés
en el licor rasposo de un bolero
manado de la vieja grabadora

Yo, el hijo de la ira y del abandono
como mi abuelo / vi partir un tren
llamado diecisiete de diciembre
en él la ausencia con nombre y apellido
Partió la mujer que al reloj dio vuelta
repartiendo la arena en los cuadrantes
de un calendario vivo e indescifrable
: más que una fecha, una flecha tensa
cortando el aire ciego de los años

La perdí un diecisiete de diciembre
–océano de tiempo más que de agua
lo que se abre entre las manos de dos
que fueron arrancados de raíz:
la imposibilidad y la añoranza
de lo que parte muy pronto en el día–
hondo pulso, el tren de los muchos años
línea
        cicatriz roja en la frente
por donde escapó la primera luz
: cada desilusión la ha cincelado
de tanto rumiar nombres, pensamientos
los hubieras de una vida sencilla
que nunca pudo ser. Bien lo supiste
abuelo:
            nadie nos daría nada
así nomás, por nuestra linda cara

Al nacer sospechamos de este valle
de hierba intrincada y saliva seca
y lloramos en el primer respiro
la noción de este viaje que amaremos
a pesar de nada / a pesar de todo
la línea desigual en la frente
rajada de un cincel ebrio e impreciso
por donde llega la segunda luz:

En todo movimiento nacen dos
monstruos: uno triunfante, el otro triste
_______________________________
_______________________________

Todos los rojos en el negro        Rojos
envenenados círculos de fuego
en el impulso, la rabia tranquila
de amar y dirigirnos a la muerte

El amor como el miedo nos empuja
nos aviva en la boca del estómago
la ansiedad de perder todos los días
o de ver a lo lejos la silueta
de lo que el tiempo como el mar regresa
vuelto palabras que el olvido mira
sin decirlas / en una playa virgen
llamada página en blanco o silencio

que en este ritmo posible resurge
de la muerte y dice con vehemencia
que el tren y nuestra sangre siempre vuelven ~